“María de mi corazón”

María admiró a Hermosillo desde que vio con su amigo Chiva Sánchez El cumpleaños del perro (1974), recién estrenada. 

 “Si esa noche me hubieran preguntado ¿Quieres ir a Hollywood?,  hubiera contestado: no, quiero filmar con este director”.

Hermosillo formaba parte significativa de la oleada del “nuevo cine mexicano”. En su libro Hermosillo, pasión por la libertad, el crítico Francisco Sánchez lo define:

Cineasta del reino familiar, de la estrategia en el nido de la araña y de la trasgresión de la abeja en la colmena (…) Reino de la intimidad, el que surge en sus películas guarda siempre los secretos de unos personajes, que en oposición a las mayorías silenciosas que son felices con su buena conciencia, prefieren conocer el otro lado del jardín.

Y es que, dice María: “Octavio Paz hace una definición poética de la familia que es la definición del cine de Hermosillo sobre la misma”, y lo parafrasea: Familia, criadero de alacranes, como a los perros nos alimentan con sus odios y la ilusión dudosa de ser alguien.

Al día siguiente de expresar su deseo, éste se cumplió. Recibió una llamada de Jaime Humberto. La había visto en Las Poquianchis y la invitaba a actuar en Naufragio (1977), cinta ya inolvidable por la escena del mar que entra por las ventanas, y por la que María obtuvo un Ariel y la Diosa de Plata a la Mejor Actriz.

Su relación con Hermosillo no era la de una intérprete contratada por un director. Fue una hermandad donde María participaba en la producción, gestión y todo los que ayudara a que la película en turno sucediera. Entre ellos voló una correspondencia donde las cartas del director cambiaban de destinatario, no de destino: “María de mi corazón Rojo Incháustegui”, “María Maravillosa”; “Adorable María”; “Queridisisisisíma María”; “Admirada María”; “Siempre idolatrada”; “Ay, María de mi corazón, Rojo Esmeralda…”

Después de filmar Naufragio, Hermosillo escribió, inspirado en la canción: “Si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida…”

Y de alguna manera los dejaron: Idilio (cortometraje, 1977), Las apariencias engañan (1978), María de mi corazón (1979), Confidencias (1982), El corazón de la noche (1983), Intimidades en un cuarto de baño (1989), La tarea (1990), Encuentro inesperado (1991), La tarea prohibida (1992), De noche vienes, Esmeralda (1997).

En Las apariencias engañan, María es una fugaz aparición sin diálogo. Un año después, le ofrecen el estelar de María de mi corazón, que tiene entre sus créditos desde al ya reconocido actor Héctor Bonilla hasta un “asesor de magia”, Leonardo Trévole. El argumento del autor de Cien años de soledad, que vendía libros como pan caliente. La dirección de Jaime Humberto: de película. Hoy hay dos rollos perdidos.

Gabriel García Márquez narró en 1981 el origen de esta cinta en la revista Proceso, donde colaboraba: 

“Hace unos dos años le conté un episodio de la vida real al director mexicano de cine Jaime Humberto Hermosillo, con la esperanza de que lo convirtiera en una película, pero no me pareció que le hubiera llamado la atención. Dos meses después, sin embargo, vino a decirme sin ningún anuncio previo que ya tenía el primer borrador del guion, de modo que seguimos trabajándolo juntos hasta su forma definitiva. Antes de estructurar los caracteres de los protagonistas centrales, nos pusimos de acuerdo sobre cuáles eran los dos actores que podían encarnarlos mejor: María Rojo y Héctor Bonilla. Esto nos permitió además contar con la colaboración de ambos para escribir ciertos diálogos, e inclusive dejamos algunos apenas esbozados, para que ellos los improvisaran con su propio lenguaje durante la filmación.”

“¿Estudias, viajas o trabajas?”, improvisó en una ocasión Héctor Bonilla. “Viajo”, contestó María, y propuso a Hermosillo poner esta canción de Luis Arcaraz cuando ambos bailan mágicamente… “Viajera que vas, por cielo y por mar…”

Sigue Gabo:

“Lo único que yo tenía escrito de esta historia, desde que me la contaron muchos años antes en Barcelona, eran unas notas sueltas en un cuaderno escolar y un proyecto de título: ‘No, yo sólo vine a hablar por teléfono’. Pero a la hora de registrar el proyecto de guion nos pareció que no era el título más adecuado y le pusimos otro provisional: ‘María de mis amores’. Más tarde, Jaime Humberto Hermosillo le puso el titulo definitivo: ‘María de mi corazón’. Era el que mejor le sentaba a la historia, no sólo por su naturaleza, sino también por su estilo.”  

 

* Escritora, periodista y guionista. Este es un fragmento del capítulo “María de mi corazón”, de su libro María Rojo de película (Universidad de Guadalajara/Patronato del Festival Internacional de Cine en Guadalajara / UDG. 2010, 101 páginas).