Para Javier Sicilia, “la reconciliación y la amnistía con la que sueña el presidente López Obrador” no serán posibles si no se integra como prioridad en la agenda nacional la justicia transicional integral para las víctimas de la violencia criminal. Y aunque aclara en entrevista que la marcha a la que convocó junto con otros activistas no es contra el mandatario, sino para exigir que cumpla el compromiso que asumió con las familias afectadas, considera que no ha comprendido la dimensión de la tragedia.
“Ayúdame con el tema de la verdad y la justicia”, dijo Andrés Manuel López Obrador como presidente electo la última vez que se reunió con Javier Sicilia. La plática, recuerda el poeta, fue para pedirle que se comprometiera a dar justicia a las familias de miles de asesinados, desaparecidos y desplazados por la guerra contra el narcotráfico y dejar la estrategia militar aplicada por Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Pero entonces, como ahora, el tabasqueño no ha dado respuesta a la demanda.
“Cuando asumió la Presidencia cambió, no cumplió; nos dio la espalda”, afirma Sicilia, quien le ha escrito tres cartas al presidente pidiéndole justicia; la última, anunciándole que hará una caminata de 100 kilómetros por la paz, “como un deber ético frente al dolor y la muerte que no cesan, que crecen, que amenazan con destruir todo”, precisa el escritor, cuyo hijo Juan fue asesinado en 2011.
La relación de López Obrador con los familiares de las víctimas de la violencia generada por la guerra contra el narcotráfico ha sido ríspida, difícil y hasta de confrontaciones.
En la reunión con ellas, que se realizó en el Castillo de Chapultepec en 2012, el entonces candidato presidencial tuvo poca empatía, recuerda Sicilia. Seis años después, ya como presidente electo, los gritos de reclamo de “ni perdón ni olvido”, cuando López Obrador propuso la amnistía, llenaron el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde se llevó a cabo el segundo diálogo con los colectivos.
Entonces se programaron 20 foros a escala nacional para recoger las voces y propuestas de los familiares de las víctimas. El 7 de agosto López Obrador inauguró el primero, en Ciudad Juárez, y ahí se repitió el reclamo de “ni perdón ni olvido”. Los foros no concluyeron, se suspendieron cuando se iba a realizar el número 16. El 8 de octubre de 2018 Loretta Ortiz, coordinadora de la consulta de pacificación, y Alfonso Durazo, designado para ser secretario de Seguridad Pública, confirmaron la cancelación, aunque dijeron que las propuestas para la pacificación seguirían siendo recibidas por internet.
Sin embargo, los reclamos siguieron llegando a López Obrador, quien se comprometió a dar una respuesta satisfactoria.
“Es algo que no entendemos. Me remonto a 2102, cuando hubo ese encuentro ríspido y no fue empático con las víctimas. Siempre lo he admirado y reconocido, porque ningún político ha recorrido el país como él pero, como parte de la clase política, no entendió la dimensión de la tragedia. Por eso yo hice campaña por el voto blanco y eso le molestó”, recuerda Sicilia en
entrevista.
Cuando empezaron las campañas electorales de 2018, señala Sicilia, se buscó a López Obrador y a los otros candidatos a la Presidencia para establecer una agenda pública sobre la atención a los familiares de las víctimas y un cambio en la estrategia de combate al crimen organizado. La reunión pública se dio el 8 de mayo en el Museo de la Memoria y Tolerancia, pero antes hubo un encuentro privado con López Obrador y Alfonso Romo.
“Las palabras de Andrés Manuel fueron éstas: ‘Ya se cómo enfrentar el problema del país, sé cómo hacerlo, pero no sé cómo hacerlo con las víctimas, ayúdenme con el tema de la verdad y la justicia’”.
En dicho encuentro, efectuado a mediados de agosto de 2018 en la casa de transición, López Obrador invitó a Sicilia a trabajar en el equipo de gobierno que estaba preparando. “Yo no soy el adecuado, soy mejor afuera, no soy un hombre disciplinado con las instituciones”, le respondió el poeta.
Sin embargo se pactó trazar la ruta de la elaboración de la política de Estado para combatir la inseguridad. Se llevaron a cabo reuniones y los foros. Participaron expertos nacionales y extranjeros, familiares de víctimas y especialistas en justicia transicional.
