Dos días después de la matanza de la familia LeBarón, el general Homero Mendoza admitió que el gobierno federal desconocía el grado de violencia que se vive en los límites de Chihuahua y Sonora. Sin embargo, un informe de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana contiene un detallado registro de las bandas criminales que operan en la zona, sus territorios, escisiones y cabecillas. Con esos datos y entrevistas a funcionarios estatales se ofrece aquí una aproximación a la compleja y poderosa red en la que el narcotráfico atrapó desde hace años el norte del país.
El lugar donde el pasado lunes 4 fueron emboscados y asesinados niños y mujeres de las familias LeBarón y Langford está en una histórica zona de influencia de Rafael Caro Quintero. Actualmente, según reportes de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el Cártel de Sinaloa controla desde ahí el envío de enervantes a Phoenix, Arizona, a fin de distribuirlos en el mercado estadunidense.
Desde hace tiempo los cárteles de Juárez y de Sinaloa –este último mediante Los Salazar– se disputan el control de esta franja entre los estados de Sonora y Chihuahua. En los últimos cuatro meses sicarios de uno y otro bando incendiaron varias casas con niños adentro, emboscaron a grupos de policías y se mataron entre ellos, aunque las autoridades federales de seguridad afirmen que no sabían nada.
El miércoles 6, dos días después de que fueron atacadas las familias mormonas en los límites de Janos, Chihuahua, y Bavispe, Sonora, durante la conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, general Homero Mendoza, evidenció la falta de labor de inteligencia:
“Teníamos muy escaso personal en ese punto. No se habían tenido referencias (de violencia) en meses anteriores. Las necesidades de proporcionar seguridad tanto por la Guardia Nacional como por las tropas regulares del Ejército se orientan generalmente a las áreas de conflicto. Esta no la teníamos nosotros referenciada como tal, luego entonces la presencia de tropas de las dos instituciones era escasa.”
La autoridad ignoró los avisos. El 10 de junio pasado, luego de la ruptura con Los Paredes de Agua Prieta, el grupo delictivo que encabeza Leonel Toscano Cuevas, El Tolteca, atacó ese municipio sonorense y asesinó a cuatro hombres y una mujer, entre ellos a José Javier Rascón Ramírez, El Fox, integrante de Los Paredes (también llamados Los Pesados Apson). Dos horas después, en la carretera a Naco, Sonora, murieron otras cuatro personas en otro enfrentamiento.
Después, el 24 de agosto, se filtró en Twitter un video donde se ve que un grupo armado recorre la sierra alta de Sonora en varias camionetas: “Así nomás van listos para la guerra, listos pa’l topón, vamos por ustedes pinche Misael y Tolteca”.
Y el reciente sábado 2 apareció en la página “avisos Sonora” de Facebook el mensaje: “Circula en redes sociales de la ciudad mensaje del CDS (Cártel de Sinaloa): Agua Prieta es nuestra y no vamos a perderla, lucharemos hasta la muerte por ésta ciudad, así que otros carteles ni volteen para acá”. Esto debido a que otra organización, La Línea, intentó introducir a su gente a esta ciudad.
La madrugada del lunes 4, horas antes del ataque a los LeBarón, hubo en Agua Prieta enfrentamientos que dejaron dos muertos y un herido. Se señala extraoficialmente al Tolteca y al Gil como responsables del ataque.
En la conferencia presidencial del miércoles 6, el general Mendoza informó que, de acuerdo a las primeras pesquisas, ante la amenaza de Los Salazar de entrar a Chihuahua, La Línea decidió mandar una célula entre Janos y Bavispe para detener cualquier incursión, y por ello atribuyó de forma preliminar a La Línea “la materialización de estas agresiones” contra las camionetas donde viajaban mujeres y niños.
Sí sabían
Un informe de inteligencia de la SSPC, cuya copia tiene Proceso, señala que el municipio de Agua Prieta ha sido controlado desde hace tiempo por un grupo delictivo comúnmente conocido como Los Paredes o Cártel de los Pesados de Apson, afín a Los Salazar.
Éstos operan para Ismael El Mayo Zambada, Rafael Caro Quintero, Aureliano Guzmán Loera, hermano del Chapo, y para los hijos de éste: Iván y Alfredo Guzmán Salazar, así como para Joaquín y Ovidio Guzmán López.
Agua Prieta es el destino de la ruta de las drogas que atraviesan Sonora desde el municipio de Obregón y otros aledaños hasta la línea fronteriza con Estados Unidos. Actualmente está bajo control de Marco Antonio Paredes Machado, El M-100; Marco Antonio Paredes, El Junior; Marquitos; Martín Siqueiros Acuña, Tin Tin; y David Guillén, El Pato.
De acuerdo con el informe de la SSPC, Los Paredes apoyan financiera, operativa y estratégicamente a Francisco Javier Arvizu Márquez, El Jaguar, líder del grupo delictivo Gente Nueva del Jaguar. Éste se acercó a Los Paredes tras ser desplazado junto con su familia por Arturo Quintana Quintana, El 80, operador de La Línea en la zona serrana de Chihuahua, que comprende los municipios de Ignacio Zaragoza y Madera, entre otros.
