Garciadiego-Ripstein y el tema de la pasión senil

El deseo erótico y los celos sacuden al matrimonio senil del reciente filme en blanco y negro que estrenan la guionista Paz Alicia Garciadiego y el cineasta Arturo Ripstein, El diablo entre las piernas, estelarizado por Sylvia Pasquel y el cómico Alejandro Suárez. Como en sus colaboraciones anteriores, Garciadiego y Ripstein no ofrecen amor ni salida, si bien el director de 76 años cuenta uno de los atributos de la cinta a Proceso: “Los cuerpos envejecen, pero las pasiones no”.

El sexo, los celos y la pasión amorosa en un matrimonio de la tercera edad son los tópicos en la reciente película de Arturo Ripstein (con guion de su esposa Paz Alicia Garciadiego), que carga el título “feroz y lindo” de El diablo entre las piernas.

“Paz estaba convencida que su texto no se rodaría nunca y aseguraba que era un título horrible y le dije que era maravilloso. Cuando leí la historia quedé sorprendido, era formidable. Y la incité a rodarla”, cuenta a Proceso Ripstein, quien en 2019 recibió la presea como “uno de los mejores cineastas del mundo” de la Federación Internacional de Críticos de Cine (Fipresci), con sede en Alemania, y será galardonado con el Premio Retrospectiva en el Festival de Málaga, España, del 13 al 22 de este marzo. 

En tanto, Garciadiego relata en entrevista sobre dicho largometraje, que estrenará en México el próximo 20 de marzo:

“Es una película como prácticamente todas las que hemos realizado Ripstein y yo, donde no hay solución, no hay salida. En la vida nunca hay salida porque somos pesimistas, somos fatalistas. Creo que es una herencia que tenemos todos los mexicanos, así estamos impuestos. El único interés en la vida de esta pareja –ya no sólo en común– son los celos y los celos sexuales, a mí me importaba mucho hablar de la sexualidad en la tercera edad. Es un tema que no se menciona, es como si fuera el peor de los tabús, porque los cuerpos viejos dan asco, dan repugnancia. Está bien, bonitos no son; pero la gente grande sigue teniendo sexualidad, sigue ejerciéndola.”

En la trama, El Viejo (Alejandro Suárez, D. F., 26 de julio de 1941) sustenta su aburrimiento en deambular por la mansión celando a Beatriz (Sylvia Pasquel, D. F., octubre 13 de 1949), su esposa. Los pleitos desgastan a la pareja y el equilibrio se rompe: la mujer, a fuerza de sentirse celada, se siente deseada y, sobre todo, deseable. Quiere comprobarlo. Por ello una noche sale de casa sin rumbo alguno con un sólo propósito: sexo; pero al retornar al hogar se desata la hecatombe. Dinorah (Greta Cervantes, D. F., diciembre 1 de 1993), la empleada doméstica, no puede permitir tal osadía y toma partido.

Actúan asimismo Daniel Giménez Cacho, Mar Carrera, Erando González y Patricia Reyes Spíndola. El historiador Jean Meyer aparece en algunas escenas.

Cuéntame un cuento

Ripstein (quien ha recibido 2 Conchas de Oro en el Festival de San Sebastián, 6 premios Ariel y un premio especial en el 72 Festival de Cine de Venecia) destaca que Garciadiego crea guiones muy particulares:

“No son los habituales, no son guiones del canon.”

Al cineasta le encantó el de El diablo entre las piernas y fueron con la productora Mónica Lozano (la actual presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas), quien sin titubear le manifestó rodar el largometraje:

“Me cuestionó ‘¿por qué quieres hacer esto?’, yo le respondí: ‘Es una pregunta dificilísima porque es lo que hago, creo que el guion está muy bien y me parece que podemos realizar una película no sólo digna sino buena, y eso muy difícil’. Entonces se preparó el filme. Reunimos un reparto espléndido. Paz siempre sabe quiénes son los actores al escribir y qué papel puede efectuar cada uno. En este caso los tres principales eran los pensados por Paz y accedieron a trabajar en la película. Así se logró un largometraje imposible, gracias al empuje de la productora, a mi insistencia infinita, fastidiar hasta lograrlo, y ya se estrena.”

–¿Qué fue lo primero que le asombró al leer el guion? 

