El nuevo circuito de futbol profesional, Liga de Balompié Mexicano, se quedó a medio proceso para lograr su nacimiento. Pese a la emergencia sanitaria que padece el mundo, incluido México, sus organizadores se han mantenido firmes en debutar en septiembre con 20 equipos y sus estadios. Sin embargo, sólo cuatro equipos han sido integrados oficialmente y apenas tienen concretado un inmueble para realizar los partidos y albergar a la afición.
Con el futbol suspendido por la contingencia sanitaria, la naciente Liga de Balompié Mexicano (LBM), que será dirigida por el exfutbolista Carlos Salcido, se prepara para debutar –asegura– el próximo 18 de septiembre.
Sin el aval de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), la LBM pretende ser una alternativa de empleo para mil 200 jugadores nacionales que, en su mayoría, fueron desechados de la Liga MX por el exceso de extranjeros contratados ahí; su reglamento le permite a cada equipo registrar hasta 12 futbolistas no nacidos en México.
Además, la nueva liga podría ser el destino inmediato de 240 jugadores más que militan en el Ascenso MX, torneo al que la Liga MX pretende dar por finalizado y desaparecerlo.
Sin embargo, la nueva organización de futbol profesional aún no está consolidada, no tiene estadios confirmados y, de momento, sólo ha otorgado el certificado de fundador a cuatro equipos de los 20 con los que pretende iniciar el torneo.
El paro de las actividades por el brote del covid-19 también impactó al nuevo proyecto de futbol porque los directivos sólo alcanzaron a revisar uno de los inmuebles que pretenden para la competencia.
Anunciada en enero último como “un nuevo proyecto (…) una nueva alternativa”, también buscaría contratar a los entrenadores y árbitros que ya no tuvieron trabajo en la Liga MX.
En entrevista con Proceso, el vocero de la LBM y uno de sus socios, Javier González, dice que una de las principales apuestas del proyecto en desarrollo es la transparencia en sus operaciones para cerrarle el paso al dinero de procedencia ilícita, como ocurrió en la Liga MX durante el torneo Clausura 2004, cuando la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), presidida entonces por Alberto de la Torre, desapareció a los clubes de Irapuato y Querétaro por lavado de dinero.
Aunque hasta la fecha no se ha identificado al dueño de ambos equipos, en los archivos de las indagatorias figura el nombre de José Martínez, alias El Tío, El Futbolista, El Ingeniero o El Mecánico. Esta persona es señalada por las autoridades de utilizar a ambas organizaciones de futbol para lavar dinero proveniente del crimen organizado.
González explica que el Departamento Jurídico de la LBM contrató a un despacho contable y fiscal para investigar la personalidad jurídica de quienes pretenden ingresar al nuevo proyecto. “Se revisan estados financieros y se hace un análisis del flujo que tengan para sostener a su equipo. No se trata de llegar, cubrir una cuota y después generar un problema por falta de liquidez”.
De acuerdo con González, cada uno de los 20 planteles que se supone participará en el primer torneo requiere un presupuesto de 30 millones de pesos para cubrir el salario de los jugadores, cuerpo técnico y del personal operativo y administrativo, así como otros gastos administrativos y el estadio, sin contar los 5 millones de pesos que cada miembro debe cubrir para obtener una franquicia.
La creación de esta liga también considera los derechos de transmisión. Sin revelar nombres, el vocero adelanta que ya negocian con dos televisoras, una nacional y otra europea, y garantiza que un pequeño porcentaje de los ingresos globales será para la asociación y el resto se distribuirá entre los equipos.
El presidente y dueño del Atlético Ensenada FC, la primera franquicia oficial de la LBM, Antonio García Rojas, habla de la creación a mediano plazo de una selección nacional de futbol que –adelanta– estará dirigida por el exfutbolista Ramón Morales.
Sobre la viabilidad del proyecto, González expone: “La versión oficial es que seguimos manteniendo la idea de iniciar el 18 de septiembre. Tenemos una cuenta regresiva. Cuando esta cuenta se vea rebasada por la contingencia sanitaria vamos a tener que replantear la fecha. La cuenta atrás está muy justa, pero nos sigue dando para iniciar en septiembre”.
