Pide que Demetrio Vallejo también esté en la Rotonda de las Personas Ilustres

Señor director:

¿Y Demetrio Vallejo Martínez cuándo?, me pregunté luego de leer su prestigiada revista Proceso 2247, en cuyas páginas 8 a 22 se habla del traslado de los restos mortuorios de Valentín Campa, y que el próximo año los de Arnoldo Martínez Verdugo estarán en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Dichos homenajes están bien merecidos.

Pero ¿por qué a alguien como Vallejo Martínez, con trayectoria tan brillante como los citados, aunque más respetado y reconocido en su momento como el principal y más honesto de los líderes obreros del siglo XX mexicano, no se le reconoce tan grandilocuentemente?

Cierto que Vallejo no era proclive a los homenajes y acostumbraba criticar acremente –excepción hecha de Lázaro Cárdenas– a los presidentes mexicanos. Supongo que el actual no sería la excepción, ya que uno de sus consentidos, el senador por Morena, es hijo de Napoleón Gómez Sada, quien jineteó al Sindicato Minero durante 40 años hasta que se lo heredó precisamente al hoy flamante legislador, y que Demetrio combatió acusándolo de “líder charro”. Vallejo fue de esos dirigentes (como Campa, Arnoldo, Heberto Castillo, Danzós Palomino Othón Salazar…) que no tenía pelos en la lengua para decir sus verdades a los poderosos.

Supe de Demetrio Vallejo en 1968, cuando en las banderas, propaganda y manifestaciones del Movimiento Estudiantil se reclamaba, con su imagen como estandarte: “¡Libertad Vallejo!”. Y es que, con otros dirigentes, estaba en la crujía l del Palacio Negro de Lecumberri. Finalmente llegó a estar preso, como él mismo solía repetir, “11 años, cuatro meses y un día” en esa vieja penitenciaria de la capital del país por defender los derechos de los trabajadores.

Sólo para refrescar la memoria de sus miles de lectores, vale decir que la primera y única vez que hubo elecciones democráticas en el Sindicato Ferrocarrilero fue en 1958, luego de encabezar una lucha exitosa por el aumento general de salarios, logrando que todos los trabajadores de la empresa suspendieran labores a manera de huelga; él fue electo como secretario general, el 22 de agosto de 1958, ¡con 59 mil votos en su favor y 9 para la planilla contraria.

Ya electo, Vallejo prosiguió su lucha por otras reivindicaciones laborales, consiguiendo la solidaridad de otros gremios como el de los electricistas, telegrafistas, maestros, médicos, campesinos, etcétera. Con ello vino una ola democratizadora que sería frenada brutalmente con su detención hecha por militares, el día 28 de marzo de 1959 a las cinco de la tarde, continuando con una represión generalizada. El resultado: cientos de muertos y miles de aprehendidos.

“Por eso –sentenció Vallejo desde la cárcel– ninguna obra material, por más grandiosa que sea, podrá borrar jamás del sexenio del presidente Adolfo López Mateos la marca infamante de este crimen.”

Yo lo hallé en 1974, con Heberto Castillo, Luis Tomas Cervantes Cabeza de Vaca, Luis Villoro, Salvador Ruiz Villegas, dando forma a su propuesta política para construir al hoy desaparecido Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) para, entre otras cosas, pugnar por una reforma política que democratice al país. Exigencia por la que nuestros amigos del Partido Comunista Mexicano nos satanizaron como “aperturos”, “heberturos” “carranclanes” y otras descalificaciones hasta que se convencieron de que teníamos razón. 

Desde ahí impulsamos la unificación de la izquierda, invitando primero a los dirigentes del Partido Comunista Mexicano y a líderes de otros partidos. De ahí nació el PSUM ¡sin el PMT!, pues los compas comunistas querían todo para ellos. (Por si hay más interés, se puede leer mi libro Cuando correteábamos utopías.)

Después hay muchas historias que volver a contar, entre otras, su participación esencial en la creación de la exitosa Cooperativa de Trabajadores de Pascual.

Vallejo murió el 24 de diciembre de 1985, siendo diputado federal. Hace unos días, el 6 de noviembre, hubiera cumplido 109 años.

Desde el año 2000 solicitamos formalmente a las autoridades capitalinas que uno de los trenes del Metro llevara su nombre. Nada. Quizá su destino sea parecido al de Ricardo Flores Magón, quien pese a la importancia que tuvo como precursor de la Revolución Mexicana, muchos años permaneció olvidado por los “ganadores”.

Por eso mi pregunta: y Demetrio Vallejo ¿cuándo recibirá un homenaje grandioso? También debería estar en la Rotonda de las Personas Ilustres. Si fuera posible, señor director, ¿podría publicar la presente misiva en la sección correspondiente de su prestigiada revista? De antemano, gracias.

Atentamente:

José Luís Hernández Jiménez