Señor director:
Leí con atención todo lo escrito en la edición 2247 de la revista Proceso, del 24 noviembre último.
Sobre el Partido Comunista Mexicano (PCM) me referiré particularmente a lo publicado por Pablo Gómez y José Gil Olmos. Puntualizo algunas afirmaciones de sus respectivos textos.
Pablo Gómez dice: “(…) Desde 1963 el PCM había impulsado a la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED)”. No fue el PCM ni el año. Rafael Aguilar Talamantes, delegado de la Federación Estatal de Estudiantes de Baja California, fue expulsado del VIII Congreso de FJM que se realizó en Guadalajara en noviembre de 1962.
Después de las acciones previas con otras federaciones y escuelas de la UNAM y del IPN se convocó a la Conferencia de Estudiantes Democráticos.
Con la Declaración de Morelia (debería releerse ahora que se habla de la Reforma Educativa) se inició formalmente el movimiento estudiantil.
Hasta 1966 se cristaliza la formación del CNED. No se quiere hacer memoria del movimiento y por mezquindad política se pretende encriptar o encapsular un año: 1968. Hasta la historia –así con minúscula– oficial así lo registra. En esos años hay mucha evidencia de todo lo que hizo un gobierno y sus instituciones, donde muchos callaron.
Otra precisión a Pablo Gómez es lo referente al pliego petitorio del movimiento de 1968. Fue una ratificación a lo que se planteó para la realización del mitin del 26 de julio de 1968. Fue una propuesta que, desde la cárcel, hizo Rafael Aguilar Talamantes, en su carácter de presidente del CNED, de realizar, “en desagravio por la represión de la marcha”, un “mitin nacional por las libertades democráticas”. Esa propuesta escrita subrepticiamente me tocó sacarla en los primeros días de julio, cuando fui a visitar al compañero Talamantes.
También deseo aclarar a José Gil Olmos que la CNED fue la que organizó la Marcha por la Ruta de la Libertad, la cual se inició el 3 de febrero de 1968.
Atentamente:
Profesor Loreto Hugo Amao González