Con todo ello se redactó un documento de propuestas. En él se planteaba la creación de un Mecanismo Internacional Contra la Impunidad en México –a fin de contrarrestar la debilidad sistemática del sistema judicial mexicano–, el cual estaría coordinado por la ONU para contar con investigaciones independientes e impulsar la autonomía de la Fiscalía General ante el poder y los intereses económicos.
También se propuso crear una Comisión de la Verdad y de la Memoria Histórica para investigar los casos desde el 1 de diciembre de 2006 hasta la actualidad. El principal mandato de esa instancia sería visibilizar a las víctimas e identificar a los perpetradores de las violaciones de derechos humanos, en su caso los crímenes de lesa humanidad, así como dar cuenta de los patrones, métodos y causas de la violencia.
Además, en el documento se establecía la ruta para crear un modelo de reparación extraordinario e integral para las víctimas de violaciones graves de derechos humanos en el país. Finalmente se pidió garantizar que se escuchara la voz de las víctimas en todo el proceso.
“Ahí (López Obrador) dijo que estaba dispuesto a aplicar la justicia y quedamos que con quien ganara nos volveríamos a ver. Así se hizo. El 14 de septiembre nos reunimos en el Centro Cultural de Tlatelolco, donde hace 50 años se inició la deuda del Estado por los desaparecidos sin que hasta ahora haya justicia ni verdad. En esa reunión el presidente se comprometió con la justicia transicional: ‘Vamos para adelante’, dijo, pero nos dio la espalda.”
El escritor afirma que se le entregaron al equipo de López Obrador las propuestas de una justicia transicional que empieza por buscar la verdad, dar justicia y reparación del daño, para finalmente terminar con el perdón. No obstante, no las tomaron en cuenta.
“El pasado 6 de enero, cuando le hacen la pregunta al presidente de qué pasó con esa agenda que reclamamos nosotros, no dice nada y la remite a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Esa es una señal clara de que no tomaron en cuenta esas propuestas, que desecharon esos documentos. Y por habernos dado la espalda ha habido un costo.”
Construir la unidad nacional
El jueves 9 un grupo de activistas, encabezados por Sicilia, el agricultor mormón Julián LeBarón, la defensora de derechos humanos Mariclaire Acosta, el exsacerdote Alberto Athié –quien denunció los abusos sexuales de Marcial Maciel– y Jacobo Dayán, especialista en derecho penal internacional, justicia transicional y derechos humanos, anunció que realizaría una caminata por la paz de Cuernavaca a la Ciudad de México.
El objetivo de esa marcha es hacer un llamado a López Obrador para que integre a su agenda de gobierno, como una prioridad, la atención a las víctimas de la violencia, hacerles justicia y a partir de ahí construir la unidad nacional.
Al hacerlo, Sicilia recordó lo que dijo el presidente en una de las conferencias matutinas, cuando se le preguntó si recibiría al poeta al término de la marcha del 26 de enero:
“¡Qué flojera! Imagínense que voy a estar esperando aquí y la prensa conservadora, fifí, y nuestros adversarios dándose vuelo… yo haciéndole el caldo gordo a los conservadores. ¡El gran encuentro! Cuántos días de notas en la prensa fifí sobre la marcha y el encuentro para que me sienten en el banquillo de los acusados y todo México se dé cuenta. ¡Qué barbaridad! Vilipendiado el presidente, hasta que alguien le dijo sus verdades.”
El poeta precisa que no hay enemistad con el jefe del Ejecutivo: “A la mejor no le cae bien mi persona, pero no se trata de mí, sino que escuche el contenido de la caminata. Porque decir ‘me da flojera, me quiere sentar en el banquillo’, es no haber entendido que soy sólo la voz de una exigencia y demanda social.
“Si no me quiere recibir está bien, pero que escuche la voz, el reclamo social de una propuesta de justicia y de un llamado a que unifique a la nación. No es tiempo de los megaproyectos, no nos sirven, nos están violentando más, no es tiempo de una discusión de esa naturaleza mientras no haya verdad y justicia, una ruta de paz.”
–¿Sigue sin entender cómo abordar este problema o ya no tiene interés en eso como presidente?
