Diseminación virtual (I)

Una vez más la danza interviene en una contingencia social. En el presente covid-19, su reacción es vigorosa y como diáspora este arte está propagándose debido al internet.

Contrario al virus que amenaza la vida, la danza la alimenta en el interior de las casas.

A todos y a nadie, desde “algún” lugar virtual en redes sociales, varias y muchas iniciativas independientes la diseminan a otras cuentas, también lo hacen otros artistas a título personal, conllevando su conocimiento acumulado (coreografías o clases de técnica en línea) y la ontología de sus artistas frente al encierro.

En Facebook, se hacen comentarios a través del movimiento grabado, sin uso de la palabra ni del meme, los cuales son los medios más comunes en esa red social. Ejemplos son el video breve Danza en la cocina, de la bailarina de Contradanza y maestra de yoga Patricia Hernández. U otro más largo, Ecos cuerpo adentro, del intérprete y coreógrafo Rolando Beattie, publicado en su cuenta de Facebook desde la ciudad de Oaxaca, el cual versa sobre el desplazamiento por todas las habitaciones de la casa bajo una idea de ubicuidad del cuerpo: se está en todas ésas y a la vez en ninguna.

En las imágenes de estos artistas el movimiento es la palabra, la frase es la oración, la danza es el texto. Sin ser menores, estas publicaciones expresan la potencia subjetiva de un lenguaje de danza en internet.

El video y la danza están yendo de la mano en esta pandemia. Juntos son de los medios más coherentes con el aislamiento. Es innegable. La video-danza, por ejemplo, se utiliza desde diferentes latitudes y trincheras.

La artista multidisciplinaria Mariana Arteaga, quien se inició en esa interdisciplina, comparte obras representativas en su cuenta de Facebook, como C’était bien, del coreógrafo y mimo francés Philippe Decouflé, en la que se aborda el tema de la situación cotidiana con tono conmovedor y cómico, y cuyas vistas en YouTube llegan a 330 mil 094.

Desde Oaxaca, el lugar de residencias artísticas El Movimiento, junto al centro cultural Habitat Oaxaca, lanza una convocatoria para participar en una video-danza colectiva sobre acciones del cuerpo en casa. Sin restricción de edad, se envían ahí videos cortos (de 30 segundos a un minuto), lo cual resulta completamente incluyente y participativo.

Ximena Monroy, codirectora del Festival Itinerante de Videodanza Agite y Sirva, quien reside en esa ciudad, colabora en la iniciativa. La edición final puede visualizarse en sus plataformas en internet.

La iniciativa mexicana Moving Borders, escena sin fronteras, con más de una década de desarrollo de proyectos de danza contemporánea, entre los cuales el más regular y concurrido ha sido el encuentro presencial de formación dancística “Camp In”, se traslada ahora al encuentro virtual Conectando_nos a la distancia como gesto de cohesión entre profesionales de la danza, utilizando la aplicación Zoom y la herramienta Facebook Live para transmitirlo a todo público. 

El 9 de abril, en su primera transmisión (de cuatro), a través de esa red social, se hicieron 127 comentarios del público experto y del no experto, se compartió (es decir se esparció) 63 veces a otras cuentas y sumó 4 mil 141 reproducciones.

Posiblemente la audiencia de esa emisión es exponencial, indeterminada, superando la cantidad de público que la danza contemporánea logra reunir en una presentación. Además de que dicha transmisión consigue democratizar el acceso de públicos diversos a las preocupaciones económicas, pedagógicas y culturales de sus artistas frente al boom de las clases de danza on line. Y deja una memoria virtual. Así, la danza no queda al margen de los cambios que ya están aquí y ahora.