“ColOZio”, ficción mordaz del fracaso mexicano

Para el cineasta, productor y artista plástico Artemio Narro (DF, 1976), su nueva ficción fílmica ColOZio es un retrato de cómo el fracaso de México se precipitó a partir del asesinato del candidato Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994, hace justo 26 años (crimen que combina con la historia del Mago de Oz para el título). “Desde ese momento, hemos tenido presidentes profundamente incultos”, piensa.

En 1994, el candidato priista Luis Donaldo Colosio llamó la atención por su ideología democrática y su postura anticorrupción, pero le dispararon en la cabeza el 23 de marzo de ese año, en Tijuana, Baja California. 

Artemio Narro (uno de los creadores plásticos más representativos del arte contemporáneo y cineasta) contaba con 17 años de edad, y entonces pensó crear una película al respecto. La terminó este 2020 y se llamada ColOZio:

 “Para mí uno de los pilares del filme es el tema del fracaso. El asesinato de ese político dejó en el país una sensación de fracaso nacional y surgió esa idea de si México sería distinto de no haberlo matado. Se supone que él iba a efectuar el cambio. Desde entonces hemos tenido una larga lista de mediocridad en cuanto a gobernantes. El homicidio de Colosio nos dejó a la deriva y seguimos así.”

Basada en hechos reales, esta segunda ficción de Narro, ColOZio, de una hora y media, se estrenó a nivel internacional en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, efectuado del 22 de enero al 2 de febrero de este año. Luego en la 10 edición del Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM), realizado del 5 al 15 de este mes de marzo.

La profecía

Esta historia se enfoca en dos jóvenes de la Ciudad de México, Diego (un DJ o Disk Jockey) y Gael (un poeta), quienes creen en la predicción que ven en la televisión cuando están bajo el influjo de las drogas: “En tres días matarán a Colosio”. Deciden ir a Tijuana a salvarlo, y en su recorrido hacia Baja California se topan con un oficinista (o “godínez” en el argot despreciativo del mexicano) que quiere trabajar con el candidato priista para que, cuando sea presidente, una mujer le haga caso. Así, enfrentan apariciones míticas y persecuciones de dibujos animados.

El largometraje se inicia en una fiesta en 1994, donde una mujer, bien vestida y con su bebida en mano, le platica a otra chica sobre el político y economista sonorense Luis Donaldo Colosio:

“¡Él, sí…! ¡Él es justo lo que este país necesita! ¡El campo abandonado y la gente vive en la miseria, Meche! Lo del EZLN, bueno, es una sorpresa, seguro vienen muchas cosas más así, ¿no crees?… Colosio sí habla de eso, por ejemplo del hambre, de la sed de justicia que tenemos ahora. Su proyecto de nación es incluyente, o sea, los pueblos indígenas. No nada más gobernar para la clase gobernante, para los primos, los compadres, todos los ricos, ¡no! 

“¡Y su mujer, Diana Laura! ¡Ella sí es inteligente, guapa, un mujerón, luchona…! Cuando él sea presidente no va a saquear seis años, va a construir, a reconstruir el país. Eso fue muy claro en su discurso último. A ver si no se lo quieren ‘echar’…”

Actúan Diego Calva, Manolo Caso, Flor Edwarda Gurrola, Héctor Kotsifakis, Orlando Moguel, Ignacio Perales y Ariana Pellicer, entre otros.

“Millenials” y “progres”

Artemio Narro, nacido en la Ciudad de México en 1976, trabajó el guion con María González de León. 

Narro se inició en el cine con el cortometraje Poesía en movimiento (2004), codirigido con María José Alós. Su primer largo fue Me quedo contigo (2014), polémico relato que se proyectó en el Festival de Cine de Sitges, España, en el de Rotterdam, Holanda, e Internacional de Edimburgo, Escocia, y ahora puede verse en la plataforma mexicana www.filminlatino.mex (por sólo 25 pesos). Ha sido productor de las cintas Semana Santa, de Alejandra Márquez, y Piérdete entre los muertos, de Rubén Gutiérrez.

Además, su obra plástica la maneja Machete Galería de Arte Contemporáneo. En 2017, el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) albergó su exposición e instalación Los que mueren son los otros.

 “Me interesaba mucho también revisar un poco nuestra condición de mexicanos. Creo que siempre que vemos una película mexicana sobre el país hay un regodeo (…) Son películas profundamente clasistas en general, como Rebelión de los Godínez [comedia de Carlos Morett]. Y otras cintas romantizan sobre la pobreza o la violencia, en fin.

