En la lucha por sobrevivir dentro y fuera de la cancha, el viernes 17 los dueños de los equipos de la Liga MX votaron por desaparecer el Ascenso MX. En el contexto de la pandemia por el covid-19, pretenden concretar lo que hace años perseguían: eliminar por seis años los ascensos y descensos, crecer a 24 equipos de primera división vía la venta de franquicias –como en el futbol estadunidense– y crear un torneo profesional sólo con menores de 23 años, dejando en la calle a 70% de los futbolistas que tienen más edad y militan en el ascenso. Equipos como Leones Negros acusan que todo se ha tratado de un albazo.
El Ascenso MX desapareció, está por darle paso a la Liga de Desarrollo, donde principalmente jugarán futbolistas menores de 23 años y buscará expandir la Liga MX a 24 equipos vía la venta de franquicias en los próximos seis años en los que tampoco habrá descenso.
El nuevo rostro del proyecto que durante más de tres años han maquinado los dueños del futbol mexicano, se conocerá en breve. Por lo pronto, el viernes 17, en una asamblea extraordinaria, los dueños de 15 de los 17 clubes de la Liga MX decidieron la suerte del Ascenso MX con ajustada votación de 8-7 en favor de modificar la categoría.
Sólo falta que el Consejo Nacional de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), donde también tienen derecho a voto la segunda y tercera división y el sector amateur, ratifique la propuesta que, por mayoría, aceptaron los dueños de los clubes del Ascenso MX, el lunes 13 y martes 14.
Dicha propuesta tomó por sorpresa a los presidentes de cuatro de los 12 clubes (Mineros de Zacatecas, Venados de Mérida, Leones Negros de la U de G y Correcaminos de la Universidad de Tamaulipas), quienes se rehúsan a que se anule el ascenso-descenso porque este “albazo”, como lo califican, mata de tajo sus aspiraciones de llegar a la primera división y, de paso, daña la competitividad del futbol mexicano.
Los otros ocho socios que aceptaron los cambios “en aras del bienestar patrimonial y la salud financiera de los 12 equipos” son: Atlético Celaya, Tampico Madero, Cimarrones de Sonora, Cafetaleros de Chiapas, Atlante, Dorados de Sinaloa, Zacatepec y Alebrijes de Oaxaca.
La idea de por fin transformar el Ascenso MX en una Liga de Desarrollo Sub-23, para darle mayor estabilidad económica a quienes invierten en los clubes de la primera división, se da en medio de la emergencia sanitaria por el covid-19.
La incertidumbre económica que ha generado la pandemia es la justificación que encontraron para argumentar que desde hace tres años existe un sufrimiento financiero que ya redujo la Liga MX de 18 a 12 equipos; la falta de dinero para operar en el segundo semestre de 2020 causará que a medio torneo sólo entre seis y ocho clubes estarán en condiciones de participar.
La propuesta que la Liga MX presentó la semana pasada a los dueños de los clubes del Ascenso MX y que aprobó en la asamblea extraordinaria del viernes 17 va en dos sentidos: primero, dar por terminado el Torneo Clausura 2020 (al que le faltaban sólo tres jornadas para concluir) sin que haya un campeón, a cambio de otorgarles 5 millones de pesos para que cumplan con sus compromisos económicos con empleados y proveedores.
Segundo, si se modifica el formato de la liga y se elimina el ascenso-descenso, recibirán otra compensación de 20 millones de pesos, en promedio, durante los próximos seis años.
Leones Negros denuncia engaño
En entrevista con Proceso, Alberto Castellanos, presidente de los Leones Negros de la U de G, refiere que en febrero pasado el presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, informó a los 12 socios que ninguno de sus proyectos es sustentable económicamente, que incumplen con el Fair Play financiero y con los requisitos para recibir la certificación que les permita ascender a la primera división.
“Nos lo dijeron cuando todavía estábamos entregando la documentación para dicha certificación”, reclama Castellanos.
El directivo asegura que Leones Negros cerró 2019 con ganancias por 17 millones de pesos. Su nómina es de 60 millones anuales y el dinero con el que opera proviene de patrocinios, derechos de televisión, venta de camisetas, abonos, boletaje, esquilmos y cuotas de las escuelitas de futbol. Desde hace seis años, añade, la Universidad de Guadalajara –que es pública– únicamente otorga recursos a las fuerzas básicas.
“Fuimos certificados todos los años desde 2017. Ya no lo hicieron en 2020 pese a que venimos mejorando. Hasta la fecha a ninguno de los equipos del Ascenso MX nos han dicho puntualmente el porqué no estamos certificados. Ya estaba definida esta decisión desde antes. Lo único que hicieron este tiempo fue jugarnos el dedo en la boca.
