Laura Owens en la Galería Gaga

Sumamente reconocida y cotizada en el mainstream por su innovadora, atrevida y juguetona propuesta pictórica, la artista norteamericana Laura Owens se presenta en la Galería Gaga de la Ciudad de México con un sugerente proyecto que reta la mirada, los valores artísticos y el concepto convencional de exhibición.

Nacida en 1970, Laura Owens pertenece a los artistas que, durante el auge de las prácticas neo-conceptuales en la década de los noventa, optó por explorar, innovar y expandir las posibilidades de la pintura como objeto, superficie y espacio.

Conocedora de la historia de la disciplina e irreverente ante la descalificación que ejerce el arte sobre la dimensión afectiva de la imaginería popular, Owens desarrolló un lenguaje que, sin recurrir a la facilidad de los apropiacionismos, fusiona iconografías y estéticas provenientes de distintos territorios visuales, tanto occidentales como orientales, infantiles y gráficos.

Ya sea a través de abstracciones de vigorosos campos cromáticos y contundentes rasgos gestuales, de figuraciones con parejas de enamorados o de paisajes con animales dulzones, Laura Owens destaca con un lenguaje innovador que resulta al mismo tiempo conocido, extraño, amable, divertido, caótico, y muchas veces tan dulzón que resulta desolador.

De resoluciones muy finas y bien definidas, sus obras integran técnicas pictóricas, digitales y de reproducción múltiple con énfasis en la serigrafía.

Un aspecto muy interesante en su propuesta es la inclusión del uso decorativo de la pintura. Con un sofisticado concepto que fusiona vocabularios de visualidad pictórica con intervenciones en estructuras arquitectónicas, la artista ha desarrollado una poética de “trampa de ojo” que tiene como soporte papel tapiz intervenido con estampas serigráficas.

Interesada en la historia y potencial decorativo del papel tapiz, la artista lo utiliza para expandir el objeto pictórico en una visualidad que invade los muros, alterando la percepción del espacio arquitectónico. Un recurso que, en el contexto de una exhibición, incide también en la exploración contemporánea de redefinir la idea convencional de exposición.

El proyecto que presenta en Gaga consiste en una sugerente y sutil intervención inmersiva que cubre con papel tapiz todos los muros de la galería. Dividida en secciones que se distinguen por contener diferentes configuraciones formales –patrones geométricos que reproducen la decoración con vitro-block del techo, motivos vegetales de plantas nativas, pequeños floreros, lluvias de limones, impresiones xilográficas sobre pared con apariencia de saturada materia cromática–, la intervención y el espacio se convierten en una atractiva exposición de pictoricidades de Laura Owens sobre pared.

Intervenidos a su vez con dibujos objetuales y alguna pintura de fuerte expresividad cromática, los muros, a pesar de su saturación visual, no logran sustituir la idea convencional de una exhibición en la que se espera ver objetos esparcidos en el espacio interior.

Fascinante por esa ambivalencia, la muestra, falsamente vacía, provoca mirar con detenimiento esas paredes con imágenes de finas degradaciones cromáticas que son a la vez murales, tapices, estampas serigráficas y universos fantásticos en los que pequeños y amables ratones se asoman, leen libros y caminan por zoclos y cenefas.

Concebida como una unidad en la que lo exhibido se fusiona con la exhibición, la muestra confirma la calidad y dinamismo que ha adquirido el  mercado mexicano del arte contemporáneo.