El EZLN reunió en su territorio a más de 6 mil personas de todo el mundo sólo en diciembre, como parte de una estrategia para fortalecer sus redes de apoyo con actores de la sociedad civil, movimientos sociales y colectivos, en un momento en el que denuncian el inicio de la “Cuarta Aniquilación”.
Del 7 de diciembre de 2019 al 1 de enero de 2020, los zapatistas abrieron las puertas de nuevos y viejos caracoles para celebrar el llamado “Combo por la Vida: diciembre de resistencia y rebeldía” con actividades culturales y políticas, como la segunda edición del Festival de Cine Puy Ta Cuxlejaltic; el primer festival de danza Báilate Otro Mundo; el Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra; el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, y el 26 aniversario del levantamiento zapatista.
El festival de cine, en el que apareció el Subcomandante Galeano, se llevó a cabo en un auditorio de madera llamado La Ballena en el nuevo caracol en Tulan Ka’u, sobre la carretera a San Cristóbal de Las Casas, en una finca recuperada que pertenecía a un cacique local.
Al evento asistieron más de mil personas y personajes del cine, como la actriz Marina de Tavira, la directora Natalia Beristáin, los actores Diego Luna, Daniel Giménez Cacho y José María Yazpik.
Al encuentro de mujeres en el semillero “Huellas del Caminar de la Comandanta Ramona”, del caracol de Morelia, en Altamirano, Chiapas, llegaron más de 4 mil mujeres, colectivos y organizaciones sociales de 49 países para debatir, compartir experiencias dolorosas y de lucha, y generar redes de organización contra la violencia machista y el sistema patriarcal.
El foro en defensa del territorio en el caracol recién nacido Jacinto Canek (en el Cideci de San Cristóbal de Las Casas), convocado por el EZLN y el Congreso Nacional Indígena (CNI), reunió a 921 personas de 24 países, así como a movimientos sociales y pueblos en resistencia, como las comunidades indígenas de Cherán y Santa María Ostula, Michoacán; representantes de la tribu yaqui de Bácum, Sonora, y la tribu mayo; además de mujeres mapuche de Chile y del pueblo kurdo; integrantes del movimiento Mexicali Resiste y madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
También asistieron comunidades opositoras a los megaproyectos, como la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec, contra el corredor interoceánico y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala, contra el Proyecto Integral Morelos.
Proyectos que fragmentan
En entrevista, Gilberto López y Rivas, antropólogo y exasesor del EZLN, dice que desde 1994 la estrategia zapatista ha sido la de construir alianzas con actores sociales nacionales e internaciones para hacer frente al capitalismo, pero que están aceitando la estrategia, porque para ellos es claro que está en marcha una política de militarización y contrainsurgencia que acompaña a los megaproyectos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
“Los megaproyectos son todo lo que soñó Zedillo con respecto al Istmo de Tehuantepec, todo lo que soñó Fox con respecto a la región sursureste, todo lo que soñaron los anteriores gobernantes confesamente neoliberales.
“Los megaproyectos, junto con los programas asistenciales de Sembrando Clientelismo’ perdón, Sembrando Vida, tienen una característica política esencial, que son individualizados, que rompen comunidad, que rompen redes y que fragmentan a los pueblos indígenas, y van directamente contra proyectos como el Congreso Nacional Indígena y el EZLN. Estrictamente hablando, esos proyectos son contrainsurgencia clara, nítida”, señala el profesor-investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El sexenio pasado los zapatistas también se organizaron para recibir a visitantes de todo el mundo y mostrar cómo desarrollan su autogobierno en las comunidades autónomas, y para dialogar con ciudadanos de pensamiento crítico y anticapitalista, por ejemplo, con la “escuelita zapatista”, el festival Comparte por la Humanidad, el encuentro Los zapatistas y las conciencias por la humanidad y el seminario El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista.
El periodista Diego Enrique Osorno, invitado al segundo festival de cine zapatista para presentar su película Vaquero del mediodía, dice en entrevista que los zapatistas juntaron en diciembre de 2019 las actividades que normalmente realizan a lo largo de todo un año, porque estuvieron ocupados con la expansión silenciosa de su territorio.
“El año pasado ampliaron a 12 caracoles su presencia, ellos tenían cinco caracoles, que son estas sedes de gobierno que irradian a una serie de comunidades y municipios autónomos y lo que se dio a conocer el año pasado fue que terminaron un proceso que ellos llamaron campaña “Samir Flores Vive”, que fue encubierta, secreta, y que en cierta forma hizo que los zapatistas casi todo 2019 no tuvieran actividades públicas, a diferencia de otros años”, explica Osorno.
Los nuevos caracoles
Tanto el tema de la contrainsurgencia a la que se refería López y Rivas, como el nacimiento de los nuevos caracoles de los que habla Osorno, además de la estrategia de redes nacionales e internacionales de apoyo, fueron abordados por el Subcomandante Moisés en el comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN, el 17 de agosto de 2019.
En ese comunicado señalaban que el EZLN y el CNI pasaron desde 2016 a la ofensiva en su lucha de “la palabra, la idea y la organización”, y que “después de años de trabajo silencioso” lograron romper el cerco gubernamental y finalmente podían anunciar nuevos caracoles y Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (Marez), luego de miles de asambleas comunitarias.
La estrategia clandestina de expansión fue nombrada “Samir Flores Vive” en homenaje a Samir Flores Soberanes, del pueblo nahua de Amilcingo, Morelos, opositor a la termoeléctrica de la Huexca, asesinado el 20 de febrero de 2019.
“De lejos vimos sus espaldas de guardias nacionales, soldados, policías, proyectos, ayudas y mentiras. Fuimos y regresamos, entramos y salimos. Diez, cien, mil veces lo hicimos y el Mandón vigilaba sin mirarnos”, dice el comunicado.
Y añade: “Este crecimiento exponencial, que hoy nos permite salir nuevamente del cerco, se debe fundamentalmente a dos cosas: una, la más importante, es el trabajo político organizativo y el ejemplo de las mujeres, hombres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas. De manera destacada, de las mujeres y jóvenes zapatistas. Compañeras de todas las edades se movilizaron para hablar con otras hermanas con o sin organización”.
De los nuevos caracoles zapatistas la mayoría son en Ocosingo, como el “Colectivo el corazón de semillas rebeldes, memoria del compañero Galeano” en La Unión; otro llamado “Floreciendo la semilla rebelde”, en el poblado Patria Nueva; el caracol “En honor a la memoria del compañero Manuel”, en el poblado Nuevo Jerusalén; además del caracol “Resistencia y rebeldía un nuevo horizonte”, en Dolores Hidalgo.
Uno en el municipio oficial de Tila llamado “Raíz de las resistencias y rebeldías por la humanidad” en el ejido Jolj’a; otro en el municipio de Amatenango del Valle, de nombre caracol “Espiral digno tejiendo los colores de la humanidad en memoria de l@s caídos” en Tulan Ka’u; y el Jacinto Canek en la comunidad del Cideci-Unitierra, en San Cristóbal de las Casas.
“Quien pensó que con su política contrainsurgente de limosnas dividiría al zapatismo y compraría la lealtad de los no-zapatistas, alentando la confrontación y el desánimo, dio los argumentos que faltaban para convencer a esos hermanos y hermanas de que es preciso defender la tierra y la naturaleza”, según el comunicado de agosto.
Para 2020 el EZLN y el CNI preparan nuevas convocatorias para la organización social, como las Jornadas en Defensa del Territorio y la Madre Tierra “Samir Somos Todxs”, para los días 20, 21 y 22 de febrero.








