La importancia de la Crítica de Arte

Constantemente negada y, sin embargo, sumamente deseada, la crítica de arte es una práctica que fortalece su importancia con cada descalificación.

Y si existe alguna duda, basta con recordar el enfático y morboso interés que generó la destrucción de la escultura de Gabriel Rico Nimble and Sinister Tricks (to be preserved without escandal and corruption), que exhibió la galería OMR en la reciente edición de la feria de arte ZsONA MACO. Ocasionada cuando la crítica de arte Avelina Lesper se acercó demasiado a la pieza tratando, aparentemente, de interactuar con ella, la destrucción provocó: una gran atención en redes sociales, opiniones contradictorias a favor y en contra de Lesper y la obra, cobertura internacional del incidente, y una excesiva afluencia de visitantes al día siguiente del suceso (domingo 9 de febrero). Si el accidente –como lo definió la galería en un comunicado emitido el pasado 14 de febrero– no hubiera sido ocasionado por alguien que la opinión pública considera crítica de arte, ¿habría tenido tanta resonancia?  

Sin embargo y aun cuando la práctica de la crítica de arte vive una notoria recuperación en lo que se refiere al interés del público –tanto espectadores como especialistas–, es indispensable ubicar su identidad, significado, utilidad y responsabilidad como mediadora de la creación contemporánea.

Para empezar, su identidad es plural. Al igual que existen diferentes conceptos de arte y jerarquías artísticas –desde el arte de ilegibles propuestas creativas que promueve el mainstream, hasta las simplicidades de buena factura y ausencia de concepto creativo que simula tener valores artísticos cuando carece de ellos–, la crítica es diversa y es un error reducirla a un modelo unitario.

Además de los ya catalogados modelos de crítica que inciden en realizar juicios de valor –la más convencional y paradójicamente acrítica y conservadora–, describir o contextualizar el hecho artístico (como lo señala el historiador del arte Stefan Lüddemann), la crítica de arte profesional tiene el reto de ubicar, comprender, significar y transmitir los valores de los distintos escenarios que constituyen la diversidad considerada socialmente como arte.

Valores que, al estar contenidos en productos simbólicos –las obras de arte– que tienen un extenso rango de significado, desde lo más sublime hasta lo más frívolo y material, no sólo son estéticos sino que se diversifican en artísticos, económicos, políticos y sociales.

El reto para los críticos de arte a nivel nacional e internacional se inició en la pasada década de los ochenta cuando, en el contexto de los imaginarios posmodernos, se diluyeron las narrativas y reglas que permitían enjuiciar una obra de arte. En los noventa, el predominio del mercado en la definición del arte hizo todavía más compleja la labor de la crítica: ¿Cómo mantener una presencia influyente y protagónica cuando se podían dañar los intereses comerciales?

Rechazada por el mercado y, en consecuencia, por los medios de comunicación (periódicos y suplementos culturales), la crítica de arte se fusionó con las prácticas curatoriales diluyendo el protagonismo de una práctica y un saber, que integraba conocimientos de teoría e historia del arte con la pasión coyuntural del periodismo cultural.

En el ámbito mexicano, la crítica de las artes visuales ha mantenido una presencia constante en Proceso. Incluida en la sección denominada Páginas de Crítica –que incluye música, teatro, cine, televisión, libros–, la crítica de arte ha asumido el reto de comprender, significar y transmitir las transformaciones, positivas y negativas, del sistema artístico de alto nivel creativo y profesional.

Influyente, sobresaliente y protagónico desde su primer número en 1976 por la presencia de la emblemática crítica de arte Raquel Tibol (1923 Argentina-2015 México), Proceso ha sido un medio visionario en la importancia que tiene la mediación para la utilidad social del arte. 

 Exageradamente conocedora del sistema y escenario artístico que le tocó vivir, Raquel Tibol se impuso como una crítica de arte emblemática y protagónica a través de su presencia durante 24 años, de 1976 a 2000, en este semanario.

Consciente de su relevancia en el escenario artístico y crítico de las artes visuales, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de Investigaciones Estéticas, le dedica un encuentro académico que, bajo el título de Raquel Tibol: confrontaciones, se realizará los días 26 y 27 de febrero en el auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).