Según el documento, El Jaguar propuso a Los Paredes una alianza con el objetivo de arrebatarle esos dos municipios a La Línea.
En un apartado del informe, titulado Desertores, ruptura y nacimiento de grupos rivales de Los Paredes, se señala que la ruta de trasiego hacia el municipio de Agua Prieta comprende, entre otros, los municipios de Bavispe, Bacerac, Huachinera, Nacori Chico, Sahuaripa, Arivechi y Yécora, los cuales han contado con la presencia y el control de diversos integrantes, como Leonel Toscano Cuevas, El Tolteca, de Huachinera, y Francisco Missael Valencia Villaescusa, El Missa, de Bacadehuachi; igual que Víctor Noé González Bournes, El 500, y Ever González Bournes, El Águila, de Yécora, y Elmer Guadalupe Córdova, El Plumas, jefe de sicarios de la zona serrana.
Todos ellos son señalados extraoficialmente como desertores porque este año rompieron relaciones con Los Paredes de Agua Prieta y Los Salazar, sin embargo dicha organización mantiene jefes de plaza como Vik Andrade o Armando La Madrid, El Delta, de Huachinera, y El Cholo, de Sahuaripa.
El Tolteca y Missael son señalados como los autores intelectuales y materiales de ataques al grupo delictivo de Agua Prieta ocurridos en los últimos meses, así como de los enfrentamientos registrados en junio y a finales de octubre pasados.
Como consecuencia de estos ataques a Los Paredes y de las respuestas de éstos, el 26 de octubre fue asesinado El Missa en Hermosillo, Sonora, consigna el documento. También menciona la posibilidad de que El Tolteca reciba apoyo del grupo encabezado por los hermanos Víctor Noé y Ever González Bournes, originarios de Obregón, Sonora, y quienes después de romper con Los Paredes se aliaron con La Línea.
El documento menciona que los González Bournes reciben apoyo de César Daniel Manjarrez Alonso, El H2, líder de La Línea en los municipios chihuahuenses que colindan con Sonora. Su centro de operaciones es el municipio de Moris. Desde ahí se despliega con grupos de sicarios fuertemente armados a Yécora y Rosario Tesopaco, en Sonora, donde han generado la ola de violencia y ejecutado a cientos de personas.
Incluso existe la posibilidad, según el informe de inteligencia, de que los desertores de Los Paredes, bajo el mando del Tolteca, sean financiados y apoyados operativamente por otra organización, como Los Salazar.
En otro apartado el documento advierte: “Cabe señalar que el 9 de agosto de 2013 obtuvo su libertad Rafael Caro Quintero. Versiones extraoficiales señalan que en los últimos años retomó el control del trasiego de droga hacia Phoenix, Arizona, como uno de los principales líderes del Cártel de Sinaloa junto con Ismael Zambada García, El Mayo, quien luego de la captura de Joaquín Guzmán tomó el control del cártel y lo dividió en cuatro frentes: 1) el de Los Chapitos o Los Menores, encabezado por Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Alfredo y Ovidio Guzmán López; 2) el liderado por Aureliano Guzmán Loera, El Guano; 3) el que dirige él mismo; y 4) el que opera Caro Quintero.
Los cárteles y sus satélites
En los dos estados está documentada la presencia de dos grandes organizaciones: La Línea o Cártel de Juárez y el Cártel de Sinaloa. En torno a ellas se mueven otras bandas, una especie de satélites que eventualmente cambian de bando o tratan de ser independientes, señalan fuentes de seguridad de ambos estados consultadas por Proceso.
Por ejemplo, entre los municipios de Juárez y Chihuahua operan Los Aztecas y un grupo denominado Los Linces, los sicarios más experimentados de La Línea. Mucho tiempo Los Aztecas se mantuvieron en el entorno del Cártel de Juárez, pero en febrero y marzo de 2018 tuvieron diferencias internas: se confrontaron dos grupos identificados como Los Aztecas Viejos y Los Aztecas Nuevos.
Esta escisión fue evidente para autoridades locales de ambos estados porque hubo un pico en la incidencia delictiva: tuvieron muchas bajas entre ellos y otros fueron detenidos. Al darse cuenta de que se estaban debilitando pactaron una tregua, pero ya no están juntos. Los Aztecas Jóvenes formaron La Empresa y siguen del lado de La Línea, mientras que Los Aztecas Viejos trabajan solos.
La banda más numerosa es la de Los Mexicles, que sólo opera en Ciudad Juárez y en la zona del Valle de Juárez (frontera con Estados Unidos). Eran parte del Cártel de Sinaloa, pero este año surgieron diferencias y una parte de la pandilla decidió aliarse con el de Juárez, lo que explica el reciente incremento de la violencia.
La facción de Los Mexicles proclive a trabajar con La Línea tiene a sus principales líderes dentro del reclusorio de Ciudad Juárez, mientras que la contraria es encabezada por cabecillas fuera del penal, señalan autoridades estatales.
