Señor director:
En septiembre de 2007 adquirimos –intercambiando nuestro vehículo Honda Accord– un modelo Honda Hybrid porque se supone “era ecológico y consumía menos combustible”.
El costo de casi 300 mil pesos era muy elevado con respecto de otros vehículos similares. A las pocas semanas de circular con él se tuvo que llevar a la agencia Honda Pedregal porque tenía muchos problemas, como la falta de potencia. En una ocasión se quedó en un estacionamiento subterráneo en San Jerónimo, sin poder subir una rampa; tuvo que ser empujado para poder sacarlo.
Además, el consumo de gasolina era superior al de un vehículo Civic también de nuestra propiedad, varios años anterior al “supuestamente más eficiente”. En nuestra familia tenemos una libreta de bitácora para cada vehículo corroborando el kilometraje por litro que dan ambos.
En Honda nunca hicieron nada pese a las quejas; nos decían que “eran automóviles importados y que no sabían qué hacer (sic)”.
En julio de 2012, justamente con las lluvias torrenciales como se tienen en la Ciudad de México cada verano, al regresar de Ciudad Universitaria por la avenida Zacatépetl, se paró el motor del automóvil y después volvió a arrancar. Esto ocurrió después del semáforo que da acceso a Perisur para ir por debajo del Anillo Periférico.
Llegamos a nuestro domicilio y lo apagamos, aparentemente no había ocurrido nada malo, pero en la mañana siguiente ya no arrancó. El auto fue llevado en grúa a la agencia de Honda y ahí nos dijeron que al motor le había entrado agua y que ellos no se hacían responsables.
La compañía de seguros indicó que, aunque el valor del vehículo era de 144 mil 800 pesos, por ser pérdida total, no podía cubrirlo porque “había habido succión de agua y el desbielamiento del motor”.
Explicaron que este modelo 2007 tiene un defecto de diseño y que por la succión del aire podía entrar el agua al motor y que no era el primer caso. Mi esposo y yo enviamos una carta a Honda de Japón, con copia a Honda de Estados Unidos (de donde se importó el vehículo) y a Honda México. Las tres iban con acuse de recibido, pero no hemos tenido respuesta de ninguna de las tres personas a quienes fueron dirigidas las misivas, para que nos devolvieran el equivalente del costo del vehículo en dólares estadunidenses de esa época (11 mil 200) y se llevaran su auto defectuoso.
Denunciamos el caso en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y después promovimos una denuncia civil; nunca aparecieron los representantes de Honda México. Escribimos tres cartas a los respectivos embajadores de Japón en México desde 2012 a la fecha, las cuales fueron entregadas en propia mano; tampoco tuvieron la cortesía de contestar.
Se enviaron cartas al titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y al del ahora Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), alertando sobre este tipo de vehículos Honda. Tampoco contestaron.
Seguimos con el automóvil en nuestra casa como muestra de la incuria de nuestras autoridades de esos infaustos sexenios y de la falta de honestidad de una empresa que medra en nuestro país, ya que hemos sido incapaces de producir un vehículo nacional, pese a tener más de cincuenta centros de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que nos cuestan a los mexicanos millones de pesos –Dina fue la única empresa que produjo vehículos automotores en México, pero desapareció en el neoliberalismo–.
Por ello, quiero alertar a sus lectores sobre adquirir vehículos supuestamente mejores que los “normales a gasolina”, pueden ser timados como nos ocurrió con la unidad adquirida y que solamente circuló 30 mil 994 kilómetros.
También deseamos alertar a nuestros gobernantes sobre estas empresas transnacionales que, con patente de corso, saquean a nuestro país como los piratas de la época colonial, ya que creen que “ladrón que roba a ladrón merece cien años de perdón”, pero los ciudadanos “de a pie”, como nosotros, no robamos a nadie. Lo que tenemos es el fruto de nuestro trabajo honrado.
Deben nuestras autoridades hacer un seguimiento cuidadoso para ver qué tan cierto es que los híbridos consumen menos combustible fósil, y obrar en consecuencia.
Para quien esté interesado se tiene un archivo de todas las tropelías de la empresa Honda México, empezando por el trato que da como empresa a los trabajadores de sus armadoras.
Atentamente:
Doctora María del Carmen Durán Domínguez de Bazúa








