Llama a expolicías federales a no enrolarse en el crimen

Hago referencia al artículo firmado por Patricia Dávila: “Expolicías federales, en riesgo de que los absorba el crimen organizado” (Proceso­ 2256, del 25 de enero de 2020).

Sin duda alguna, es preocupante lo que menciona la reportera en su colaboración, pero es más aberrante lo que pudiera haber de historia en la Policía Federal durante las décadas anteriores a la entrevista.

Por todos es conocido que la corporación existió durante 90 años, tiempo en el cual, seguramente, tuvo valiosos aciertos, pero en otras muchas ocasiones, desafortunadamente, la avasalló la ignominia.

Esto último pesó demasiado al momento de poner la actuación de la institución policial en una balanza y el resultado final fue, en términos deportivos, un empate. Es decir, hubo elementos humanos negativos, desafortunadamente, como elementos positivos y eso es innegable. Es mi apreciación personal.

Resulta alarmante darse cuenta que pese a las reiteradas recomendaciones de nuestro presidente de la República, sobre no permitir las prácticas amañadas de engaño, burla y robo a los ciudadanos de parte de las oficinas de atención, aún existen extorsionadores que, escudados en un título profesional –que no incluye la ética–, manejan a su antojo los trámites de retiro del personal.

Lo anterior equivale a lanzarle más gasolina a la lumbre. Continuamos padeciendo la herencia maldita de quienes hicieron del servicio federal, estatal y municipal su coto de caza y poder.

En este caso los expolicías federales también son víctimas de la mafia del poder que desgraciadamente pulula en las oficinas públicas, enriqueciéndose al amparo de los jefes sin escrúpulos y en detrimento de la clase trabajadora.

Muy respetables compatriotas expolicías federales, aprovecharé estas últimas líneas para hablarles como ciudadano mexicano: es una verdad incontrovertible el hecho de que ustedes pueden ser tentados por el crimen organizado.

Corresponde a ustedes, a su honorabilidad y principios morales hacer un análisis de su actuación en la Policía Federal. Si de verdad su incorporación a esa agrupación fue motivada por el deseo de servir a su patria, en la Guardia Nacional tienen la misma oportunidad de poner al servicio de México sus conocimientos en cuanto a seguridad nacional. Como pueblo les solicitamos: ¡háganlo, por favor! ¡Seamos parte de la solución y no del problema!

En sus manos está optar por el honor, el reconocimiento y el respeto de servir a su pueblo mexicano o por la deshonra y el rechazo social para ustedes y sus familias si se van sobre el dinero fácil que ofrecen las conductas antisociales y la traición a sus conciudadanos.

Es más sabroso y digno comerse un taco en paz y en unión con la familia que andar a salto de mata, y lo que es peor, tratando de esconderse de sí mismos y de su conciencia. Confiamos en que sabrán hacer la mejor elección: ¡México!

 

Atentamente, 
Profesor Arturo Rodríguez Roque

San Luis Potosí