“Si su planteamiento es subsidiarnos con esa cantidad, (20 millones de pesos anuales) para mí no es un beneficio. Eso es lo que Leones Negros genera de puros patrocinios. Nos tiene inconformes la forma como han manejado el tema y de aprovechar la crisis sanitaria para dar un albazo que pone en una situación muy complicada a esta categoría.”
Castellanos relata que los titulares de los 12 clubes del Ascenso MX fueron convocados el sábado 11 a una reunión de trabajo que se realizaría por videoconferencia el lunes 13, sin una orden del día. En este encuentro virtual escucharon la doble propuesta de dar por concluido el Clausura 2020 y de los cambios a la liga. La votación terminó 8-4.
Como se trataba de una simple reunión de trabajo para darle legalidad al asunto, convocaron a una asamblea que por el mismo medio se realizó el martes 14. Ese día el recuento fue 8-4. Cimarrones cambió su voto.
“Se nos hizo una propuesta. Hubo discusión y se decidió que se votara, pese a que se pidió tiempo para analizarla. Eso es lo grave, no nos dieron la oportunidad de analizar la propuesta, ni siquiera de debatirla entre nosotros, de tratar de generar consenso, de ver con calma qué es lo más conveniente. Una cosa es lo que pudiéramos decidir del torneo y otra lo que vamos a hacer a futuro. Todo iba en paquete, y así fue como se votó, en paquete”, denuncia Castellanos.
Reconocen pérdidas
Alan Achar, presidente de Toros de Celaya, explica que todavía no hay ninguna propuesta concreta sobre los cambios de la Liga de Ascenso MX hacia el futuro.
“Todo está por construirse. Se va a trabajar en la propuesta. La federación (de futbol) nos notificó que ningún equipo del Ascenso MX estamos certificados para participar en la Liga MX. Es por eso que se tomaron esas medidas. Si no estamos certificados, varios compartimos la opinión de que no hay razón para seguir compitiendo en un campeonato que no nos ofrece nada”, dice Achar.
–¿Cómo entiende el hecho de que los equipos no tengan la certificación?
–Estamos en espera de una reunión con el despacho auditor, que no se ha efectuado por la contingencia sanitaria, pero oficialmente nos dijeron que no estamos certificados porque la gran mayoría de los equipos tenemos un déficit económico. Por lo tanto, en la práctica y en la lógica no nos alcanzaría para mantener a un equipo en la Liga MX.
“La liga que ofrecemos no ha sido lo suficientemente atractiva, ni siquiera para nuestras aficiones. Los promedios de asistencia que tenemos en los últimos años, la cantidad de ventas de patrocinios, de derechos de televisión y de camisetas son algo muy triste”, reconoce Achar.
El Fair Play financiero consiste en que los equipos no echen mano de recursos gubernamentales para operar y que demuestren tener un flujo de dinero que les permita afrontar con recursos propios un torneo completo sin acumular adeudos con los jugadores ni con proveedores.
Gabriel Orantes, quien fuera presidente de los Cafetaleros de Tapachula en 2018, cuando la Liga MX le negó el derecho de jugar en la primera división porque no contaba con un estadio de 20 mil butacas –uno de los requisitos para tener la certificación– refiere que, de facto, el ascenso quedó eliminado desde entonces. “Es una decisión tomada con anterioridad”, dice.
Cafetaleros se coronó campeón de la liga de Ascenso MX tras vencer a Alebrijes de Oaxaca, pero no ascendió. A cambio, obtuvo 120 millones de pesos correspondientes al pago que hizo Lobos BUAP para conservar la categoría.
Orantes acusa que, desde entonces, la Liga MX ha impuesto condiciones a la certificación que no son del todo claras.
“Hace unos días, cuando nos comentaron a todos que nadie cumple con la certificación, las circunstancias en las que quedamos son: continuamos con este nivel de gastos sin derecho al ascenso o aceptamos la propuesta de recibir apoyos económicos para darle estabilidad a los equipos a mediano plazo y, de todas maneras, seguir sin ascenso.
“No todo es negativo. Es una situación que se viene dando desde 2017, a partir de ahí han sido una serie de cosas que han minado nuestra división, y hoy nos encontramos en una situación arrinconada donde la oferta que se le hizo al Ascenso MX es, quizá, la única vía para subsistir en estos momentos en que a todos los equipos nos tienen con el pie en la nuca”, confiesa Orantes.
–¿Se refiere a los 5 millones de pesos que les ofrece la Liga MX?
–Pareciera que los dueños de los 12 equipos votaron para no tener derecho al ascenso. Es un gravísimo error la lectura que se hizo de esa reunión en la que no se votó por eso, sino que hubo una propuesta en la que se les pide a los equipos del Ascenso MX finalizar el torneo y repartir un recurso para solventar (gastos).