–No sabría cómo definirlo, no quiero arriesgar ninguna hipótesis porque es como mandar un mensaje que puede distorsionar todo. Ojalá nos pudiera responder él. Pero si no es así, si mantiene su propuesta de poner por delante la amnistía y el olvido, simplemente se hace solidario de la impunidad.
“El hecho de que hayan agarrado a los capos del narco, a Genaro García Luna, Javier Duarte, es sólo la punta del iceberg de la colusión del crimen organizado y la clase política. Se tiene que investigar a Felipe Calderón, a Enrique Peña, a gobernadores y exgobernadores, como Marco Antonio Adame, Graco Ramírez y a Sergio Estrada Cajigal, que tenía vínculos con Juan José Esparragoza Moreno, El Azul.
“Cada Estado tiene que enfrentar su propia verdad, para eso se necesita de un mecanismo extraordinario de justicia, respaldado por instancias internacionales, porque las del país están colapsadas.”
–¿El presidente esta rebasado por esta situación?
–Sí. Por lo menos está empecinado en una estrategia que desde nuestro punto de vista está equivocada. Hay elementos, expertos, hay buena voluntad, pero se necesita más, se necesita saber discernir quiénes son sus enemigos. Nosotros no somos sus enemigos, porque no queremos que fracase, porque si lo hace, será un fracaso estrepitoso, absolutamente infernal para la nación, sin vuelta de hoja.
“Nosotros creemos que si sigue en esta ruta de negar la justicia, la verdad y la paz, va a ir al fracaso. Por eso es que planteamos que esa tragedia, esa emergencia que representan 300 mil muertos, 66 mil desaparecidos, miles de desplazados y de migrantes a los que les violan sus derechos, sea prioritaria dentro de la agenda nacional. No hay condiciones de paz para un debate político como estamos ahorita. Estamos frente a una tragedia de violencia brutal que necesitamos enfrentar.”
–¿No se están dando las condiciones de paz?
–No. Y hay que construirlas cueste lo que cueste, porque no basta con el discurso de buena voluntad del presidente.
Al dar a conocer la caminata que partirá el jueves 23 de La Paloma de la Paz, en la entrada de Cuernavaca, y culminará el domingo 26 frente a Palacio Nacional, Sicilia manifiesta su esperanza en que el presidente “haya tenido tiempo de sopesar sus palabras y escuchar en el silencio de su corazón el sentido de la que llevamos con nosotros y que se expresó en esa carta”.
Aclara que tampoco se trata de “sentarlo en el banquillo de los acusados”, “vilipendiarlo” ni “decirle sus verdades”, sino de llamarlo a retomar la agenda sobre verdad, justicia y paz; es decir la agenda de justicia transicional que el 14 de septiembre del año pasado asumió de cara a las víctimas y a la nación como la agenda prioritaria del país, que no ha sido atendida en su integridad por la Secretaría de Gobernación ni, en consecuencia, por el presidente.
El poeta admite avances, como la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, aunque niega que formen ya una agenda integral de justicia transicional, la cual busca la verdad y poner en evidencia las redes de macrocriminalidad en la que participan delincuentes, políticos y
empresas.
“Sin conocer las verdades sobre la violencia que nos azota, es decir, sin conocer a los responsables de esas redes criminales y sus violencias, no habrá nunca justicia en el pleno sentido de la palabra. Una verdad y una justicia parciales no son ni verdad ni justicia. La justicia transicional o es integral o no es.”
Sicilia dice que ya no hay cabida para la paciencia ni más tiempo para dar respuesta a la tragedia nacional, sino que urge poner en claro qué y quiénes, en el pasado y en el presente, usando las instituciones y las empresas, se han puesto al servicio del horror; saber dónde están nuestros desaparecidos, detener los megaproyectos, fortalecer las autonomías de los pueblos indígenas y los municipios, así como descubrir las redes de protección política.
“No habrá jamás justicia ni paz ni seguridad, mucho menos reconciliación ni la amnistía con la que sueña el presidente: sin verdad ni justicia la amnistía sólo puede ser solidaria de la impunidad y el crimen. No habrá tampoco transformación, no habrá vida política. Lo que habrá es más violencia, más dolor, más olvido, más impunidad, más muerte y más fosas”, advierte Sicilia en víspera de la caminata por la paz.








