El 29 de noviembre de 2006 el entonces presidente electo Felipe Calderón anunció la designación de Genaro García Luna como su secretario de Seguridad Pública federal, un nombramiento que fue muy bien recibido por el gobierno de Estados Unidos, encabezado por George W. Bush.
En el arranque del sexenio de Calderón, para la Casa Blanca no había ninguna sospecha sobre la relación de García Luna con grupos criminales, a pesar de que hoy existe una acusación en su contra que lo vincula con el Cártel de Sinaloa y el tráfico de drogas.
En los cables del Departamento de Estado filtrados por WikiLeaks, el ministro consejero de la embajada de Estados Unidos en México, Charles Barclay, se refirió a García Luna como “socio”, “amigo del FBI”, “enlace de confianza”, “estratega” y “un gran tipo”, marcando el inicio de una relación estrecha entre las agencias estadunidenses de seguridad con el que se convertiría en uno de los secretarios de Estado más poderosos del gobierno calderonista.
El funcionario estadunidense envió a sus superiores un perfil completo con la trayectoria de García Luna, incluyendo su cargo como coordinador general de Inteligencia para la Prevención del Delito en la Policía Federal Preventiva (PFP) entre 1998 y 2000.
El diplomático omitió en su informe el paso de García Luna por la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República (PGR) en el gobierno de Vicente Fox, donde los montajes para rescatar a personas secuestradas comenzaron a evidenciar la actuación del mando policiaco.
El cable incluía su fecha de nacimiento, sus títulos académicos, su paso por el extinto Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional, pero sobre todo la estrecha colaboración que mantenía con las agencias estadunidenses.
“García Luna ha sido un enlace de confianza, socio y amigo del FBI desde sus días en la PFP. Él es un ‘gran tipo’ y un estratega, aborda problemas y los resuelve como el ingeniero que es. Su reputación personal es muy buena”, apuntaba el documento.
Ese primer perfil dedica una línea a
las sospechas de corrupción que ya existían sobre algunos de sus colaboradores: “La reputación de sus subordinados no ha sido tan favorable”.
Barclay catalogaba a García Luna como funcionario de personalidad intensa, con español murmurado y carente de habilidad para hablar inglés. Sin embargo su cualidad más importante estaba resumida en una frase: “Su actitud hacia Estados Unidos es amigable”.
Además, el cable diplomático exaltaba la gran relación política y personal que existía entre García Luna y el recién nombrado procurador general, Eduardo Medina Mora, hoy también sujeto a investigación por presunta corrupción.
“García Luna y Medina Mora son cercanos personal y políticamente. Tener a ambos en la cima de la estructura de seguridad civil debería ayudar a mantener la excelente cooperación que las agencias de aplicación de la ley del gobierno de los Estados Unidos disfrutaron con la administración de Fox”, concluye el cable del diplomático.
Focos rojos
La llamada Operación Limpieza iniciada por la PGR a finales de 2008 prendió las primeras alertas en Estados Unidos sobre la capacidad del poderoso secretario de Seguridad Pública para contener y limitar a sus hombres de confianza, pero no llevó a la Casa Blanca a cuestionar la honestidad del propio García Luna.
La lectura más acuciosa de la diplomacia estadunidense sólo advertía que la captura de varios mandos de la PGR y de la Policía Federal por su presunta relación con los cárteles de la droga pondría a García Luna como el gran perdedor en materia de percepción pública.
Sin embargo, el cable diplomático enviado a diferentes agencias de seguridad de Estados Unidos por el consejero político adjunto de la embajada, James Merz, enfatizaba que las detenciones de gente cercana a García Luna iban a “pulir la lucha contra la corrupción en el gobierno de Felipe Calderón”.
“Las revelaciones de narcoinfiltración en los escalones superiores del sistema de procuración de justicia han puesto en alarma a la opinión pública, pero también ayudan a Calderón a pulir sus credenciales como líder comprometido en combatir el crimen organizado y la corrupción. El único perdedor real puede ser el secretario de Seguridad, Genaro García Luna, quien tendrá que trabajar duro para superar la percepción de que él es ajeno a lo que pasa a su alrededor o de que es tolerante ante las actividades de sus subordinados”, concluye el cable de Merz.
Incluso se destaca que pese a las investigaciones contra tres de sus colaboradores más cercanos, Calderón respaldó en ese momento a García Luna y rechazó tener alguna duda sobre su honestidad.
Para el diplomático estadunidense las indagatorias contra Francisco Navarro, entonces jefe de Operaciones Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública; de Gerardo Garay Cadena, jefe de la Policía Federal Preventiva; y del exsecretario particular de García Luna, Mario Velarde Martínez, quien nunca pisó la cárcel, sólo tuvieron como efecto socavar la autoridad e imagen del secretario de Seguridad Pública.
Sobre este punto, el propio consejero político estadunidense mostraba más preocupación por las afectaciones a la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos que por la calidad de intachable de García Luna.
No obstante, para la Interpol y el gobierno de Colombia, el funcionario calderonista ya había dejado de ser confiable.
“Las preocupaciones sobre la capacidad de García Luna para manejar a sus subordinados pueden complicar la capacidad de trabajo de México en temas sensibles de seguridad. Además de las preocupaciones de Interpol con respecto a la integridad de su información y bases de datos, a Colombia también le preocupan los niveles de corrupción en la aplicación de la ley mexicana”, explicaba Merz.
“El Equipo”
Un correo electrónico divulgado por WikiLeaks en noviembre de 2013, en este caso correspondiente a la filtración de 5 millones de emails de la agencia de inteligencia Stratfor, revela que García Luna desplegó una estrategia de propaganda para mejorar la imagen de la Policía Federal.
La comunicación se refiere a la teleserie El Equipo, que García Luna pactó con Televisa y que utilizó a policías federales como extras, mientras los protagonistas eran actores de esa casa televisora.
Para los analistas de Stratfor la serie tenía dos objetivos: disminuir el escrutinio sobre García Luna, a quien se señalaba como “incompetente”, y tratar de revertir la batalla mediática sobre el fracaso de la guerra contra el narcotráfico, que para la agencia estadunidense estaba perdiendo el gobierno mexicano.
“El gobierno de MX finalmente ha entrado, con la bendición del presidente, en el campo de operaciones de la propaganda masiva. Se llama El Equipo y es una telenovela basada en la acción de la PF. El hombre detrás de la idea es el ministro (sic) de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien está bajo escrutinio por su incompetente política de seguridad pública”, señala el documento.
Se advierte que la serie glorifica a la Policía Federal “haciendo parecer a sus agentes humanos, educados y bien equipados Hay algunos personajes que también están corrompidos, pero finalmente son arrestados”.
Stratfor destaca la alianza inédita de García Luna con Televisa justo en el momento en que se señalaba que el secretario podía tener vínculos con el Cártel de Sinaloa y cuando ya se perfilaba que el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, sería candidato presidencial del PRI en 2012.
“Por lo tanto, hasta qué punto El Equipo logrará cambiar las percepciones públicas, será clave en la próxima campaña presidencial”, destaca Stratfor.
Pese a que el PAN no pudo refrendar su triunfo en la elección presidencial, ganada al final por Peña Nieto, García Luna no perdió con El Equipo. Por el contrario, durante el siguiente sexenio no hubo cuestionamientos ni indagatorias en su contra.








