Para los dirigentes de la Coparmex y la Canacintra el gobierno federal es el responsable del desplome de Pemex y del “atorón” en las inversiones del sector energético, ahora agravado por el golpe de la pandemia de coronavirus en los mercados financieros. Atribuyen la situación al “fundamentalismo ideológico” de funcionarios como Rocío Nahle y Manuel Bartlett, y aunque reconocen la apertura de Alfonso Romo y Arturo Herrera a la negociación y a la inversión privada, advierten de graves consecuencias para la economía si no se abre ese campo al capital.
El lanzamiento del plan de inversiones del gobierno federal en el sector energético se ha retrasado desde que se presentó el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura, en noviembre pasado.
Entre tanto, los precios del petróleo se desplomaron por el desacuerdo entre Arabia Saudita y Rusia. En el caso de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) ya presenta una caída cercana a 70% en lo que va del año.
En su mejor día de 2020, el 6 de enero, la MME se vendió en 59.35 dólares por barril, pero el panorama cambió radicalmente y el pasado miércoles 18 el crudo mexicano se desplomó a 14.54 dólares por barril, su peor precio hasta ahora. Ni siquiera en la recesión económica mundial de 2008-2009 tocó ese piso.
Además, el tipo de cambio se disparó a niveles históricos, superando los 24 pesos por dólar, en gran medida por la rápida propagación del coronavirus en el mundo.
La pandemia ya caló en la economía mexicana y las perspectivas auguran un desplome de hasta 4.5% para 2020, como lo anticipó el Bank of America, uno de los grupos financieros más influyentes a nivel global.
El pasado jueves 19 el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) lanzó un decálogo y urgió al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a que anunciara el plan de inversiones en el sector energético. La respuesta del gobierno se dará a más tardar este miércoles 25, con el país inmerso en la contingencia sanitaria.
En entrevista, Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), señala:
“No queremos que se presente un anuncio como una hoja en blanco, que tenga un bonito título, un presídium muy grande, muchas fotografías y frases muy sexys y que no traiga proyectos reales, factibles de llevarse a cabo. Hay que decirlo, lo que ha detenido esto es el fundamentalismo ideológico de la Secretaría de Energía.”
Desde su despacho de abogados acusa a las autoridades del sector: “Hay varias semanas de diálogo. Lamentablemente los responsables del área energética del gobierno federal, empezando por los de más alto nivel, tienen una visión fundamentalista donde se ve como si fueran herejes de la actual circunstancia política a los empresarios. Hay una situación de descalificación, de descarte, en el peor de los casos de sospechosismo a todo lo que huela a empresa”.
Si bien reconoce que hay una postura más flexible por parte del presidente hacia los empresarios, sostiene que no sólo el sector energético está parado, sino también otros proyectos de infraestructura, “ya no por un tema regulatorio, de trámites, sino de cuál es la percepción que se tiene del gobierno sobre el sector privado”.
Y especifica: “La muestra más importante es la parte energética. Mientras todo el mundo se está abriendo en ese sector, en México, aunque no se visualiza un cambio de 180 grados, lo cierto es que hay un atorón, hoy contamos con una gran cantidad de proyectos que están suspendidos, otros pospuestos por esta falta de claridad”.
De acuerdo con una nota del reportero Dave Graham, de la agencia Reuters, del pasado miércoles 4, el sector privado mexicano entregó al gobierno un amplio paquete de propuestas de inversiones en energía por un valor de 92 mil millones de dólares, el cual contiene 275 proyectos a realizarse entre 2020 y 2024.
“Los proyectos –detalla Graham– fueron producto de discusiones entre el CCE y docenas de compañías energéticas, incluyendo Royal Dutch Shell, IEnova, una unidad de la estadunidense Sempra Energy, la francesa Engie y la italiana Enel.”
Sin embargo, López Obrador dejó claro en el 82 aniversario de la Expropiación Petrolera que “se terminó el periodo privatizador”.
