Adiós a nuestro auxiliar Ángel Sánchez

Súbita, amarga, el domingo 10 por la noche nos llegó la noticia del fallecimiento de Ángel Sánchez, quien durante 33 años fue auxiliar de la Redacción en Proceso. Sus habilidades para buscar información y documentos, así como para contactar funcionarios y personajes diversos fueron esenciales en la labor cotidiana de este semanario. En julio del año pasado se jubiló debido a complicaciones derivadas de la diabetes. Dejó la impronta de su talento, honestidad y amistad perenne.

Ángel Sánchez Muñoz, auxiliar de la redacción de Proceso durante 33 años, falleció el domingo 10 por complicaciones derivadas de la diabetes que padecía. Tenía 61 años.

Era un joven veinteañero cuando ingresó a este semanario en agosto de 1986. Desde el principio se desempeñó como un eficaz auxiliar de la redacción; durante lustros su trabajo resultó imprescindible para las reporteras y reporteros de las distintas secciones. 

Muchas de las entrevistas publicadas en Proceso se contactaron gracias a la labor de Ángel Sánchez, quien con rapidez asombrosa lograba comunicar a los reporteros con políticos, empresarios, académicos, intelectuales, artistas y figuras del deporte o del espectáculo, estuvieran donde estuvieran, así fuera en lugares remotos del país. 

Siempre tuvo un amplio y bien actualizado directorio. Y si el personaje requerido no estaba disponible en sus teléfonos habituales, él lo localizaba donde se encontrara. Para él no había imposibles. Buscaba en hoteles o en casas de familiares y amigos; y cuando lo encontraba, lo ponía en contacto con el reportero. Gracias a sus habilidades y perseverancia se hacía la entrevista antes del cierre de edición.

Quizá la más valiosa aportación de Ángel Sánchez hayan sido sus rastreos en el Registro Público de la Propiedad, donde tenía “contactos” que le proporcionaban información. Muchos reportajes sobre residencias, terrenos, empresas y otras propiedades de funcionarios que se enriquecieron ilícitamente, o bien de capos del narcotráfico, fueron elaborados con base en los expedientes conseguidos por nuestro auxiliar de la redacción.

Sánchez también sabía conseguir información valiosa con funcionarios de distintas dependencias, sobre todo de las áreas de comunicación social, con quienes supo cultivar una amistad imperecedera.

Con una profunda sensibilidad social y humana, Ángel solía atender pacientemente a quienes llegaban a las oficinas de Proceso a quejarse de algún atropello. Escuchó a campesinos despojados de sus tierras, familiares de ­desaparecidos, indígenas desplazados, trabajadores despedidos injustamente…

Terco, insistente, casi siempre lograba que esas voces tuvieran cabida en las páginas de la revista; bien a través de reportajes, mediante notas informativas o canalizando sus quejas en la sección de “Palabra de lector”. Algunas veces él mismo les ayudaba a redactar sus cartas.

Amigo entrañable, a diario convivía con el personal de Proceso a la hora de la comida, en los restaurantes y fondas cercanas a las oficinas de la revista, en la colonia Del Valle. 

En esas charlas de sobremesa, así como en la redacción, Ángel Sánchez siempre estaba presente, con su cabellera cana que contrastaba con su tez oscura de veracruzano oriundo de la comunidad de Cruz de Naranjos, donde nació en agosto de 1958. Lazos de compadrazgo lo unían todavía más con algunos compañeros y compañeras de redacción. 

En julio del año pasado Ángel se vio obligado a jubilarse debido a serias afecciones provocadas por la diabetes. Perdió peso. Le costaba mucho trabajo caminar. Le fue imposible hacer el diario trayecto de ida y vuelta al municipio mexiquense de Ecatepec, donde residía. 

Finalmente murió la noche del domingo 10. Es una pérdida muy dolorosa para sus compañeros de este semanario, quienes le enviamos un sentido pésame a su familia.