No obstante, González acepta que pueden verse impactados sus planes a causa de las medidas gubernamentales implementadas para enfrentar la crisis sanitaria y de las condiciones generales de los estadios que pretenden utilizar.
“De momento no se puede entrenar y tampoco se puede construir o remodelar estadios (…) no habrá permisos de construcción de los gobiernos estatales para los estadios, ni nada por el estilo”.
De los 20 estadios considerados para empezar la temporada 2020, sólo se realizó la inspección del que será sede del Atlético Ensenada, cedido en comodato por el municipio.
“De manera general sabemos cómo están los inmuebles. La mayoría necesita arreglos, algunos más que otros. El estadio de Oaxaca, por ejemplo, es nuevo. El de Naucalpan lo utiliza la Universidad del Valle de México para su equipo en la Liga Mayor de la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA). Está en óptimas condiciones, pero hay otros que requieren adecuaciones en la parte interna de sus instalaciones y en los accesos”, dice González.
–¿Su liga dispondrá del tiempo suficiente para las adecuaciones?
–Ahí nos puede alcanzar la cuenta atrás, ya sea en la conformación de los planteles o en las adecuaciones de los estadios. En el caso del estadio donde jugará FC Neza –que no es Toros Neza porque el nombre le pertenece a Juan Antonio Hernández–, el antiguo inmueble Neza 86 tiene el inconveniente de que la curva norte del inmueble fue clausurada por Protección Civil municipal por tener daños en la estructura de las gradas.
Los pendientes
Antes de la emergencia sanitaria, la LBM únicamente le dio la bienvenida oficial y su certificado de fundador a cuatro equipos: Atlético Ensenada FC, Industriales de Naucalpan, Chapulineros de Oaxaca y Jaguares de Jalisco.
Hay otras franquicias en proceso: FC Neza, Puebla, Acapulco, Saltillo, Córdoba, Yucatán, Tabasco y Ángeles de Morelos. Éstas, dice el vocero de la liga, estaban prácticamente aprobadas, pero la pandemia detuvo algunos trámites ante el Registro de la Propiedad Industrial.
A diferencia del resto, hay una franquicia que sí le preocupa a la nueva organización: Los Piratas del Atlético Veracruz. “Están muy insistentes, pero nos tienen medio nerviosos por el tema del estadio”.
Resulta que el posible nuevo equipo estaría jugando en el estadio Luis Pirata Fuente, el problema es que el inmueble es parte del pleito legal que emprendió Fidel Kuri, dueño de los Tiburones Rojos de Veracruz, desafiliado por la Femexfut.
González también expone la existencia de otros equipos con menor avance de conformación en la LBM, como Michoacán, Chapala, Acolman y Ciudad Obregón. En el caso de Córdoba la contingencia sanitaria sorprendió a sus propietarios cuando efectuaban los trámites con el municipio para la cesión del estadio.
Desde enero pasado, cuando se dio a conocer la creación de la LBM, un grupo de socios formados en la estructura de la propia Femexfut configuran la nueva justa que, en el fondo, pretende contrarrestar la fuerza de la Liga MX empleando para ello el reglamento de la FIFA, pese a no tener el aval del organismo al no cumplir aun con el requisito de participación.
Mientras la LBM será presidida por Carlos Salcido, la Asociación Nacional de Balompié Mexicano estará encabezada por su fundador, Víctor Manuel Montiel, exfutbolista y exentrenador de segunda división.
De acuerdo con un recuento de la naciente liga, existen al menos mil 200 jugadores profesionales mexicanos, cuyas edades oscilan entre 20 y 25 años con capacidad para jugar en primera y segunda división, sin contar a aquellos relegados del futbol estadunidense y centroamericano o, incluso, de la segunda división española.
“Son jugadores que alguna vez estuvieron en primera división o en categorías Sub-17, Sub-20, Sub-23, segunda y tercera división. Después ya no recibieron la oportunidad de seguir y se quedaron relegados.
