El pasado 7 de enero falleció el músico y escritor canadiense Neil Peart, mejor conocido como y principal letrista y el baterista de la banda de rock progresivo Rush, la cual alcanzó fama mundial desde principios de los 80. Así mismo, Peart escribió tres libros de memorias sobre sus viajes en motocicleta por Camerún, Canadá, Estados Unidos, México y Belice, en los que también contaba un poco de su vida como baterista de un grupo de rock y de su ávida pasión por la palabra escrita.
Nacido el 12 de septiembre de 1952 en el pueblo de Hamilton en Ontario, Canadá, su pasión por la música lo llevó a realizar un viaje a Inglaterra con la esperanza de comenzar una fructífera carrera. Luego de año y medio, varias bandas y sesiones, además de trabajar en una joyería, regresó desilusionado para trabajar en el taller mecánico de tractores propiedad de su padre.
Su ingreso a Rush sucedió al poco tiempo de su retorno debutando sólo dos semanas después ante once mil fanáticos de Manfred Mann y el grupo Uriah Heap, en lo que sería la primera gira estadunidense de la banda. Tras varios años y discos, Rush se consolidó como uno de los grupos más importantes del género progresivo con su disco Moving Pictures de 1980 y de ahí en adelante serían de las pocas bandas que en cada gira llenarían algunos de los estadios y arenas más grandes alrededor del mundo.
Neil Peart es considerado uno de los bateristas más influyentes en la historia del rock internacional, gracias a una técnica muy depurada al golpear los parches de una batería y a que sus interpretaciones son parte esencial de las composiciones de la banda, pues cada pieza sería diferente sin su aportación musical.
A finales de los noventa sufrió dos tragedias que lo harían considerar su retiro definitivo de la música: los fallecimientos de su hija Selena en 1997 a causa de un accidente de tráfico, y el de su esposa tan sólo diez meses después. Peart tomó su motocicleta y en un principio atravesó Canadá hasta llegar a Alaska para posteriormente dirigirse hacia el sur cruzando Estados Unidos hasta México y llegar hasta Belice.
El viaje duró aproximadamente dos años y fue la inspiración para su segundo libro: Ghost Rider: Travels on the healing road (Viajero fantasma: Viajes en el camino sanador), publicado en 2002, mismo año en que decidió regresar a la batería, y Rush editó el disco Vapor trails, cuya gira mundial pasó por la Ciudad de México el 5 de octubre de ese año y en el que el poco público progresivo mexicano llenó a medias el Foro Sol para recibirlo con la banda calurosamente en lo que sería su única presentación en nuestro país.
Justo al cumplir 40 años de carrera el grupo decidió dejar los escenarios debido principalmente al estado de salud de Neil Peart, quien sufría severos dolores de hombros además de tendinitis. El grupo mantuvo en completo secreto el glioblastoma, una de las formas más agresivas de cáncer en el cerebro, que le fue diagnosticado al baterista hace más de tres años y que fue la causa de su fallecimiento.
La noticia de su deceso se dio a conocer tres días después por sus familiares y el sitio oficial del grupo, causando una ola de reacciones alrededor del mundo y de muchos de sus colegas y admiradores como Bill Bruford, Terry Bozzio y Dave Grohl de Foo Fighters, entre muchos otros.