Consultado por este semanario, el líder de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Enoch Castellanos, advierte:
“En la medida en que este plan abra de manera controlada y regulada como están las leyes vigentes del sector energético y las inversiones sean bienvenidas, se podrá generar un estímulo para que la economía aguante los embates del exterior. De lo contrario, se genera un ambiente muy negativo y no sabemos qué pueda pasar en el futuro.”
La agencia Reuters también informó, hace un par de semanas, que diplomáticos de Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, España y los Países Bajos se reunieron para discutir sus preocupaciones sobre la posible cancelación de contratos por miles de millones de dólares en el sector energético mexicano por las políticas gubernamentales.
Sin embargo, en su discurso del 18 de marzo López Obrador respondió a esas preocupaciones: “Reitero que no vamos a modificar el marco legal para revocar los contratos que se entregaron a partir de la llamada reforma energética… Aunque nosotros pensamos y actuamos de manera distinta, vamos a mantener el marco legal porque consideramos importante mantener la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros”.
Con todo, la caída de los precios del petróleo anuncia la inminente degradación de las calificaciones crediticias de Pemex por las agencias calificadoras, cuando de por sí sus notas ya se consideran “basura”.
Rondas canceladas
Pero la postura de la Secretaría de Energía parece inamovible. En entrevistas radiofónicas su titular, Rocío Nahle García, dejó claro que no se abrirán nuevas rondas petroleras mientras las compañías contratadas hasta ahora no demuestren sus resultados.
“Hemos entregado 110 contratos, se entregaron en el gobierno anterior… No vamos a dar o abrir nuevas rondas de contratos hasta obtener resultados satisfactorios de la rondas. Hoy en día solamente una empresa italiana es la que está sacando producto como empresa independiente. Porque hay otros que dicen ‘nosotros traemos 40 mil barriles’, y sí, pero van en alianza con Pemex: son los famosos farmouts o son las alianzas que hicieron de los campos que ya tenía Pemex”, señaló la secretaria en Aristegui Noticias.
Sobre los farmouts, asociaciones entre el sector público y el privado que permiten a Pemex compartir riesgos financieros, tecnológicos y geológicos para estabilizar su producción petrolera e incrementarla gradualmente, Nahle aclaró: “La empresa tiene que decidir si necesita explorar y no tiene dinero, tiene que decidir si busca financiamiento. Dentro del consejo de administración, Pemex no nos ha presentado un panorama de farmouts. Yo he sido clara porque no puedo decir mentiras, no puedes especular, en este sentido es un gobierno serio.
“Tenemos que esperar, porque sería una irresponsabilidad entregar concesiones del territorio nacional a 20, 30 y 40 años sin tener un resultado que digamos: es por eso, porque es benéfico, porque ya se vio el resultado positivo, financiero, para el país. Si no lo tenemos, no podemos ser irresponsables… Si en el transcurso de los años se van presentando más cosas, se va abriendo, esto no está cerrado”.
Proceso buscó una entrevista con Nahle García, pero no hubo respuesta.
Al respecto, el líder empresarial Enoch Castellanos manifiesta: “Esto lo que demuestra es una ignorancia brutal, por desconocer que una inversión de la envergadura de la que estamos hablando, de miles de millones de dólares, lleva un proceso de planeación, de permisos, de autorizaciones, y que esto está perfectamente identificado por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), incluso que pudiera poner multas si no se llevan a cabo estos planes.
“Si tú detienes las rondas de licitación de hidrocarburos, en el momento en que las retomes va a haber un desfase hasta que se vuelva a generar nueva producción de petróleo y gas. De tal manera que cuando ya empiecen a producir los contratos que se firmaron en el sexenio anterior, no se van a reponer las reservas… Están llevando al país a una crisis energética de la que el único responsable va a ser el gobierno federal actual”.
Radicales y negociadores
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), que agrupa a los principales inversionistas y operadores de petróleo y gas en México, nacionales y extranjeros, las rondas son “un negocio exitoso” capaz de atraer inversiones de todas las nacionalidades.
