Una década del FIC-UNAM celebra a Chantal Akerman

Con homenaje a la notable cineasta belga de sangre judía Chantal Akerman (1950-2015) y la proyección de 140 películas de más de 40 naciones, entre el 5 y el 15 de marzo se cumplen 10 años del Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FIC-UNAM). Sobre su trascendencia y actividades tratan Abril Alzaga y Michel Lipkes, respectivamente directora ejecutiva y programador del FIC-UNAM 2020.

El Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FIC-UNAM) celebra 10 años. Su directora ejecutiva, Abril Alzaga, y su director artístico, Michel Lipkes, coinciden en que dicho encuentro fílmico ya es una referencia porque “no cede ante fórmulas”.

Fulgente, Alzaga agrega en entrevista:

“Incluye muchas formas de aproximarse al medio fílmico. Concibe el acontecimiento cinematográfico social como un dispositivo para hablar de nuestro entorno, de nuestras preocupaciones más íntimas, de las emociones y de las distintas interpretaciones de la realidad.”

La primer década de este magno festival del séptimo arte se cumplirá del 5 al 15 de marzo próximo, con 140 películas de más de 40 naciones, en sedes de la UNAM y otros lugares aliados en la Ciudad de México.

Por esos días se efectuará un homenaje a la directora de cine belga Chantal Akerman (Bruselas, 6 de junio de 1950-París, octubre 5 de 2015) con la proyección de 23 de sus más de 40 títulos reconocidos por los festivales más importantes a nivel mundial, como el de Locarno, Suiza; Venecia, Italia; y Toronto, Canadá.

Auschwitz no se olvida

Lipkes cuenta que el primer acercamiento de FIC-UNAM fue con la hermana de Chantal Akerman, Sylviane, quien vive en México hace más de 20 años.

“Chantal es una cineasta cuya obra ha influido e influye en el mundo del cinéfilo y del pragmático de los cineastas. Ella revolucionó el lenjuage  cinematográfico y es la mujer más importante que nos ha dado el cine.”

Las Akerman provienen de una familia judía oriunda de Polonia. Su mamá Natalie y sus abuelos fueron enviados al campo de concentración en Auschwitz, de donde sólo su madre logró escapar con vida. Escribe Pablo Rendón en la página de internet del FIC-UNAM (https://ficunam.unam.mx/):

A sus 15 años, Chantal descubrió que otra forma de hacer cine era posible, fuera de los márgenes establecidos por la industria norteamericana. Es, como en toda historia digna de convertirse en mito, luego de ver Pierrot le fou [Pierrot el loco] (1965), de un Jean-Luc Godard en pleno apogeo, cuando ella descubrió su vocación de cineasta. Luego del momento de iluminación, decidió incursionar con tan sólo 18 años en el Institut National Supérieur des Arts du Spectacle et des Techniques de Diffusion, en ese entonces la escuela de cine más importante de su natal Bélgica.

Su estancia en el Instituto fue breve y optó por abandonarlo; Chantal se supo con la sensibilidad estética de una cineasta en ciernes e incursionó en el mundo de la realización con Saute ma ville [Haz explotar mi ciudad] (1968), cortometraje autoproducido de apenas 13 minutos, en el que resulta notoria la propensión a destacar el curso cotidiano de la existencia, tópico recurrente en toda su obra cinematográfica. (https://youtu.be/jx2RNzl-p3Q)

Hacia 1972, Chantal Akerman emigró a Estados Unidos. Residió mucho tiempo en Nueva York, urbe en la que halló la obra de Andy Warhol, Jonas Mekas, Edward Hopper y Michael Snow.

“En 1974 regresó a Bélgica y luego de incursionar en el cine de corte más experimental con Je tu il elle [Yo tú él ella] realizó la que quizás sea su película más conocida: Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles, drama que representa un punto de quiebre en lo que se asume como femenino dentro del espacio cinematográfico. En el personaje de Jeanne (la actriz y activista líbano-francesa Delphine Seyrig), ama de casa de mediana edad que realiza las labores domésticas [en el número 23 del Quai du Commerce, de Bruselas], Akerman se vale de la dramatización para borrar la línea entre la literalidad y la ficción que rodea la representación de las escenas domésticas”, señala Rendón.

Además de sus filmes, se mostrará su instalación From the Other Side-Fragments. En los años noventa y al final de su vida, Akerman incursionó en el mundo de las instalaciones de video y creó alrededor de 17 piezas entre las cuales destacan las tres que derivaron de la película De l’autre côté (Del otro lado) que retrata las condiciones en las que los mexicanos intentan ingresar ilegalmente a los Estados Unidos (el otro lado). Se inaugurará el sábado 7 de marzo, a las 12 horas, en el Auditorio del MUAC y estará hasta el 19 de abril.

Igual, se presentará el último libro de Chantal sobre su mamá Natalie Ma mère rit, publicado por primera vez en Francia en 2018: Mi madre ríe (Mangos de Hacha, 2020). La cita será el 7 de marzo a las 19 horas en el Museo El Eco. Participarán Sylviane Akerman, Tatiana Lipkes (quien realizó la traducción) y Luis Rivera. Asimismo, el recital Chantal? con la violonchelista franco-americana Sonia Wieder-Atherton y el actor parisino Stanislas Merhar el 13 de marzo, a las 21 horas, en el Anfiteatro Simón Bolívar (ver: https://youtu.be/Rtw6DboN1Wc).