–Lo primero que me sorprendió fue el tratamiento del tema del sexo, los celos y la pasión en personas de esa edad, de viejos. Sabemos que las historias de amor, que vienen desde la Grecia clásica, son de jóvenes, y los viejos siempre son los sabios. Eso llega a su exacerbación en los románticos alemanes de mediados del XIX, donde la única posibilidad de eternizar un amor romántico es con la muerte. Estamos más o menos determinados que el amor es para los jóvenes, el amor debe contar con cuerpos hermosos, con la posibilidad de una vida por delante, y el amor romántico que culmina con la muerte, debe ser de jóvenes. 

“En El diablo entre las piernas es la misma pasión, la misma situación extrema pero con viejos, personas de la tercera edad; eso nunca lo había visto y me parece fascinante porque los cuerpos envejecen, pero las pasiones no.”

–En este momento, cuando existe un fuerte movimiento por los derechos de la mujer, la película habla de una señora que por decir la verdad paga las consecuencias con su esposo, ¿cómo ve la situación de Beatriz, interpretada por Sylvia Pasquel?

–Se puede ver desde dos ópticas. Ella puede ser la víctima de malos tratos de un hombre celoso y feroz. Él puede ser el protagonista de las historias que ella le mete en el corazón y en los ojos, y de los cuales no se puede despegar, gracias a lo cual sufre y padece. ¿Quién es la víctima de quién en este caso? Es una historia que puede entrar en una dualidad muy notable, puede verse de dos maneras. La emoción, la furia, el odio que lleva en sí el amor loco, existen y son lo concreto de esta historia.

“¡Nunca he pretendido en toda mi carrera realizar una película sociológica, política o antropológica! Yo cuento cuentos. En este caso coincide con un movimiento que se gesta desde hace muchos años desde las sufragistas del principio del siglo XX, pero nunca, jamás, he pensado: ‘Cómo pasa esto, vamos a crear tal cosa’. ¡Nunca he hecho noticias, siempre he contado cuentos!.”

–¿Le importa que las mujeres hablen de El diablo entre las piernas?

–Me importa muchísimo, ¡por supuesto!; pero no realicé la cinta para que hubiera esos comentarios. Vamos a ver si alguien entra a un cine a verla y si le provoca una cierta necesidad de comentarios, bienvenidos… Pero no era mi intención, ni lo ha sido nunca en 55 años de rodar películas.

–¿Cómo trabajó un lenguaje tan fuerte y directo del guion de Con el diablo entre las piernas con los actores?

–Los actores son buenos. Sabía que iban a dar una respuesta muy concreta a lo que se les pedía. Habían leído el guion. Es un habla muy barroca en la composición, los tiempos de los verbos cambian mucho. Es muy difícil acordarse de los diálogos, porque no son “normales”.

Respecto al título (“feroz y lindo”), agrega:

“Es grato trabajar con un material tan complejo, tan difícil.” 

El filme lo rodó de nuevo en blanco y negro, “porque el blanco y negro siempre me ha gustado muchísimo; yo aprendí a ver películas en blanco y negro, a entender a mi país en blanco y negro, vi la historia del cine en blanco y negro. Mi corazón es blanco y negro. He hecho casi todas mis películas en blanco y negro. Antes eso era más  complicado, no se podía por razones comerciales; pero ya en las plataformas nuevas esto es posible”.

Y matiza: 

“El color debilita. Lo decía Pablo Picasso. Sólo pensar en blanco y negro es infinitamente más fuerte que la enorme obra en color.” 

Lenguaje es humillación

La guionista Garciadiego, Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico 2014, explica que en El diablo entre las piernas ella siempre pensó reflejar a una pareja:

“No sólo es lo que ella le narró a él, también lo que él le habrá contado a ella. No me gustó la idea de que ambos tuvieran el mismo reclamo porque le quitaba fuerza al relato. Ella igual pudo haberle reclamado a él que anduvo con no se cuántas. Me gustó más que ella padeciera los reclamos del esposo; pero no es una óptica nada más de género, es una óptica de la dinámica de las parejas, de la dinámica del amor cuando la pareja se va encerrando, porque la vida te va dejando atrás. Dejas de trabajar, tus hijos se van y dejan de buscarte, y lo que queda es esqueletos al desnudo con una pasión que no necesariamente va por los mejores caminos, más bien va siempre por los peores.”

–También existe un personaje de una joven, la empleada doméstica, aquí, ¿deseaba enfocarse más en la mujer? 