“Actualmente se les ve en campos de futbol amateur haciendo la “talacha”, como se dice, donde hemos encontrado a mucha gente, algunos de renombre, otros que no pudieron brillar y se quedaron en la banca de equipos de primera división. Consideramos que podemos ser esa gran alternativa para ellos”.
Según García, al menos 12% de ese universo de mil 200 jugadores “es gente conocida: Christian Sánchez, Patricio Araujo y César Villaluz, integrantes de la selección nacional Sub-17 que conquistó la Copa del Mundo de la especialidad en Perú 2005. Es casi toda la selección de ese tiempo que quedó varada. A excepción de Carlos Vela, Efraín Juárez, Héctor Moreno y Giovani dos Santos, todos los demás se quedaron en el olvido o se fueron a la segunda división, al Ascenso Mx”.
Algunos, añade, se fueron a Centroamérica, como Villaluz y Édgar El Tepa Solís. Otros están en la segunda división o en ligas alternas de Estados Unidos; unos se marcharon a torneos menores de Holanda, Inglaterra o a la segunda división de España. Por ahí ya quieren regresar al país y están tocando las puertas para tener una oportunidad en nuestra liga.
El empresario García Rojas habla sobre los errores que ellos pretenden evitar. “Hemos notado que en los procesos de torneos cortos (de la Liga MX), ahora de seis meses, los dueños de los equipos le piden a los entrenadores que los clasifiquen a la liguilla en tres o cuatro meses, por lo que siempre están contratando a gente de fuera.
“Esto formó un embudo en el futbol mexicano: ¿a cuánta gente no dejaron debutar por los compromisos de calificar a un equipo por el incremento del número de extranjeros?”
Sobre ese asunto, el dueño del Atlético Ensenada FC lamenta las decisiones de Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX. Expone un ejemplo: “Para jugar el torneo Bicentenario 2010 había cerca de 25 franquicias en la liga de ascenso. En ese tiempo compré a Académicos y lo quise llevar a Mexicali, convirtiéndolo en Cimarrones, pero en pleno régimen de transferencias de jugadores Bonilla borró, de buenas a primeras, a 13 franquicias, entre ellas Académicos.
“No me extraña que ahora quiera convertir el Ascenso MX en un torneo de desarrollo, puesto que ya hay un antecedente en el que pasaron un certificado para las 12 franquicias actuales en el que nadie calificó. Algo mal está haciendo este señor.”
Sobre la futura desaparición del ascenso para darle paso a una liga de desarrollo que considere como tope a los jugadores que tienen 23 años, advierte que varios futbolistas de mayor edad y con experiencia se van a quedar sin equipo. “Por eso (varios futbolistas) están en desacuerdo y para nosotros será una retroalimentación la participación de esos jugadores con experiencia”.
García dice que, a diferencia de la Liga MX, la modalidad de la competencia de la LBM beneficiará al futbolista mexicano con una edad abierta en las tres divisiones. “Porque hay quienes para muchos equipos ya son veteranos en el futbol, pero nosotros queremos hacer una buena estructura deportiva en la que podamos trabajar con ellos. En otros casos podríamos debutarlos entre 24 y 25 años. En un futuro, esto nos va a dar un buen resultado para la selección nacional”, dice.
De acuerdo con los entrevistados, la mayoría que dirige esta asociación es gente que alguna pisó canchas y jugó el futbol profesional. Hay otros casos como el del exjugador Missael Espinoza, quien ahora será empresario para llevar a un club de primera división a la nueva liga.
Además de Carlos Salcido, quien será el presidente de la LBM, y de Ramón Morales, entrenador de la selección, está el examericanista Juan Antonio Luna, quien el 7 de marzo último fue presentado como entrenador del equipo Acapulco FC.
La LBM buscará afiliarse a la Confederación de Asociaciones Independientes de Futbol (ConIFA), cuyos miembros representan a un país, dependencia o región no avalada por la FIFA.
De acuerdo con García, la meta es consolidar el proyecto con un sistema de competencia que comprende torneos largos –el campeón será el que más puntos logre–, y tres cambios de jugadores en cada tiempo reglamentario por partido, en lugar de los tres movimientos habituales por juego. Y sólo se permitirá a cinco extranjeros por equipo.








