Canal 22 ha estrenado varias series en septiembre, entre las cuales se encuentra Algarabía. El programa de media hora es una divertida conversación entre tres personas para hablar sobre temas de la cultura mexicana, especialmente relacionadas con la lengua.
Se abordan los dichos, las palabras de doble sentido, los mexicanismos. Resulta ilustrativo saber de dónde vienen y cómo se transforman términos que de pronto se ponen de moda como “chairo” o “fifi”. Hay énfasis en el vocabulario de las lenguas prehispánicas y, en especial, de las propias de la capital del país referidas a las clases sociales. Participan conocedores de cada tema y se desempeñan con soltura.
La lingüista mexicana Pilar Montes de Oca es la autora de la serie, misma que proviene de un ejercicio primero impreso, luego diversificado a radio, a videos en internet y más tarde a toda una industria editorial con venta de productos asociados en tiendas de la Ciudad de México.
La expresión radial de Algarabía aborda asuntos de ciencia, lenguaje, arte, cultura, música, literatura, y aspectos curiosos del día a día: el porqué de cada cosa, maneras de escribir y hablar con corrección, presentación de personajes, relato de anécdotas.
Toda la empresa aprovecha los múltiples recursos de la tecnología digital: podcast, página web, tienda en línea, videos descargables, a la vez que edita en papel las revistas mensuales, una para adultos y otra para niños. Igualmente publica calendarios con efemérides, un libro con frases célebres y juguetes de letras y palabras.
Algarabía llegó a la televisión pública precedida de la publicidad que le brindó Canal Once en el programa De Todo, a cargo de Pamela Correa. El reportaje dio cuenta de las múltiples facetas de una empresa que ha sabido aprovechar la sinergia de distintos medios para sobrevivir. Se puede decir que la empresa abrió una nueva forma de gestionar el negocio, diversificando sus materiales y los soportes en los cuales se distribuye.
Canal 22 le abre una vitrina privilegiada. Otro tipo de público se acerca a la pantalla chica, distinto a los lectores de revistas. Así amplía su alcance.
Pese a las novedades, no está aún claro el rumbo de la estación, sus objetivos en esta etapa. ¿Hay un proyecto diseñado? ¿Existen líneas editoriales que definan el perfil de la programación? ¿O sólo se aceptan sugerencias y ofertas provenientes de distintos ámbitos? ¿Cuál es el concepto de televisión pública que está en juego? ¿O no existe como tal y se busca vagamente llenar la parrilla con temáticas que suenen a cultura?
Hasta el momento, para quien lo ve de fuera, Canal 22 parece una miscelánea de curiosidades, un cajón de sastre. Por la oportunidad que brinda la 4T esperaríamos un proyecto sólido, pensado, orgánico. No se define y más bien parece jalonado por diversos intereses y grupos.








