AMLO se enfrasca en un “falso debate”

Analistas financieros de varias entidades bancarias coinciden en que ni las reservas federales ni los recursos públicos están en riesgo con las dos medidas anunciadas recientemente para apoyar a la iniciativa privada: el acuerdo con el Banco de México para inyectarle liquidez al mercado y el crédito del Banco Interamericano de Desarrollo amarrado por el Consejo Mexicano de Negocios. Por lo tanto, señalan, el mandatario se empeña en un debate infundado en un momento difícil para la economía nacional. 

Obstinado en no recurrir a la deuda y convencido de que sólo la “austeridad republicana” salvará a la economía mexicana, que ya inició la etapa temprana de una de sus peores crisis de la historia –con un desplome de 2.4% en el primer trimestre del año–, el presidente Andrés Manuel López Obrador se enfrascó, a decir de un analista financiero de Citibanamex, en un “falso debate”.

Mientras que especialistas y la iniciativa privada, ignorados por el mandatario, aplaudieron el anuncio del Banco de México (Banxico) de un paquete de 10 medidas que incluye la inyección de 750 mil millones de pesos, fundamentalmente para darle liquidez al mercado, el tabasqueño puso en la mira al organismo autónomo, al advertir que habría riesgo de caer en una nueva edición del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) y en el círculo de la “corrupción”.

Un día después del anuncio hecho por el banco central, a cargo de Alejandro Díaz de León, López Obrador señaló en su conferencia de prensa matutina del 22 de abril: “En lo que debemos de tener cuidado es en el uso correcto, moderado, cuidadoso de las reservas de la nación, ahí sí no son del Banco de México, son las reservas de la nación.

“Entonces, cuidar ese tesoro, para decirlo con claridad, y no disponer de esos recursos sin necesidad, tiene que justificarse muy bien. Nosotros no estamos pidiendo recursos del Banco de México ni de ninguna institución financiera porque pensamos que podemos salir adelante sin endeudar al país y sin perder reservas del Banco de México; pero respetamos las decisiones que tomen, desde luego.”

El director de Estudios Económicos de Citibanamex, Sergio Luna, asegura a Proceso que “este es un falso debate. Yo creo que las medidas propuestas por el Banco de México son bienvenidas, son muy importantes y yo diría que es de las pocas noticias económicas locales que han sido favorables en las últimas dos o tres semanas. El debate realmente es entre el presidente y todos los demás o entre la Cuarta Transformación y todos los demás. Yo creo que aquí se está perdiendo de vista una parte fundamental de la función del Banco de México”.

Luna, doctor en economía por la Universidad de Londres, recapitula sobre las funciones del Banxico y señala que aparte de garantizar el valor de la moneda y la estabilidad de precios, una de sus tareas fundamentales es promover el buen funcionamiento del sistema de pagos. 

“Eso es parte central del mandato del banco central y es lo que están haciendo. Una buena parte de esas medidas es garantizar que así ocurra en tres grandes frentes: liquidez, crédito y operación. Tanto liquidez como operación van vinculadas directamente a garantizar el buen funcionamiento del sistema de pagos. Si no hay liquidez, si los mercados se secan, pues al final de cuentas vamos a tener un problema.”

El experto recurre a una metáfora médica: “Digamos, esta crisis productiva que tenemos es prácticamente como un infarto para el flujo circular de la economía. Entonces, si no es así, si no circulan las cosas como dicen los médicos, se hace necrosis o se muere el tejido. Lo que está haciendo el Banco de México es garantizar que las tuberías en cierta manera estén lo suficientemente limpias como para que el crédito fluya”.

De acuerdo con un estudio de BBVA Research, las medidas recientemente anunciadas por Banxico se podrían clasificar en cuatro grandes grupos: en el primero, tres de las 10 acciones se refieren a la provisión de mayor liquidez en el mercado de dinero, la ampliación de la gama de instrumentos elegibles como colateral y a la inclusión de la banca de desarrollo en una facilidad de liquidez.

El segundo grupo lo integran cuatro propuestas relacionadas con operaciones específicas de ciertos instrumentos financieros que en total proveen recursos de hasta por 400 mil millones de pesos (1.7% del PIB).

En el tercero se engloban dos medidas que podrían ser muy útiles en la coyuntura económica actual y están dirigidas a facilitar el flujo del crédito a las micro, pequeñas y medianas empresas por hasta 350 mil millones de pesos (1.4% del PIB). Además, se posibilita la realización de subastas de coberturas cambiarias liquidables por diferencia en dólares en los horarios de operación de los mercados de Asia y Europa.

Dado el carácter puramente crediticio de las medidas que involucran a la banca, no implican una expansión de la base monetaria. Asimismo, tales medidas de ninguna manera hacen uso de las reservas internacionales ni permiten la adquisición de activos tóxicos o de baja calidad crediticia por parte de Banxico a través de los créditos garantizados o los nuevos instrumentos elegibles como colateral, concluye el análisis elaborado por el economista principal de BBVA Research, Arnulfo Rodríguez, y por Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México.