“Yo creo que Chantal es el ejemplo de incorporar la perspectiva de género en el cine. Ella era muy fuerte y un ángulo distinto sobre lo que nos rodea, sobre lo cotidiano”, expresa Alzaga, ex coordinadora ejecutiva de la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro de la UNAM, con experiencia de 20 años como productora ejecutiva y editora de televisión y video en la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia UNAM, TV UNAM e Imagia.

La brillante Chantal Akerman se suicidó poco tiempo después de morir su madre Natalie (Nelly), de origen judío polaco.

Propuestas radicales

Nacido en el DF hacia 1978, Michel Lipkes es un cineasta del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y ha sido director de programación en festivales como el Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México, el Internacional de Cine de Guadalajara y el Riviera Maya.

Su ópera prima Malaventura se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Morelia y obtuvo mención especial del jurado. Su segunda película Extraño pero verdadero estrenó en el Festival Internacional de Cine de Róterdam, Países Bajos, en 2017 para luego exhibirla en la sección Competencia Internacional del FIC-UNAM. Lipkes platica que para esta 10 edición del FIC-UNAM su equipo y él (20 personas en total), vieron 450 películas del mundo entero:

“Como creador, programador y como docente me entusiasma ser provocado y me entusiasma ser cuestionado. Creo que la belleza cinematográfica convive con la luz y con la oscuridad, y no tenemos miedo a las propuestas radicales, al contrario, nos alimentan y nos entusiasman mucho promover este tipo de cine.”

Alzaga menciona que la UNAM no les impone una línea, “sino que nos da carta abierta para poder explorar y eso es lo que le ha dado identidad a este festival”. Lipkes agrega:

“Podría decirte por experiencia en los festivales que he trabajado, que nunca he sido tan libre como programador. El FIC-UNAM es el lugar donde puedo promover con libertad, la libertad cinematográfica. Es mucho trabajo y tiempo dedicado a la programación de las películas. La selección de la competencia internacional empezó hace un año, así como la producción de las retrospectivas.”

Alzaga destaca que en la programación aún hay pocas mujeres directoras:

“Necesitamos buscar dónde están esas películas de mujeres. La realidad es que del cien por ciento de filmes que llegaron en las distintas categorías, sólo el 21 por ciento son dirigidas por mujeres. En el primer Encuentro de nuevas narrativas con perspectiva de género se tratará de analizar por qué ocurre esto, lo debemos discutir y tomar acciones. Por eso se efectuará la mesa Cambiar los modelos. El rumbo de las políticas públicas para impulsar otras narrativas.”

También se mostrará el libro El cine que arde/FIC-UNAM 10, con diez autores. Alzaga y Lipkes desean alcanzar más públicos, no sólo en la Ciudad de México, sino más alla. El año pasado hubo 25 mil espectadores. La competencia internacional la componen:

Blanco en blanco (España, Chile, Francia y Alemania, 2019), de Théo Court; Atantis (Ucrania, 2019), de Valentyn Vasyanovych; Canción sin nombre (Perú, España y Estados Unidos, 2019), de Melina León; A febre (Brasil, Alemania y francia, 2019), de Maya Da-Rin; Dylda (Rusia, 2019), de Kantemir Balagov; Technoboss (Portugal y Francia, 2019), de Joao Nicolau; Sole (Italia y Polonia, 2019), de Carlos Sironi; Les enfants d’Isadora (Francia, 2019), de Damien Manivel; Longa noite (España, 2019), de Eloy Enciso; La sombra del desierto o el paraíso perdido (México (2020), de Juan Manuel Sepúlveda; ColOZio (México, 2020), de Artemio Narro, y Piedra sola (Argentina, México, Catar y Reino Unido, 2020), de Alejandro Telémaco.

La sección nacional (“Ahora México”) la integran: Mano de obra (2019), de David Zonana; Sísifos (2019), de Nicolás Gutiérrez Wenhammar y Santiago Mohar Volkow; Sanguinetti (México y Chile, 2019), de Christian Díaz Pardo; Silencio radio (México y Suiza, 2019), de Juliana Fanjul; Ts’onot. Cenote (México y Japón, 2019), de Kaori Oda; Se escuchan aullidos (México, 2020), de Julio Hernández Cordón; Territorio ( 2019), de Andrés Clariond Rangel; Fragmentos en la vida de un músico (México, 2020), de Pablo Chavarría Gutiérrez; Días de invierno (México, 2020), de Jaiziel Hernández; La paloma y el lobo (2019), de Carlos Lenin Treviño; Uzi (México, 2020), de Pepe Valle; Toda la luz que podemos ver (2020), de Pablo Escoto Luna, y Soy yo Charlie Monttana (2020), de Ernesto Manuel Méndez, sobre el rockero mexicano Carlos César Sánchez Hernández.