“Decadencia moral”

El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, acusó a algunos países –no dijo cuáles– de “decadencia moral” por el hecho de no enfrentar con medidas drásticas la pandemia del coronavirus, principalmente, aclaró, porque la mayoría de las víctimas mortales de la enfermedad pertenecen a un sector de la población al que le restan importancia: los adultos mayores.

Ginebra.- Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), acusa de padecer “decadencia moral” a los gobiernos que no enfrentan de manera decidida al coronavirus.

Ghebreyesus, encargado de coordinar la respuesta global a la pandemia –que se ha propagado al menos a 117 países y causado la muerte de unas 5 mil personas–, reprocha que esos gobiernos desestimen la gravedad del coronavirus debido a que el promedio de letalidad es baja: entre 2% y 3%.

De hecho Ghebreyesus recomienda que los mandatarios coordinen directamente las acciones ante el brote y “no dejarlo en manos de los ministerios de salud” porque la respuesta debe ser multisectorial.

“Estos son planes que comienzan con el liderazgo desde arriba, coordinando cada parte del gobierno, no sólo el ministerio de salud; deben participar seguridad, diplomacia, finanzas, comercio, transporte, información y más. Todo el gobierno debería participar”, recomienda.

Observa con gran preocupación el nivel de compromiso político de algunos gobiernos y que sus acciones no coinciden con “el nivel de amenaza” que todos enfrentamos. “Esto no es un simulacro”, remarca.

–Usted mencionó que hay países que no están tomando esto muy en serio. ¿Podría decirnos cuáles son esos países? –pregunta la corresponsal.

–Usted debe saber –responde.

Muerte de ancianos 

“Nos duele ver que en algunos lugares quieren pasar a la mitigación porque el virus mata sólo a personas mayores”, acusó Ghebreyesus en uno de sus encuentros con la prensa en la sede de la OMS.

Expresó su profundo malestar por aquellos que descartan el covid-19 como algo que es menos digno de los mejores esfuerzos para contenerlo, debido al perfil de edad de los más afectados hasta ahora. “Este tema en particular sobre nuestros ciudadanos mayores o los ancianos es muy, muy importante”, remarcó.

“Si algo va a dañar al mundo es la decadencia moral. Y no tomar la muerte de los ancianos o los ciudadanos mayores como un problema grave, eso es decadencia moral”, insistió. “Cualquier individuo, cualquier edad, cualquier ser humano importa”.

“Ya sea que mate a una persona joven, a una persona mayor o a una persona de la tercera edad, cualquier país tiene la obligación de salvar a esa persona”, argumentó. 

E instó a los países que sólo tienen casos importados y a los que no los tienen todavía, a tomar todos los medios para evitar pasar a un escenario más grave, “cortar de tajo” la cadena de transmisión y evitar un peor escenario, porque “todos los países aún pueden cambiar el curso de esta pandemia”.

Según la OMS la mortalidad es más alta entre las personas mayores de 80 años con una letalidad que va de 14.8 % a 20%.

En México, según proyecciones del ­Inegi, en 2019 había un aproximado de 16 millones 179 mil adultos mayores, 12.8% de la población total.

La población de Italia es la segunda del mundo con más ancianos –después de Japón– y actualmente es el país más afectado fuera de China. En la nación, ahora bajo encierro, 58% del total de víctimas tienen más de 80 años y 31% están en sus setentas.

Según explica a Proceso Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS, los individuos con mayor riesgo de enfermedad grave y muerte son personas mayores de 60 años. 

Detalla que por ocupación, los jubilados han tenido la tasa de mortalidad más alta, con 5.1%, y los pacientes en la provincia de Hubei, la más afectada en China, presentaron una mortandad de 2.9%; es decir siete veces más alta en comparación con los pacientes de otras provincias (0.4%). 