“Los moditos” y la ideología

Pese a los argumentos técnicos, el presidente siguió en la misma discusión el pasado 27 de abril, pero ahora se refirió al rescate de empresas quebradas, como lo fue el Fobaproa en 1995, y advirtió que tendrá en vigilancia el actuar del banco central.

“Hay que tener cuidado con ese tipo de apoyos del Banco de México. Lo estoy planteando porque seguramente los del Banco de México están escuchando o les van a comentar que vamos a estar vigilando. Nada más imagínense que empiecen a rescatar a empresas quebradas y que suceda lo que pasó: bancos quebrados, banqueros ricos. No, no se puede socializar las pérdidas y privatizar las ganancias”, lanzó en su habitual rueda de prensa.

El tono no le gustó mucho al subgobernador del Banxico, Jonathan Heath, quien fue propuesto por el actual gobierno. En una de las mesas de diálogo organizadas por el Consejo Coordinador Empresarial, el también experto en indicadores macroeconómicos aclaró que “es importante distinguir, porque hay una diferencia brutal con la crisis de 1995 y lo que pasó con el Fobaproa: no son recursos públicos. No estamos tocando las reservas internacionales ni ninguna reserva del banco”.

En ese sentido, Luna abunda que “esto es completamente distinto, no tiene que ver con un exceso de apalancamiento, no tiene que ver con una burbuja que de repente reviente, sino con algo impresionante que está ocurriendo. La economía es descentralizada, algunas veces hay cosas que se paran y otras siguen andando, aquí por este efecto exógeno de un virus, todo se paró”.

En la conferencia de prensa matutina del 28 de abril, le plantearon a López Obrador:

“–¿Habría entonces riesgo de corrupción en este plan que tienen el Consejo Mexicano de Negocios y el Banco Interamericano de Desarrollo?

“–Claro que sí, si no se cuida –contestó el presidente–. Y lo mismo lo del dinero que va a disponer el Banco de México, o sea, estar muy pendientes, no oponernos pero cuidar, porque no saben. O sea, si les estoy haciendo este planteamiento y se generó este debate es porque me lo fueron a plantear.

“–¿Qué le plantearon? 

“–Eso, apoyar, como siempre, a los de arriba.”

Las medidas del gobierno federal para afrontar la crisis económica se han quedado cortas; el apoyo anunciado apenas alcanza 100 mil millones de pesos (comparados con los 750 mil millones que facilitará Banxico). La mitad de ese monto es para créditos de microempresas formales e informales; 25 mil para la rehabilitación de infraestructura urbana de 50 municipios y otros 25 mil para la ampliación de los programas de bienestar.

Por ese motivo el Consejo Mexicano de Negocios y el BID Invest lanzaron un programa para dar créditos por hasta 12 mil millones de dólares a 30 mil micro, pequeñas y medianas empresas en México, lo cual tampoco le pareció a López Obrador, quien condenó la forma en que la iniciativa privada toma sus decisiones pues, según él, este financiamiento compromete también el dinero público:

“No me gusta el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. Si ya no es como antes. Antes el poder económico y político eran lo mismo. ¿Qué, nosotros estamos aquí de florero?”

El 30 de abril el subsecretario de Hacienda Gabriel Yorio desmintió al presidente al presentar el Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al primer trimestre de 2020, a la que no asistió el secretario, Arturo Herrera, quien de plano no ha aparecido en lo que va de la crisis, excepto en entrevistas radiofónicas y televisión.

Yorio aclaró que el BID Invest es el brazo privado del Banco Interamericano de Desarrollo y se enfoca a dar créditos y garantías a las empresas privadas, por lo que no necesita de ningún aval o autorización de Hacienda porque estos recursos son parte del balance del BID. 

Puntualizó que la SHCP no participó en la negociación ni en la ampliación de las líneas de crédito que acordaron el BID Invest y el Consejo Mexicano de Negocios. “Es una acción que es positiva para la economía. El gobierno mexicano es parte de la membresía del BID y como accionistas del banco expresamos nuestro visto bueno”, afirmó el subsecretario.

Sin embargo, la SHCP debió estar enterada de la aprobación del programa impulsado por el Banco de México, ya que el subsecretario y el secretario asisten a las reuniones de la Junta de Gobierno y tienen voz, aunque no voto.

En un contexto en que la emergencia puede llevar la economía a una caída de dos dígitos, el presidente ha sido cuestionado por el “falso debate” y por una muy débil respuesta fiscal que, según el banco de inversión JP Morgan, implica el riesgo de falta de liquidez que resulte en insolvencia y un desempleo generalizado.

Para el director del Centro de Estudios Económicos de Citibanamex, el principal obstáculo es la ideología: “Creo que esa es fundamentalmente la principal divergencia. El presidente considera que no; muchos otros, incluido su servidor, consideramos que sí debería haber una participación más activa y conjunta del gobierno en la parte fiscal”. 

Y remata: “El único que tiene la capacidad de poderse mover en sus circunstancias de manera centralizada es el Estado; en ese sentido es cuando debe ejercer gasto. Creo que el diagnóstico es completamente distinto al que tiene en mente el presidente. No se trata de expiar culpas, aquí desgraciadamente no es un pecado, sino un problema que tiene que ver con que tanto justos como pecadores están en esta circunstancia”.