La reina Victoria

Con apenas 18 años, de pequeña estatura, rodeada de lujo, sirvientes y un fasto que a los días de hoy parece ridículo –aunque se practique aún en Buckingham Palace frente a la reina Isabel II–, Victoria asume el trono de Inglaterra en 1837. Para ese tiempo, la monarquía de Gran Bretaña ya era constitucional, de tal modo que la soberana podía reinar pero no gobernaba.

Del Parlamento constituido por dos partidos: el liberal y el conservador, surgía el Primer Ministro que formaba gobierno bajo la venía de “su majestad”.

La cadena inglesa ITV, con alguna contribución de Public Broadcasting System (PBS) estadunidense, produjo la serie Victoria, consistente en tres temporadas y 25 episodios. Estrenada en 2016 la primera parte, y en 2017 la segunda y tercera, llega a México en 2019 emitida por la señal de Canal Once en una primera pasada a principios de año. Actualmente se retransmite de lunes a viernes a las siete de la tarde en dicha emisora.

Estructurada a la manera de las series, cada episodio concluye. Dentro del mismo, el relato sigue el hilo de una trama complotista, manteniendo el suspenso hasta el final. La protagonista es la reina, que deberá maniobrar, sin experiencia alguna, para evitar que la hagan a un lado y le impongan a su madre como regente. Las intrigas de palacio se suceden en las sombras, esencialmente bajo el comando de los ancianos miembros conservadores de la Cámara.

En la factura se aprecia la mirada femenina contemporánea de la realizadora, su visión de género. Daisy Goodwin pone el acento en que desde un principio la reina ha de luchar no sólo contra sus adversarios políticos, también contra los prejuicios asentados en el mundo patriarcal: una mujer joven no está capacitada para tener el mando. Su empoderamiento paulatino es más notable por los obstáculos a enfrentar de inicio. Este ha de darse, además, primero de la mano de su esposo Albert, más adelante pese a los conflictos maritales.

Victoria fue rodada en Yorkshire aprovechando los palacios existentes, aunque también se construyeron sets para situar algunas acciones. El vestuario y los interiores son recreaciones de los originales del tiempo, por lo mismo costosos. Abundantes acciones exteriores muestran a la reina paseando por la extensa y verde campiña inglesa, montando a caballo en senderos arbolados o dando recorridos por los jardines de los castillos que habitó. La cuidada puesta en escena más los subtítulos permiten apreciar la calidad de la producción.

Victoria compite exitosamente con las múltiples biografías noveladas de la realeza que en tiempos recientes se han elaborado para cine y televisión. Si acaso le hace falta introducir de forma más enfática el contexto, pues los conflictos mundiales de la época apenas están esbozados.