Especialistas de la UNAM advierten que sería muy riesgoso que el gobierno federal cometiera la arrogancia de creer que tiene bajo control el covid-19, y llaman la atención sobre el hecho de que es nula la vigilancia en ciudades fronterizas –ponen el acento en Tijuana– con Estados Unidos, país en el que la enfermedad está muy extendida.
El gobierno federal no debe caer en la arrogancia de creer que tiene bajo control los casos de covid-19 en el interior del país, ya que pueden existir brotes locales o comunitarios no detectados, debido a que no hay ningún tipo de vigilancia epidemiológica en ciudades fronterizas como Tijuana, que colinda con Estados Unidos, país donde ya hay mil 831 contagiados y 47 muertes por la pandemia.
Lanzan la advertencia especialistas de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, de la UNAM, quienes ven en Tijuana un foco rojo que no ha sido atendido por las autoridades sanitarias, pese a su colindancia con el brote epidémico de California, con 237 casos confirmados de covid-19 y cuatro decesos, según el Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) de la misma universidad.
Un día después de que la Organización Mundial de la Salud declarara la del coronavirus como una pandemia, el coordinador del PUIS, Samuel Ponce de León, explica a la prensa que México podría registrar los primeros casos de transmisión local o comunitaria que no han sido detectados, debido a que las fronteras de nuestro país “son muy porosas”.
“No sabemos de otros individuos con contagio más allá de los casos sospechosos por estar en contacto con los primeros contagios a nivel local, pero eso no significa que no esté ocurriendo”, aclara.
Camas insuficientes
Otra de las preocupaciones de los especialistas es el número de camas de hospital para atender la emergencia. José Ángel Córdova Villalobos, exsecretario de Salud, afirma en entrevista que en 2009 no faltaron espacios para atender a las personas infectadas con la influenza A-H1N1, pero evade pronunciarse sobre la situación actual.
La Secretaría de Salud federal realizó en 2013 un censo de camas de hospital en el sector público: 87 mil 472. Según The World Factbook, una recopilación de datos que elabora la CIA, esa cantidad equivale a 1.5 camas de hospital por cada mil habitantes.
Japón, que está enfrentando con éxito la guerra contra el covid-19, cuenta con 13.1 camas por cada mil habitantes; Corea del Sur tiene 11.5 y China, 4.2 por cada mil habitantes.
En este contexto, Córdova Villalobos pide estar alerta ante la aparición de contagios locales a partir del próximo viernes 20, como lo ha advertido un modelo matemático realizado por académicos de la UNAM.
Incluso reconoce que una gran cantidad de mexicanos no tienen acceso a los servicios de salud pública, por lo que van a recurrir a los consultorios habilitados por farmacias, un tipo de servicio que ha desahogado la presión sobre el sector público.
“Esos consultorios son atendidos por médicos cuyo título tiene el mismo valor que el mío. No podemos denigrarlos o decir que no sirven para nada, al contrario, son un alivio para el sistema nacional de salud, que se ha visto rebasado por derechohabientes y consultas. Una tercera parte o más de los pacientes que van a farmacias tienen derecho a una institución pública de salud”, señala.
Ante este escenario, Malaquías López Cervantes, investigador del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, llama al gobierno federal a no caer en la arrogancia de creer que tiene controlados todos los hilos de la epidemia, sin que sus palabras busquen provocar alarma.
“Pienso que en este caso y en cualquier caso, la arrogancia no ayuda; nos tenemos que estar preguntando siempre si no me estoy pasando, si estoy creyendo que tengo todos los hilos en la mano y tratar de reconocer que a lo mejor no es cierto”, sentencia.
López Cervantes dice al reportero que el gobierno mexicano debe ser reflexivo y estar abierto a corregir decisiones como la negativa de restringir vuelos internacionales provenientes de países que ya están en la segunda etapa de la pandemia, es decir, que ya cuentan con centenas o miles de contagios.
“Reconozco que hay voluntad de salir y decir de frente a la gente lo que está pasando, porque la gente quiere certidumbre. Pero también hay que reflexionar. Creo que sí son reflexivos y que si deben tomar decisiones que corrijan otras decisiones –por ejemplo corregir la postura de no afectar los vuelos del extranjero y dentro de dos semanas, resulta que mejor sí–, entonces que se haga”, revira.
Desde la aparición del covid-19 en China, el gobierno mexicano ha señalado que en la primera etapa sólo se han tomado medidas preventivas, como identificar casos sospechosos provenientes de viajes del extranjero y el círculo de sus contactos, por lo que ha aplicado sólo 247 pruebas a personas consideradas de riesgo, de los cuales se habían confirmado 16 casos positivos hasta el viernes 13 por la tarde.
Sin embargo se ha negado a imponer restricciones de vuelo a países que han sido focos de infección, como China, Corea del Sur, Irán e Italia, así como a la suspensión de eventos masivos y al cierre parcial o total de centros escolares, medidas que se prevén para la segunda y la tercera etapas de una crisis epidémica que podría iniciarse entre el viernes 20 y el lunes 30, según la Secretaría de Salud federal.
