El doctor en historia del cine por la Universidad Autónoma de Madrid, Eduardo de la Vega Alfaro, manifiesta que José de la Colina (Santander, España, marzo 29 de 1934-Ciudad de México, noviembre 4 de 2019) fue “un referente para mi generación e igual para la de él, y no sólo en la literatura, también como crítico y ensayista fílmico”.
El investigador de la Universidad de Guadalajara platica en entrevista en torno a la primera y larga etapa como crítico cinematográfico del autor de El cine italiano, quien tras la toma de poder de Francisco Franco en España llegó exiliado a México, de pequeño:
“Ese momento fue sin duda de los mejores de De la Colina, de los más sólidos y documentados. Su escritura, incluso con un aliento poético, te marcaba, y entonces me obligó a seguirlo, junto con otros autores. Influía en cuanto a conocimientos de cine e impulsaba a escribir bien.”
Ocurrió hacia 1961, cuando De la Colina formó parte del grupo Nuevo Cine, donde colaboraron Rafael Corkidi, Salvador Elizondo, Jomi García Ascot, Emilio García Riera, J. L. González de León, Heriberto Lafranchi, Carlos Monsiváis, Julio Priego, Gabriel Ramírez, José María Sbert y Luis Vicens:
“Fue uno de los principales promotores del grupo. Es uno de los que escribe algunos de los ensayos más deslumbrantes y más rigurosos que aparecieron en la revista Nuevo Cine, hoy legendaria; pero que en su momento fue fundamental ya que contribuyó a la transformación del cine mexicano para abrir el cauce a nuevas tendencias, sobre todo al cine de autor que con el apoyo del sexenio de Luis Echeverría se enfiló y se reencauzó en nuestro país hasta nuestros días, diría yo.”
El “Manifiesto de Nuevo Cine” contenía varios puntos, como:
La superación del deprimente estado del cine mexicano. Para ello, juzgamos que deberán abrirse las puertas a una nueva promoción de cineastas cada día más necesaria. Consideramos que nada justifica las trabas que se oponen a quienes (directores, argumentistas, fotógrafos, etcétera) pueden demostrar su capacidad para hacer en México un nuevo cine que, indudablemente, será muy superior al que hoy se realiza. Todo plan de renovación del cine nacional que no tenga en cuenta tal problema está, necesariamente, destinado al fracaso.
En otro, escriben:
Afirmar que el cineasta creador tiene tanto derecho como el literario, el pintor o el músico a expresarse con libertad. Por lo tanto, nos opondremos a toda censura que pretenda coartar la libertad de expresión en el cine.
–El ensayo era lo suyo, ¿no cree? –se le pregunta a De la Vega Alfaro, creador del volumen Nuevo Cine. Edición Facsimilar.
–Sí. La crítica típica, la de dos o tres cuartillas, como que le quedaba corta. Su libro Miradas al cine, integrado por ensayos sobre diversos cineastas y diversos momentos de la historia del cine, es de sus mejores aportaciones, sin dejar de lado que él es uno de los que efectuaron esa gran aportación del exilio español en nuestro país.
“Podría uno o no estar de acuerdo con lo que escribiera; pero siempre terminaba por seducirte con las formas en como elaboraba sus ensayos, por lo menos a buena parte de mi generación. En este sentido, su labor fue muy enriquecedora y polémica, como siempre, como debe de ser toda labor en la cultura.
“Sí… es una lástima que haya fallecido; aunque creo que sí hay diferencia en relación con otros casos (pues) a él sí le dio tiempo de extender mucho más su trabajo. Por ejemplo, vivió quince años más que Emilio García Riera. José fue uno de los presentadores de mi libro Juan Orol. Guardo muy buenos recuerdos de él en cuanto al trato personal.”
–¿Su humor era muy significativo en la forma de escribir?
–El uso del humor, la sátira, era muy recurrente en sus textos, otra de las cuestiones que te atraía como lector, sin duda; ya sabías que ibas a encontrar filosa ironía. Por ejemplo, en el grupo Nuevo Cine fue uno de los más acérrimos defensores de la libertad de expresión. Aunque no estuviera muy de acuerdo con las películas, José defendía la idea de que las que estuvieran censuradas, debían salir.
“Yo he citado en mis trabajos sobre censura algunos de sus escritos, precisamente porque revelaban que era un acérrimo defensor de la expresión, y en ese sentido se oponían los de Nuevo Cine a no pocos ultraconservadores que pedían esa censura implícita.”
Riqueza de vida
De la Vega Alfaro (quien, junto con Leonardo García Tsao, coordina el proyecto colectivo Historia de la producción cinematográfica mexicana, 1977-2010, continuación de la Historia documental del cine mexicano, de Emilio García Riera) destaca más tareas de José de la Colina:
“Lo seguí en su amplia labor como presentador de ciclos de películas en Canal Once. Sí que te orientaba y guiaba muy bien para encontrarle sentido a los filmes, y todo eso resultaba muy enriquecedor.
“Existe un aspecto que se conoce poco de él. Fue asesor en la construcción de la Cineteca Nacional; hubo varios, pero incluso a él lo contrataron para ir a conocer cómo estaban estructuradas cinematecas fuera del país, sobre todo en Europa, y lo que investigó lo trajo a México para intentar después aplicarlo para la creación de la Cineteca Nacional.”
Realizador del volumen El cine del “Indio” Fernández, De la Colina trabajó con Jaime Humberto Hermosillo como guionista, siendo profesor y fundador del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (ahora Escuela Nacional de Artes Cinematográficas):
“Además, dio algunos cursos esporádicos, si mal no recuerdo, en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). En la formación de cineastas también estuvo presente. Yo tomé un curso con él en la Filmoteca de la UNAM. También fue mi maestro, como lo fue Emilio García Riera en el aula… Y fue coguionista con Hermosillo; de este director de cine creo, a mi entender, que el guion que cuajó mejor fue el de Naufragio (1978), el cual me parece todo un clásico y para mí era otra de las ambiciones secretas de De la Colina, trabajar como guionista.”
Recuerda el libro Luis Buñuel, prohibido asomarse al exterior (que hizo en colaboración don Tomás Pérez Turrent), y actualmente forma parte de la exposición sobre el español Luis Buñuel que alberga la Cineteca Nacional (desde el 30 de octubre pasado y hasta el 19 de abril de 2020):
“Ese trabajo es un gran testimonio. Se trata de una larga entrevista con Buñuel, lo cual me remite a un largo ciclo de conferencias que José, Pepe, impartió en Ciudad Universitaria, que igual seguí, sobre todo el cine de Buñuel… ¡Fueron excepcionales! Se evidenció su profundo y riguroso conocimiento por la obra de Buñuel. Era un excelente conversador y nos tenía seducidos porque también integraba algunas cuestiones de lo que él conversaba con Buñuel o lo que habían vivido.”
El académico recuerda:
“Él mismo lo dijo, fue uno de los aspirantes a actuar en Los olvidados, nada más que se frustró al final. Participó en el casting. Ahí es cuando tuvo contacto con Buñuel.”
El Premio Bellas Artes Luis Cardoza y Aragón para la Crítica de Artes Plásticas 1995, concluye su remembranza elegíaca:
“Sumando todo, podemos hablar de una labor realmente brillante, excepcional y lúdica por otro lado. Creo que su vida fue bien vivida”.








