Si el confinamiento sanitario está ya impactando a la industria editorial, que según información difundida el 23 de abril, Día Internacional del Libro, ha disminuido drásticamente sus ventas, para una editorial pequeña como El Tucán de Virginia, que hace tirajes de apenas mil ejemplares, no pinta mejor el panorama.
Sin embargo, para su director, el poeta Víctor Manuel Mendiola, el perfil de sus lectores ayudará, sin duda, pues desde que se fundó en 1980 demandan el tipo de obras que ellos producen: Reediciones especiales, bellamente impresas, con las ilustraciones ahora del artista plástico Emiliano Gironella, recuperación de los prólogos y traducciones originales, más ensayos y textos de autores mexicanos acerca de la publicación.
En poesía, por ejemplo, se han lanzado recientemente Las Quimeras, de Gérard de Nerval; Soneto en yx y Un tiro de dados, de Stéphane Mallarmé, y ahora El Cementerio Marino, de Paul Valéry, en ocasión del centenario de su aparición. Y en narrativa, Ulises, de James Joyce, entre otros.
El lector, dice Mendiola vía telefónica, les pide este tipo de libros y además que se vuelva la vista más atrás con poetas como Charles Baudelaire, Lope de Vega, Shakespeare o Góngora:
“Estas ediciones tienen la peculiaridad de ser obras principales y estar rodeadas de un pequeño cuerpo de ensayos, ya escritos hace mucho tiempo, que le permite al lector orientarse acerca del sentido de los poemas. Hay una demanda, pequeña, pero la hay. Y nosotros hemos concentrado nuestras fuerzas en hacer estas ediciones con mucho trabajo, dos o tres al año, aunque definitivamente estamos afectados por la situación. Pero tengo la esperanza de que el gobierno no deje de apoyar a los pequeños editores”.
Señala entonces:
“Hace falta una política editorial para la industria mexicana y para los pequeños editores. Lo sé porque desde hace mucho, las autoridades, el gobierno, no han querido hacerla. No es lo mismo la industria que viene de otros lugares y se asienta aquí con grandes capitales, eso es otra cosa. Y no se puede apoyar a todos como si tuvieran las mismas condiciones, y eso es lo que ha sucedido a lo largo de los últimos 30 años.”
Comenta cómo Alemania invertirá en el rescate de su cultura, parte del plan de rescate económico por la pandemia, pues lo consideran un artículo de primera necesidad. Ayudará a las galerías para mantener la difusión de la cultura, a las editoriales:
“Es una manera de responder porque la cultura es civilización, es paz. Y una sociedad con arte es mucho más progresista y progresiva, en la que es más fácil atajar la violencia. Entonces pienso que debe ser una prioridad del gobierno mexicano, porque además podríamos tener un arte pequeño al que habría que impulsar desde luego, pero tenemos un arte y unos artistas de primera, que aportan a la sociedad.”
Poesía de largo aliento
Acerca de El Cementerio Marino, de Valéry, su más reciente publicación, realizada con la Universidad de Querétaro, Mendiola destaca:
“Es uno de los poemas cumbre o icónicos de la poesía del siglo XX que, junto con La tierra baldía, de T.S. Elliot, y Zona, de Guillaume Apollinaire, determinaron el camino de la poesía durante toda la centuria.”
Dice el poeta y editor que Valéry fue discípulo de Mallarmé, y aunque El Cementerio Marino va a contrapelo de Un golpe de dados, desarrolla en cambio la armonía y preocupación presentes en el Soneto en yx, y se convierte en un poema de largo aliento en la obra de Valéry.
La describe como una meditación metafísica sobre ideas tan encontradas como el instante y la eternidad, y al mismo tiempo en relación con la muerte, porque es una respuesta ante el horror del que había salido Europa tras la Guerra Mundial. Pero no es un poema tenebroso, sino “de belleza”. Detalla:
“La respuesta de Valéry es un poema radiante, solar, de profunda concentración intelectual. Es un llamado a conservar el espíritu de vida y la luz en el mundo. Entonces, en este momento tiene mucho sentido, pues aunque no estamos exactamente en la misma situación, sí estamos en un mundo muy caótico y de transformación, en medio de una epidemia universal, y en México, además, de la proliferación de la violencia.”
Subraya que el poema de Valéry entonces tiene mucho sentido, porque es como La suave patria, de Ramón López Velarde: aparecen como poemas suaves, pero hacen una crítica dura en contra de la violencia y la visión oscura y destructiva del mundo. Lo compara también con Muerte sin fin, de José Gorostiza.
La obra del francés, redondea, “es una reflexión sobre el poder de la luz y el Sol en el pensamiento del hombre y en la vida humana. Y además ligada a la presencia del mundo anterior, o sea con la presencia de los dioses, porque en el poema está presente la mitología y la filosofía griega. Entonces el poema está entrelazado con la gran tradición humanista de la cultura occidental”.