“Yo deseaba trabajar el tema del fracaso y crear algo que nos retratara. A mí el asesinato de Colosio en términos generales me marcó. Cuando realicé mi primer largometraje me acordé de Colosio y pensé que valía la pena hacer el filme”, explica.

Igual, incluye en la trama de ColOZio a “un par de jóvenes de la izquierda favorecida”, porque representan otro tópico atractivo para él:

“El cine está hecho por clases privilegiadas, lo realiza un sector de mucha lana: Este grupo de la izquierda progre que no es autocrítico. Es un sector que no se atreve a burlarse de sí mismo; juzga desde su pedestal, considerando que todos los demás están mal. Y para mí era interesante golpetearlos. Yo no soy un junior de la cultura, pero los conozco, sé de lo que hablo y en esta película pensé que era interesante retomar la historia del Mago de Oz y la Odisea, para efectuar un comentario más mordaz sobre nosotros mismos, como país, como México.”

Rememora que a partir de la muerte de Colosio, se incrementó el crimen organizado, la pobreza extrema y la injusticia. Narro anexa:

“Desde ese momento, hemos tenido presidentes profundamente incultos, independientemente de cómo han saqueado o no a la nación. Es como considerar que el pueblo merece peores cosas cada vez. Nunca me cayó bien Carlos Salinas de Gortari, pero con él surgieron el Centro Nacional de las Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Hubo un último aliento de impulso a la cultura con Salinas, y de ahí para acá, ¡púmbale!, ¡ya no!” 

Con Ernesto Zedillo “prácticamente desapareció la industria cinematográfica mexicana”, denuncia, “pasamos de crear 60 películas a ocho por año, y hubo un caos económico con la caída del peso”.

–Impresiona que los dos chicos del largometraje quieren salvar a Colosio para ser héroes y ser reconocidos.

 –Es otro punto que tiene que ver con México… Llevamos muchos años, demasiados, pensando en el beneficio personal y no en el bien común. Justo ahí entra lo del Mago de Oz, todos quieren ir a Oz por un beneficio personal y no por ayudar a Dorothy.

“Todos los personajes ya entrados en el juego de evitar el asesinato de Colosio en realidad tratan de sacar un beneficio personal. Quieren evitar ese homicidio porque para uno, conlleva la fama; a otro, el poder; a alguno más el dinero, y para alguien es conseguir el amor de su vida o la manera en la que va a dejar la mediocridad.

“A los mexicanos, además de no pensar en el bien común, nos encanta jugar el papel de víctimas y nos fascina la mentira. Justificamos. Siempre es: ‘Nosotros jugamos muy bien contra Alemania, pero el árbitro nos robó…’. También: ‘España trajo la sífilis hace 500 años y se llevaron el oro, pero este país posee todo para ser increíble’. ¡Y seguimos pegados en lo mismo! Sobre esa novia o novio que nunca nos peló se cree eso de ‘Es que ahí yo hubiera sido feliz’, o ‘Ese negocio que no hicimos’, en fin. Abrazamos nuestros fracasos achacándolos al contexto exterior, y no a nosotros mismos”.

–¿Piensa que ColOZio fue entendida en el Festival de Rotterdam?

–Allá fue muy interesante. Iba con el temor de que se considerara una película muy local. La visión eurocentrista nos ha hecho creer que lo local es local y no importa, y que lo global es lo que tiene que ver con Europa o Estados Unidos, ¡y es un error…! Mi miedo era que al filme lo consideraran algo local porque la gente no sabía quién era Luis Donaldo Colosio, y además su asesinato sucedió ya hace 26 años; pero el público sí que se conectó con el largometraje. Claro, preguntaban si Colosio existió, pero nunca expresaron que no habían entendido la película. 

En FICUNAM, relata, incitó a reflexionar de lo que ha sido de México desde 1994:

“Asistieron jóvenes [al cine debate] que nacieron después del asesinato de Colosio y vivieron la historia de manera diferente; pero la recepción fue increíble. La gente se reía mucho, que es algo que a mí me importa de la película, que se rieran por el humor que incluí, aunque lo mismo impulsó a reflexionar. Hubo mucha gente en las exhibiciones.”

Como Me quedo contigo, ColOZio se produjo a partir de una venta de obras de arte en una subasta y el gobierno del estado de Durango la apoyó. 

Por ahora, Narro desea “que finalicen bien estos días difíciles por el covid-19” y el filme se distribuya en octubre por las salas del circuito cultural de la nación. Suspendió su participación en el Festival Internacional de Cine de Beijing, China, pero “en el verano intervendrá en un festival en Polonia y en otoño en otro de Austria”.