Se le atribuye a Albert Einstein haber dicho que si las abejas desaparecieran la humanidad no sobreviviría más de cuatro años; poco importa a quien se le cuelgue la sentencia, debe haber sido alguien lo suficientemente sabio para advertirlo, pues por algo las abejas eran parte del bestiario sagrado de Júpiter, el dios de la luz y de la sabiduría. Lo mismo que sin agua, es inconcebible un mundo sin abejas.
Dentro del programa Ambulante en casa, el documental de Adriana Otero ¿Qué les pasó a las abejas? (México, 2019) acusa del escándalo de millones de abejas que comenzaron a morir en 2012 en el Estado de Campeche; Gustavo Huchín y Leiydi Pech, apicultores representantes de las comunidades mayas, emprenden la lucha por denunciar a la empresa trasnacional Monsanto, aparentemente coludida con empresarios y autoridades federales para permitir el cultivo de soya y sorgo transgénicos.
El equipo de Adriana Otero es serio, además de Robin Canul (codirector y fotógrafo), cuenta con gestores culturales y artistas visuales, involucrados en la lucha de las comunidades mayas amenazadas por la industria agrícola que emplea indiscriminadamente métodos con transgénicos en el sureste mexicano.
Si las abejas, y el riesgo de extinción que corren, son el personaje principal, la catástrofe ecológica que se deriva también sirven de metáfora sobre la existencia de las comunidades y su forma de vida. Plaguicidas, contaminación de los mantos freáticos, deforestación masiva, transforman las condiciones de vida necesarias para que estos insectos, símbolo ancestral del trabajo organizado y del espíritu comunitario, desaparezcan. Con ellas se acaba la polinización de miles de flores, frutas y vegetales necesarios en la preservación de la naturaleza. Botón de muestra es el problema del exterminio de abejas, contaminación de transgénicos y fumigaciones de agrotóxicos en todo el mundo.
Gustavo Huchín viaja a Argentina para entrevistarse con un luchador contra los métodos despiadados e irresponsables de la agroindustria, Fabián Tomasi, ahora ya difunto, víctima de atrofias y neuropatías provocadas por el contacto con esos productos químicos.
En un episodio del documental, los líderes apicultores y representantes mayas se enfrentan a propietarios de la comunidad menonita involucrada en el cultivo de la soya transgénica; éstos arguyen que también son mexicanos y pueden sembrar lo que les dé la gana. Los mayas contestan que ellos llegaron primero. Cierto, si sólo se ve desde el derecho de piso natural de las comunidades indígenas, pero el problema del uso de los transgénicos y el riesgo de extinción de las abejas representan una catástrofe que involucra a toda la humanidad.
Ojalá que la crisis del coronavirus, que no respeta colores ni estatus sociales, sirva para crear un poco de conciencia de que la humanidad navega en el mismo barco, y se puede hundir. México es el tercero o cuarto país productor en el mundo de miel de abeja, la cosa es seria; ¿Qué les pasó a las abejas? combina la denuncia de una crisis social y política grave con el descubrimiento, para muchos, de tradiciones mayas de apicultores que han vivido de esa manera por generaciones.