Otro punto de inquietud son los altos índices de letalidad por el covid-19 en personas con enfermedades subyacentes. Para aquellos con diabetes la mortalidad es de 9% y según datos de la OMS en 2019 había 8.7 millones de personas con diabetes en México y unos 12 millones pueden padecerla sin saberlo. La letalidad del coronavirus en personas con enfermedad cardiovascular es 7.3%; para males respiratorios crónicos, 6.0%; para hipertensión, 5.6%; lo mismo que para personas con cáncer. 

Actualmente en México, según estimaciones de la OMS, en la población de 20-69 años, hay más de 17 millones de hipertensos, más de 14 millones de dislipidémicos (elevación anormal de concentración de grasas en la sangre) que aumentan el riesgo de arteroesclerosis, cardiopatía, ictus e hipertensión en la vida del paciente, además hay más de 35 millones de adultos con sobrepeso u obesidad y más de 15 millones presentan grados variables de tabaquismo.

Respecto al cáncer, la OMS señala que 80 mil mexicanos mueren cada año a causa del mal y cada año se diagnostican 160 mil nuevos casos en el país.

Sumado a ello, las personas con alto riesgo de morir para los casos clasificados como “críticos” o enfermos graves es de 49.0%, refiere Jasarevic. En promedio, la tasa de letalidad para los hombres de todas las edades es de 2.8% y para las mujeres, 1.7%. 

En China la tasa de letalidad de los pacientes con condiciones comórbidas era de 0.9%, los pacientes con dicha condición, es decir que presentan al mismo tiempo dos o más enfermedades, además del trastorno primario, era de 10.5%, añade Jasarevic.

Afortunadamente el virus ha sido benévolo para la niñez, tanto en Asia como en Europa ha causado efectos ligeros y pocos estragos.

Sin embargo, el titular de la OMS advierte que no se ha observado hasta el momento cómo puede afectar el covid-19 a menores con malnutrición o malnutrición severa. 

En México, según datos del UNICEF, uno de cada ocho niños y niñas menores de cinco años presentan una talla baja (moderada o severa) para su edad, siendo los más afectados los niños y niñas de entre uno y dos años que presentan los porcentajes más altos de desnutrición crónica.

Contención y mitigación

En salud pública hay dos maneras de enfrentar las epidemias: la contención y la mitigación.

La mayor muestra de contención se ha visto en China, Singapur, Corea del Sur e Italia, que han sido los más afectados, pero a ojos de expertos consultados por Proceso, “algunos respondieron tarde al llamado de la OMS”. 

Mitigar es indicado también en una epidemia, pero el problema es que apostar sólo por tratar la enfermedad, sin vacuna a la mano –que puede tardar hasta un año en estar lista– y sin un medicamento específico, como en la pandemia de H1N1, “es muy aventurado”, afirma el encargado de emergencias de la OMS, Mike Ryan, quien recuerda que “esto no es una gripe estacional”.

Las medidas de contención que van desde aislar a los pacientes, rastrear contactos, ponerlos en cuarentena para romper cadenas de transmisión, aumentar las pruebas a todas las personas que presentan una neumonía atípica, cancelar reuniones de más de 100 personas, cerrar comercios, escuelas, hasta blindar a poblaciones enteras, se han utilizado para controlar el contagio.

Alarma

La primera alarma mundial la sonó la OMS el 30 de enero, cuando declaró la epidemia como una Emergencia de Salud Internacional, reconociendo que se habían reportado casos en cinco regiones del mundo en un mes.

“Como he dicho desde mi regreso de Beijing, el gobierno chino debe ser felicitado por las medidas extraordinarias que ha tomado para contener el brote, a pesar del grave impacto social y económico que están teniendo sobre el pueblo chino’’, dijo el director general de la OMS al declarar la emergencia.

“China está estableciendo un nuevo estándar mundial para la respuesta a un brote. No es una exageración’’, remarcó.

Otro punto crítico fue el 9 de febrero, cuando la OMS anunció el primer muerto fuera de China, en Filipinas. En ese momento se contaban 307 casos fuera de China en 24 países. Era el momento en que en todas las regiones los casos estaban relacionados con viajes a China y no se presentaba contagio de persona a persona. 