–Me centro en la pareja. El diablo entre las piernas la escribí hace cuatro años, no ahora. En algún momento me imaginé que la chica apoyaría a la señora, desde el punto de vista de las mujeres que son solidarias, pero  ese no era el universo en el que me sintiera cómoda, deseaba plantear a la empleada por otro lado… 

“Estas nuevas generaciones, de veinte años, cogen mañana, tarde y noche, carente de cualquier significado. Es un sexo muy despojado de afecto, romanticismo, de amor; yo quería una muchachita, que obviamente debió haber tenido varias parejas de cama, con deseos de que la adoraran, la idolatraran y se enamoran de ella, y la fui orillando a que optara por apoyar el viejo, porque a ella le parece admirable que él quiera a su mujer de una manera enloquecida y desmedida.” 

–¿Por qué usar un lenguaje muy fuerte y muy directo en El diablo entre las piernas?

–¡Es fuertísimo! Mi nieta me pregunto cuándo iba a poder ver mi película, y le expresé de inmediato: “Te faltan muchos años, ¿eh?”. El lenguaje es la humillación. Es el arma que posee él para sobajarla, pero curiosamente el arma de él, se convierte en un instrumento de ella. La señora va tomando nota de lo que le dice él, y ella le cambia las groserías. Le grita: “¡Puta!, ¡piruja!”, ella escribe: “Ramera”. Ella construye su historia literaria. Al escribir eso me divertía y me gustaba.

–¿Qué puede aportar El diablo entre las piernas ante el movimiento feminista que existe?

–Yo no creo que el arte aporte directamente; el arte que aporta directamente suele llamarse propaganda, suele no ser arte y tener los peores  resultados y consecuencias, pensemos en el realismo socialista o el escritor ruso Máximo Gorki. 

“Yo no construyo personajes a partir de la gente y las realidades que me rodean. No hago antropología, sino cocteles de la realidad que me rodea. La realidad no se cambia con el arte afortunadamente para el arte porque si no, tendríamos un peso horrible y el arte sería mucho más malo. 

Los deseos no se quitan 

La actriz Sylvia Pasquel resalta a este medio:

“Al leer el guion, actoralmente sabía que contaba con las herramientas para participar, pero el gran reto era el desnudo; aunque me di cuenta que era una maravillosa oportunidad de vida y única interpretar a un personaje como Beatriz. Estoy contenta porque la película es hermosa.” 

–¿Este personaje la transformó como actriz y como persona? 

–Más que transformaciones, son aprendizajes. Aprendes a trabajar con otras técnicas, otros tiempos y otras disciplinas. La verdad hay mucho amor profesional en la cinta de todos los que estuvimos ahí.

Reyes Spíndola, quien ha trabajado en 13 películas de Risptein y Garciadiego, señala en una breve charla sobre la película:  

“Voy a cumplir 67 años en julio de este año y no tengo el mismo cuerpo, ni pelo, ni la misma cara que cuando joven, pero los deseos no se quitan. ¡Qué padre que alguien atrevido y tan grande artista como lo es Arturo, de la mancuerna con Garciadiego, logren un filme con eso de volver a que las personas de la tercera edad no tengan vergüenza de sentir deseos y ganas!”

Enaltece a su personaje en El diablo entre las piernas:

 “Esta mujer posee deseos y es capaz de cerrar su salón de belleza, aunque tiene necesidad económica, con tal de irse con el amante. Además tiene a su marido, con quien lleva una vida apacible. Mi personaje realiza lo que quiere. No lo atan tabúes.” 

Y Daniel Giménez Cacho, enfatiza que el lenguaje de la película “es crudo y a la ves es muy elaborado, nadie habla así, es como entre antiguo y muy barroco, un estilo que Garciadiego ha ido puliendo con el paso de los años y ha sido fiel a eso”.

El actor culmina diciendo:

“No hemos visto una cosa así en el cine mexicano, ni el tipo de película, ni el tipo de personaje como Beatriz. La actuación de Pasquel es sobresaliente. Se va a llevar todos los premios que se pueda ganar.”

 El diablo entre las piernas se proyectó por primera vez en el Festival Internacional de Toronto en septiembre pasado y al mes tuvo una gala en el Festival Internacional de Cine de Morelia. La distribuirá en México el sello Alfhaville, en 20 ciudades de la República Mexicana, es parte de la sección oficial del Festival de Málaga y estrenará también a través de Latido Films con Wanda Visión en España. La película se presentará en el 35 Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde Garciadiego y Ripstein ofrecerán una Clase Magistral.