“Te puedo garantizar que 100% de los clubes del Ascenso MX trabaja con pérdidas importantes. La única razón de existir en la categoría es el sueño de aspirar a la primera división, donde los apoyos de la televisión y los patrocinadores son mejores y te permiten subsistir. De continuar un año más sin que ningún equipo reciba la certificación y seguir compitiendo de esta manera, quizá nada más se quedarían cuatro de 12. Sería el final de esta categoría”, expone Orantes, ahora director deportivo del Celaya.
Levantan la mano
Alberto Castellanos coincide con Orantes acerca de que los dueños del futbol mexicano llevan años empecinados en eliminar el ascenso y añade que lo hacen para proteger del descenso a los clubes grandes ante el riesgo de sumar torneos con malos resultados.
“Cuatro años atrás hubo otro embate por eliminar el ascenso y el descenso. Nos opusimos jugadores, cuerpos técnicos, directivos, la afición y detuvimos la acometida. Al final, ganaron dos años más: implementaron los 120 millones de pesos para que el equipo que caiga en desgracia con un pago se mantenga en la Liga MX, pese a tener los tres años de protección que les da la tabla de cocientes.”
Gracias a esa medida, Tiburones Rojos del Veracruz se quedó en la primera división en 2019, pero sin recursos para reforzar su plantilla. En situación normal, agrega, el equipo debió descender y con eso hubiera reforzado al Ascenso MX.
“Lo mismo debió ocurrir con Lobos BUAP. Sin embargo, ambos pagaron y ahora uno de ellos está desafiliado –Veracruz– y el otro vendió su franquicia, pero ninguno jugó en el Ascenso MX.
“Ahora resulta que fue una mala decisión que terminó debilitando a nuestra liga. La instancia definitiva será el Consejo Nacional de la Femexfut, sólo ahí podría frenarse la propuesta de eliminar el ascenso y descenso”, se queja el directivo de los felinos.
Parte del dinero que los clubes de la liga de Ascenso recibirán será para liquidar a los futbolistas que rebasen los 23 años y que, por lo tanto, ya no podrán jugar en la Liga de Desarrollo. Alrededor de 70% de los jugadores tienen más de 30 años.
En la nueva liga habrá entre 12 y 18 equipos. Las franquicias que decidan continuar en ese proyecto no deben tener ningún tipo de adeudo. Para la expansión de la Liga MX se venderán franquicias hasta llegar a 24 plazas durante los próximos seis años.
Después de este plazo, la Femexfut y la Liga MX decidirán si se reactivan los ascensos y descensos. Los equipos de la liga de Ascenso MX tendrán una tarifa preferencial para adquirir una franquicia si cumplen con la reglamentación.
El subsidio anual que recibirá cada equipo saldrá del dinero que la Femexfut y la Liga MX obtengan por la venta de franquicias. Los planteles de nuevo ingreso a la Liga de Desarrollo no recibirán estos beneficios.
De hecho, el miércoles 15 de abril, mientras otros directivos se tronaban los dedos, el club Atlante levantó la mano para “ser un integrante de la Liga MX a la brevedad posible”.
En un comunicado, el equipo azulgrana dijo que tiene la intención de colaborar en “el desarrollo y consolidación” de la liga de Ascenso MX, la cual “atraviesa por un momento muy complicado que hace evidente la inviabilidad de continuar bajo su estructura actual” ante la disminución en los ingresos de los equipos y la falta de interés por parte de los medios de comunicación.
Asimismo otros clubes aspiran a subir como “invitados” a la Liga MX: Tampico Madero, Dorados y Mineros, los tres filiales de los equipos Santos y Atlas, Tijuana y Querétaro y León y Pachuca, respectivamente, cuyos dueños siguen con la multipropiedad. A ellos se sumaría un nuevo equipo de Mazatlán que cuenta con un estadio nuevo.
El proyecto de la Liga MX sin descenso es impulsado con mucha fuerza por Alejandro Irarragorri, del Grupo Orlegi, propietario de Santos de la Laguna y Atlas, quien quiere replicar el modelo del futbol estadunidense, que, al igual que las ligas profesionales de otros deportes, como la NFL y la NBA, opera mediante el esquema de franquicias.
En los últimos años, la Liga MX ha enfrentado la ausencia de los empresarios interesados en comprar equipos de futbol. Algunos de los hombres más ricos de México, como Carlos Slim (León) y Olegario Vázquez Raña (Gallos de Querétaro), se salieron del futbol ante las pérdidas económicas que enfrentaron.
Con la anulación del descenso, el futbol mexicano pierde el espíritu de competencia. Al no haber ascenso ni descensos, premios ni castigos, campeará la mediocridad. La MLS es la única liga de futbol importante en la que no existe el descenso.
Tanto Alejandro Irarragorri como la Liga MX no aceptaron una solicitud de entrevista de parte de este medio.