Vocero en el tema del covid-19 ante el silencio cada vez más notorio del titular de Salud, Jorge Alcocer, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, reconoció el viernes 13 que en las actuales condiciones el posible flujo del coronavirus “vendría del norte al sur, no del sur al norte”, por lo que de ser necesario, los mecanismos de restricción o intensificación de vigilancia deben contemplar que el virus llegará de Estados Unidos a México.
“En el caso específico de Baja California y la zona norte, tanto en Mexicali como Tijuana –en especial Tijuana–, ya desde el inicio el propio gobierno estatal, en acuerdo con nosotros, ha tenido una vigilancia un tanto más activa, que básicamente consiste en los mecanismos de divulgación de información”, detalló.
Para Samuel Ponce, nuestro país debe estar atento a brotes epidémicos en ciudades fronterizas como San Diego y Tijuana, una región que registra más de 100 mil cruces diarios entre ambos países, según cifras de El Colegio de la Frontera Norte.
López Cervantes agrega que en las garitas de Tijuana no se están haciendo pruebas de covid-19 para las miles de personas que entran y salen a Estados Unidos de forma cotidiana, por lo que es inminente que nuestro país se debe alistar para pasar de la primera etapa de la pandemia, cuando sólo hay casos importados de la enfermedad, a la segunda, donde comenzarán a brotar las infecciones y contagios a nivel local.
“Creo que eso es a lo que le tenemos que poner atención; si descubrimos que en el área de alrededor de San Diego comienzan a aparecer casos, mucha gente va de Tijuana a San Diego y de San Diego a Tijuana todos los días y hay peligro de que el coronavirus pase, pero no necesariamente lo vamos a ver en una, dos o tres semanas, sino después, y entonces ya tendremos que empezar a preocuparnos”, sentencia.
Para López Gatell la actuación de las autoridades estadunidenses en la frontera es clave para la contención de la epidemia, pero en el caso de México sólo habla de coordinación con el gobierno de Baja California, sin que se haya previsto alguna medida especial o extraordinaria, ya que la alerta queda en manos de la ciudadanía.
“Es un estándar también técnico internacional, es lo que históricamente han hecho los centros de control de enfermedades de Estados Unidos cuando hay una epidemia en cualquier parte del mundo y ponen estos avisos de viajeros que dan instrucciones sobre a qué elementos hay que estar atentos.”
El investigador de la UNAM considera que al menos en Tijuana deberían realizarse pruebas aleatorias a las personas que cruzan diariamente la frontera para anticiparse a un brote epidémico local.
La situación de la frontera sur de México no es mejor, pese a que países como El Salvador ha anunciado una cuarentena general que podría frenar las caravanas migrantes.
“Digan lo que digan, la verdad es que es muy porosa la frontera del sur, y las similitudes y las diferencias de la población hacen muy difícil saber, si es hondureño o es mexicano”, señala López Cervantes ante la pregunta de si el coronavirus podría llegar por el Suchiate.
“Distanciamiento social”
Córdova Villalobos enfrentó la epidemia de la influenza A-H1N1 que dejó en México pérdidas por cerca de 5 mil millones de pesos y más de 152 personas muertas.
En su experiencia, no cree que el cierre de vuelos ayude a evitar la expansión de la pandemia, pero también advierte que es inevitable tomar medidas de distancia social cuando el coronavirus pase de ser importado a uno con contagios comunitarios.
Agrega que el cierre de fronteras y la cancelación de vuelos provocó actos de discriminación contra los mexicanos en 2009, por lo que propone implementar “un buen sistema para descubrir los casos positivos para que puedas tener un control” de las infecciones registradas.
“Ahorita no vale la pena cancelar eventos porque no hay transmisión comunitaria; todos los casos son importados. Y están aislados y reconocidos, al igual que sus contactos. Cuando empiece la transmisión comunitaria y empiece el contagio más rápido, las medidas de distanciamiento social deberán tomarse”, advierte.
–¿Qué cambiaría con respecto a las acciones del actual gobierno? –se le pregunta.
–No sé. Espero que sí se tenga el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos que estaba en el Seguro Popular, y que se supone que pasó al Insabi como fondo provisional para tratar casos graves, pero también para las emergencias. Cuando tuvimos el problema en 2009, de ahí tomamos dinero, del Fondo, para hacer frente a la pandemia. Era la única forma, por eso es importante tener un recurso de reserva.
Contrario a las múltiples críticas que legisladores del PAN han lanzado contra el gobierno de López Obrador por no tomar acciones más enérgicas que impidan la transmisión del coronavirus, Córdova se muestra mesurado y hasta expresa un voto de confianza en López Gatell, quien fuera parte de su equipo de trabajo en 2009.
Pero más allá de diferencias o críticas al gobierno federal, todos coinciden en que el covid-19 es una enfermedad que no va a desaparecer. “Estamos seguros de que el virus no va a regresar a los murciélagos, se va a quedar entre los humanos”, sentencia Ponce de León.








