…Y la tragedia en el Puente de Londres

Londres.- A las 13:58 horas del pasado 29 de noviembre, el británico musulmán Usman Khan, de 28 años, desenfundó un machete que escondía en su mochila y atacó salvajemente a un grupo de personas que participaban de una conferencia sobre rehabilitación de presos en el histórico Fishmongers’ Hall, en el Puente de Londres.

Khan, quien había quedado en libertad condicional en diciembre de 2018 con tobillera electrónica, luego de ser condenado en 2012 a 16 años en prisión por delitos de terrorismo, era uno de los invitados a la conferencia.

El sitio estaba repleto de jóvenes voluntarios, estudiantes de derecho y expertos en temas legales, involucrados en un programa creado por la Universidad de Cambridge llamado Learning Together (Aprendiendo juntos), que busca ayudar a la reinserción de presos a la sociedad británica. También había en el sitio guardiacárceles, expresos y familiares de prisioneros en rehabilitación.

Khan no sólo logró ingresar al lugar con un machete escondido en su mochila, sino también con explosivos falsos que llevaba debajo de su chaqueta.

El musulmán logró apuñalar a los jóvenes graduados de Cambridge Jack Merritt, de 25 años, y Saskia Jones, de 23, ambos voluntarios del programa de reinserción, además de herir de gravedad a otras cuatro personas. Segundos después de comenzado el ataque, el salón se transformó en un caos de gritos y personas que trataban de huir, buscando refugio en salones aledaños, atrincherándose en baños y hasta en la cocina del lugar.

En ese momento, dos empleados de seguridad del Fishmongers’ Hall usaron sillas, un extinguidor de incendios, una barra de hierro y hasta un cuerno de narval que colgaba del salón, para tratar de sacar a Khan del edificio.

Una vez fuera, en la acera del Puente de Londres, Khan fue rodeado por un grupo de transeúntes y varios invitados del evento, incluidos expresos y empleados de prisión, quienes lograron reducir al musulmán. Uno de ellos comenzó a rociar al atacante con el extinguidor de incendios. El grupo de personas se dio cuenta en ese momento de que Khan llevaba adheridos supuestos explosivos, que el hombre amenazaba detonar. En pocos segundos, efectivos armados de Scotland Yard llegaron al sitio y uno de los agentes le disparó a quemarropa a Khan con una ametralladora, matándolo de inmediato. 

Scotland Yard declaró el hecho como un “atentado terrorista”, el segundo en el Puente de Londres en poco más de dos años, cuando un grupo de tres terroristas condujo un vehículo por la acera del lugar, atropellando a peatones, y luego, tras bajarse del vehículo, apuñalando a numerosas personas en el mercado, una concurrida zona de restaurantes. En ese atentado, 11 personas murieron, incluidos los tres atacantes.

Khan había sido condenado a un mínimo de ocho años de cárcel, una pena que fue llevada a 16 años en apelación en 2013 por pertenecer a un grupo de personas de origen pakistaní residentes en el país, que quería atacar con explosivos la Bolsa y varios pubs, e iniciar un campo de entrenamiento yihadista en Pakistán.

Previo a su condena, el musulmán había pasado años propagando ideas extremistas en distintas mezquitas de la ciudad inglesa de Stoke on Trent, además de mantener vínculos con el grupo clandestino Al-Muhajiroun, vinculado con redes de terrorismo internacional y que lanzó campañas de propaganda homofóbicas y antisemitas, además de haber elogiado públicamente a los atacantes del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. 

Sin embargo Khan logró convencer a los jueces por su buena conducta y consiguió la libertad a condición de llevar una tobillera electrónica y de tomar un curso de reinserción social. Así fue incluido en el programa Learning Together, para el que incluso había escrito un poema y para el que fue fotografiado en un folleto promocional, como caso ejemplar de reinserción de presos en la sociedad. 

Luego del atentado, la familia de Merritt pidió a los políticos no utilizar su muerte con fines proselitistas, dejando en claro que Jack hacía campaña para que el sistema penal británico “no termine siendo vengativo, sino cumpla con su función de reinserción social”.