Por su parte, Los Artistas Asesinos o Doblados, operan en Ciudad Juárez en alianza con al Cártel de Sinaloa.
En la ciudad de Chihuahua también hay Aztecas Viejos y otro grupo que responde a intereses del Cártel de Sinaloa, pero a éstos no los identifican como pandillas específicas como sucede en Juárez, sólo se les conoce como Chapos. También se sabe que una banda está a las órdenes de El Doc, otro encabezado por La Inge y otro más del Biril. Además, claro, La Línea pelea el control de esa plaza.
En el resto de la entidad las organizaciones criminales se ubican por territorios: en los municipios del noroeste, como Janos, Buena Ventura, Galeana, Namiquipa y Casas Grandes, predomina La Línea, que tiene su líder en cada región y no se invaden entre ellos. Al contrario, si uno se ve amenazado cuenta con el apoyo de sus compañeros y llegan a reunir convoyes de entre 20 y 30 vehículos con sicarios.
El líder de La Línea en Namiquipa era El 80. En Cuauhtémoc era El Indio, que cayó en 2012. Ocupó su lugar El Cabo.
Este último cabecilla entró en conflicto con otros de La Línea y empezó a manejarse como independiente, por lo que se le encomendó a El 80 que acabara con él. Tras una serie de choques armados, en marzo de 2017 estalló un fuerte tiroteo en el que resultó muerto El Cabo. Sin embargo, su gente decidió continuar “independiente” y se denominó el Cártel de El Tigre. Sus fundadores son Los Gamboa, hermanos del Cabo.
La actividad delictiva en el occidente de Chihuahua consiste principalmente en la confrontación entre La Línea y El Tigre. Con menos integrantes, El Tigre sigue siendo fuerte en Cuauhtémoc, pero el avance de La Línea lo forzó a replegarse hacia Carichí y Nonoava. Recientemente El Tigre logró el apoyo del Cártel de Sinaloa y desde entonces recibe armas, en ocasiones refuerzos o drogas para comercializar.
Funcionarios de seguridad estatales también indican que desde Parral hasta Chínipas, en el sur de Chihuahua, es zona del Cártel de Sinaloa.
Cada región tiene su líder: desde Chínipas hasta Témoris se considera territorio de Los Salazar, quienes extienden su dominio a los municipios sonorenses de Álamos y Navojoa.
Madera estaba controlado por La Línea, posteriormente la invadieron Los Jaguares, lo que en 2017 y 2018 provocó enfrentamientos en ese municipio, además de Temósachic, Gómez Farías y Zaragoza. El Jaguar obligó a La Línea a replegarse a Casas Grandes y Buenaventura, pero no ha conseguido expulsar a sus rivales por completo y el cabecilla de Los Jaguares se desplaza a Sonora cada vez que hay operativos de seguridad.
Hacia el norte de Madera se encuentra Bavispe, donde las familias LeBarón y Langford fueron atacadas. Colinda con Chihuahua, donde La Línea se hace fuerte, mientras que en Sonora el grupo de Agua Prieta pelea por el Cártel de Sinaloa.
El documento de inteligencia de la SSPC incluye una línea de tiempo en la que se narran sucesos de Agua Prieta y se formula la hipótesis de que en este grupo del Cártel de Sinaloa también hay una escisión que se hace llamar Los Toltecas, quizás respaldado por otra organización delictiva, como La Línea, para hacer frente al Jaguar.
El municipio de Guadalupe y Calvo, en el sur, no tiene colindancia con Sonora pero prácticamente es la entrada al Triángulo Dorado del narcotráfico, que forman esta entidad, Sinaloa y Durango.
Allí tiene amplio control el Cártel de Sinaloa. Por eso ahí, en el poblado de Atascaderos, permanece un destacamento militar.
Hace unos seis meses La Línea trató de entrar allí, mediante unos sicarios que traicionaron al Cártel de Sinaloa y atacaron a éste en Atascaderos. Finalmente sus exjefes consiguieron expulsarlos.
Aunque la ciudad chihuahuense de Jiménez está rumbo a Durango, ahí también tiene el control La Línea. No hay antecedentes de que éste haya incursionado en ningún municipio de Sinaloa.
En cuanto a los grandes capos, las autoridades suponen que uno de los hijos de Amado Carrillo sigue a la cabeza del Cártel de Juárez y por lo tanto de La Línea.
Como Caro Quintero permaneció tanto tiempo en la cárcel, se supone que bajó su jerarquía en la organización. Aun así, se cree que El Mayo y el hermano e hijos de Guzmán Loera lo dejan operar en Sonora, que el Cártel de Sinaloa siempre consideró su territorio.
Después de la captura del Chapo Guzmán, con quien se entendían directamente Los Salazar, se desconoce el lugar de éstos en la línea de mando.
Tal es el complejo panorama de intereses criminales en la zona. En junio pasado un grupo de criminales atacó viviendas e incendió automóviles en la comunidad de Rosario Tesopaco. Era el inicio de esta guerra.








