Señor director:
La presa Madín, en el Estado de México, se está muriendo.
Recorrer las faldas de la presa es, verdaderamente, un espectáculo. Si se pasa por la famosa cortina de la presa, que conecta a unos 40 mil vecinos de Zona Esmeralda con la Ciudad de México, uno puede ver parvadas de garzas, palomas, patos y hasta búhos atravesando la reserva ecológica.
Desde el martes 19 notamos un color diferente en el agua de la presa, un verde esmeralda que la cubría casi por completo. Tras cuatro días ya no se podía ver agua. El lirio acuático encontró las condiciones ideales y se propagó desmesuradamente.
Esta planta invasora crece en aguas dulces y de ligero movimiento; es capaz de duplicar su población en un lapso de 5 a 15 días y causa problemas de oxigenación en el agua, ya que impide el paso de la luz.
Pareciera que la falta de mantenimiento preventivo en la presa ha causado la proliferación del lirio y la posibilidad de destruir un ecosistema que se ha desarrollado naturalmente desde 1975. Además del evidente riesgo sanitario por la infestación de moscos para las zonas aledañas: Viejo Madín, Nuevo Madín y Lago Esmeralda.
Hasta el momento no se ve ninguna acción de parte de las autoridades correspondientes por detener el problema y limpiar la zona afectada.
Solicitamos la rápida acción ante el problema, y emitir un comunicado oficial para los habitantes de la zona.
Atentamente:
Dulce Amira Cienfuegos Cruz,
residente de Lago Esmeralda, Atizapán de Zaragoza








