Felipe Calderón Hinojosa rechazó hablar con Proceso tras la publicación de la entrevista que la exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, concedió al corresponsal de este semanario en Washington, Jesús Esquivel, en la cual ella señaló que el expresidente tuvo conocimiento de los nexos de Genaro García Luna con el narcotráfico cuando fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Desde el viernes 1 este semanario intentó contactar a los enlaces de comunicación del exmandatario. El lunes 4 lo logró con uno de ellos y le solicitó la entrevista para que Calderón ejerciera su derecho de réplica, más allá de la carta que publicó en Twitter y otros mensajes que ha enviado en esa red social para responder a las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre este tema.
Su enlace respondió que la petición de una entrevista “no procede” y que su postura final sobre las revelaciones que dan cuenta de las sospechas sobre el extitular de la SSP está contenida en la carta que dio a conocer en su cuenta de Twitter el domingo 3.
En ese escrito Calderón reiteró que sí hubo señalamientos contra García Luna, pero no pruebas incontrovertibles, por lo que no prosperó ninguna demanda en su contra.
“La embajadora no provee información nueva, sino que corrobora lo que hemos dicho: que había rumores o información que nunca fueron confirmados por fuentes imparciales o sostenida por evidencia incontrovertible sobre García Luna”, sostiene Calderón en su carta.
Admitió que durante su gobierno estuvo al tanto de versiones que vinculaban a su secretario de Seguridad con grupos criminales, pero atribuyó las sospechas a rumores y grillas entre funcionarios, agentes y dependencias.
Tras rechazar la entrevista con este semanario, el expresidente le concedió una al periodista Ciro Gómez Leyva, en la cual intentó desacreditar lo publicado en la edición 2270 de Proceso. Calderón calificó lo dicho por la diplomática como “un distractor” del gobierno federal frente a la crisis sanitaria y económica que ha provocado la epidemia de covid-19.
“Efectivamente había rumores, cuestiones, grillas –vamos a llamarle así–, de una dependencia con otra, a veces de agentes, a veces de los propios criminales, pero nunca hubo una información corroborada, con fuentes confiables o con evidencias que permitieran tener la certeza de tales afirmaciones”, expresó Calderón.
Las justificaciones
La estrategia de contención de daños del exmandatario tras las revelaciones de Jacobson es similar a la que usó durante su mandato: dar entrevistas a medios afines y evadir a quienes son y han sido críticos de su gestión.
Calderón utilizó las redes sociales para tratar de desmentir lo publicado en Proceso y en un mensaje afirmó que el gobierno de Estados Unidos jamás le notificó de una indagatoria contra su hombre fuerte en materia de seguridad.
“Si las autoridades de EUA hubieran sabido de vínculos ilícitos del SSP, ¿por qué la Iniciativa Mérida de la que ella era responsable dotó de importantes dispositivos y tecnología de inteligencia de vanguardia, armamento y equipo, incluyendo helicópteros Sikorsky a la SSP?,” cuestionó en Twitter.
Además, dijo que la estrategia anticrimen de su gobierno no dependía de una sola persona, sino de la labor interinstitucional de siete dependencias, incluyendo la Marina, el Ejército y el Cisen.
El exmandatario también reconoció que las agencias de seguridad de Estados Unidos estaban autorizadas para interactuar con sus contrapartes en México y que eran los propios funcionarios estadunidenses quienes decidían a su interlocutor en nuestro país para realizar operativos contra objetivos criminales.
En otro de sus mensajes en esa red social, Calderón aseguró que Jacobson desmintió la entrevista y arremetió contra Esquivel, autor del trabajo periodístico que lo incomodó.
Tanto en la entrevista con Gómez Leyva como en sus tuits ha argumentado que el gobierno de López Obrador intenta distraer de la epidemia de covid-19 con el tema de García Luna.
Debido a que el tema de su secretario de Seguridad, actualmente detenido por orden de una Corte Federal de Distrito de Estados Unidos, llegó hasta la conferencia matutina de López Obrador, Calderón respondió a la propuesta presidencial de celebrar una consulta popular para decidir si se inicia o no un juicio penal contra los expresidentes.
“Sr. Presidente, agradezco su buena intención. Pero la justicia no es un asunto de consultas, sino de pruebas y leyes. Pero si no es así, no hay consulta que valga. Respete mis derechos”, escribió.
A ese mensaje, ligó otro y lo asoció con el tema de la covid-19: “Y una sugerencia respetuosa: concéntrese en la pandemia, la mayor amenaza a la salud de la humanidad en un siglo, y en la terrible recesión económica que viene, la peor en el México moderno. Lo necesitamos ahí. Dígale a sus estrategas que dejen de distraer a la opinión pública conmigo”.
Su remate a la administración actual se registró el jueves 7 por la mañana. Retomó un mensaje sobre las protestas de médicas y enfermeros del sector salud para lanzar otra crítica a López Obrador.
“Estas protestas por la falta de equipo de protección personal adecuado son muy preocupantes. La falta de equipo explicaría por qué entre los pacientes fallecidos de covid es tan alto el porcentaje de personal de salud, doctoras, médicos, enfermeras y enfermeros”, concluyó.
Así, mientras López Obrador ve ataques de los “conservadores” en los cuestionamientos a su estrategia sanitaria que evitan hablar del caso García Luna, Calderón ve todo lo contrario: el caso García Luna como distractor de la pandemia y la guerra de estimaciones sobre el número de contagiados de coronavirus.