Pero no tardaron en aparecer los reportes de Japón sobre la situación del crucero Diamond Princess. Toda la tripulación y los pasajeros fueron puestos en cuarentena y se descubrió que 64 personas habían sido infectadas con el coronavirus. Ese día el mundo presenció el cambio de rumbo de la epidemia.

Posteriormente Italia detectó un grupo de casos, comenzando con 16 confirmados en Lombardía el 21 de febrero, 60 más el 22 de ese mes y las primeras muertes. 

En esos días Ghebreyesus advirtió que “la ventana de oportunidad se estaba cerrando” y urgió a los países a prepararse; también proporcionó un cuestionario con todas las preguntas que se tenía que hacer un ministro de salud para enfrentar este brote.

“Si a una de esas preguntas contestas que no, entonces el coronavirus se va a meter por ese hueco y causará mucho daño”, dijo Ghebreyesus ante los oídos sordos de varios gobiernos.

A principios de marzo, el covid-19 golpeó a Italia más que cualquier otro lugar en Europa; los casos subieron a 2 mil con 52 muertes. Para el domingo 8 el primer ministro, Giuseppe Conte, declaró cuarentena en 14 provincias del norte y al día siguiente decidió blindar todo el país.

En Madrid los casos crecieron de manera exponencial ante las pobres medidas que se tomaron cuando la propagación del virus se podía controlar. La capital española se enfila a hacer lo que sea necesario para no llegar a un escenario dramático como el de Italia cuando hay más de 2 mil casos y 40 fallecidos.

Otro foco rojo de alerta de crisis se registra en Irán, responsable de exportar casos al Medio Oriente: Más de 10 mil casos y al menos 654 muertes, aunque los expertos no atinan a precisar los datos ni la evolución de la epidemia por lo que la magnitud real de la epidemia no se conoce.

En contraste Suecia, desde que se inició el brote, tomó una medida relativamente sencilla, pero que ha demostrado ser sabia: toda persona que regresaba de un viaje a alguna de las regiones afectadas se le imponía una cuarentena voluntaria de 14 días “por el bien de la comunidad”. También aconsejaron no viajar a países afectados. Para el viernes 13 los suecos contabilizaron 700 casos y una muerte.

El miércoles 11 Ghebreyesus declaró la pandemia por dos motivos: “La velocidad y la escala de la transmisión de este brote en todo el mundo y la falta de compromiso político en algunos países a pesar de muchas y frecuentes llamadas de atención”. 

Expresó temor de que al declarar la pandemia “se abandone la contención”, se deje correr al virus y se pase a una etapa de “mitigación” debido al fuerte impacto global que estas medidas han tenido.

Aclaró que “describir la situación como una pandemia no cambia la evaluación de la OMS sobre la amenaza que representa este coronavirus (…) No cambia lo que está haciendo la OMS y no cambia lo que los países deberían hacer”.

Advirtió: “Pandemia no es una palabra para usar a la ligera o descuidadamente. Es una palabra que, si se usa incorrectamente, puede causar un miedo irrazonable o una aceptación injustificada de que la lucha ha terminado, lo que llevará al sufrimiento y muertes innecesarias”.

Sostuvo que se necesita “una estrategia combinada” de contención y mitigación para atacar la epidemia y en su opinión la historia se encargará de juzgar a cada nación, a cada líder, por las decisiones que tomen frente a la pandemia de este virus único y desconocido que mata a seres humanos de la tercera edad. 

“Nosotros no renunciamos. Nosotros peleamos. Para proteger a nuestros hijos, para proteger a nuestros ciudadanos mayores. Se trata de una vida humana’’, defendió 

Al final del encuentro con la prensa en el que Ghebreyesus anunció la pandemia, Proceso le preguntó: “¿Está decepcionado por el hecho de que algunos gobiernos se han rendido al covid-19 incluso antes de emprender la lucha?”

“Sí”, contestó a secas.