En un documento titulado Vamos bien: resultados y perspectivas de los contratos petroleros, publicado en noviembre pasado, la Amexhi destacó resultados, como el hecho de que se descubrieron nuevos yacimientos y se redimensionaron los ya existentes, asegurando que existen más recursos y reservas que los estimados inicialmente.
“Campos que se han vuelto nombres reconocidos en el país, como Zama, Amoca-Miztón-Tecoalli, Hokchi o IchalkilPochok –que generarán inversiones de muchos miles de millones de dólares y una producción combinada de varios cientos de miles de barriles diarios–, son evidencia directa de esto”, acotó el informe de la asociación, de la que forman parte Shell, Exxon Mobil, Pemex, Repsol, Chevron, Petrobal y Lewis Energy Group, entre otras trasnacionales.
En el informe se destaca que hasta 2019 los tres contratos de la Licitación 2 de Ronda 1 registran reservas probables o “2P” de petróleo por mil 43 millones de barriles, lo que representa un incremento de 3.4 veces lo estimado al momento de su adjudicación, en 2015. El contrato con mayor crecimiento es el correspondiente a los campos Ichalkil y Pokoch, operado por la compañía Fieldwood Energy, que multiplicó casi siete veces sus reservas.
Para la Amexhi, que encabeza Alberto de la Fuente, las empresas que han invertido directamente en actividades petroleras han generado pagos al Fondo Mexicano del Petróleo, compra de información, transferencias a Pemex y pagos de aprovechamientos al Estado por alrededor de 11 mil millones de dólares.
Las inversiones realizadas al cierre de 2019 por la industria comprenden la inversión directa en actividades petroleras por más de 2 mil 700 millones de dólares y los pagos al Fondo Mexicano del Petróleo por más de mil 900 millones de dólares, como pago de contraprestaciones.
Además incluyen transferencias a Pemex por mil 671 millones de dólares, derivadas de las asociaciones en tres contratos; inversiones por compra de información al Centro Nacional de Información de Hidrocarburos y a terceros autorizados por más de 4 mil 511 millones de dólares y aprovechamientos a la CNH por 400 millones de dólares (administración de contratos, aprobación de planes, autorización de pozos, entre otros).
Sin embargo, el sector empresarial identifica dos posturas ideológicas en el gabinete económico de López Obrador: los radicales “enemigos del capital”, como Rocío Nahle y Manuel Bartlett –director general de la CFE– y, por otro lado, Alfonso Romo y Arturo Herrera, a quienes ven como negociadores abiertos a la inversión.
“La designación de Alfonso Romo ha sido uno de los mayores aciertos del presidente. Lo que sostengo es que su participación ha sido fundamental para neutralizar algunas decisiones catastróficas y erráticas del gobierno; para nosotros ha sido un buen interlocutor, tiene nuestra confianza. Ojalá podemos tener ese nivel de confianza con todos los funcionarios de alto nivel. Entendiendo la complejidad de la interlocución, con él se han mantenido los canales abiertos de comunicación”, explica De Hoyos.
Castellanos coincide: “Ellos son aliados de los empresarios, porque están observando, son gente que trae otra formación que, con todo el respeto que merecen sus contrapartes, traen otras habilidades adquiridas, otra experiencia: son expertos en inversiones, en finanzas públicas y entienden un poquito más el juego global en el mercado de energía”.
Remata el empresario chiapaneco: “Yo lo he dicho y lo voy a repetir hasta el cansancio. México, junto con Corea del Norte, se está convirtiendo en el único país que no acepta inversiones en energía y esto no puede ser porque está sustentado en un nacionalismo mal entendido que funcionó y que tuvo mucho éxito hace 87 años, pero que no demuestran la realidad actual”.
Al cierre de 2019, Pemex perdió más de 346 mil millones de pesos, prácticamente el doble de las mermas registradas en el cuarto trimestre del 2018, cuando la petrolera perdió 169 mil 767 millones.








