Señor director:
Deseo hacer un comentario sobre la investigación que escribieron los periodistas Jorge Carrasco Araizaga y Juan Carlos Cruz Vargas en cinco artículos y cuyo título en la portada es “MITIKAH, EL GIGANTE. La Capital devora su propia entraña” (edición 2234).
Casi todos los que vivimos en la Ciudad de México sabemos las irregularidades que se padecen en esta urbe desde hace varios sexenios, siendo las más graves las cometidas en los dos gobiernos anteriores al actual.
En los reportajes, los periodistas detallan de manera magistral la indiferencia de los entonces jefes de Gobierno Marcelo Ebrard Casaubon y Miguel Ángel Mancera, dejando atada de manos a la administración de Claudia Sheimbaun Pardo.
El pueblo de Xoco tendrá ahora una ciudad para gente muy rica y un entorno de gente muy pobre, con múltiples carencias que se acentuarán.
Los xocotlalcas que han vivido en este pueblo originario desde hace muchísimas generaciones sólo tendrán el recuerdo de lo que fue con sus canales, árboles de mucha fronda por todos lados y la tranquilidad de la que fueron dueños, según contaba el licenciado Bernardo Bátiz en un artículo en La Jornada.
Los habitantes de Xoco han sido muy valientes y persistentes en su organización, pero no pudieron con la corrupción y la impunidad. Sin embargo, con su perseverancia están a punto de impedir, por lo menos, que se realice un deprimido en un tramo de Real de Mayorazgo. Quizá podrán salvar parte del arbolado que ocupa el predio que fue de Bancomer.
Reitero mi felicitación para los reporteros de Proceso porque con su trabajo exhibieron a estos funcionarios con nombres y apellidos, así como los cargos que ocuparon para que todos nos enteremos quiénes son.
También nos dan esperanza a los habitantes de este pueblo que no merecen sufrir por las trapacerías del PRD y el PAN, actores directos de la desgracia no sólo para los xocotlalcas, sino para todos los que habitamos esta ciudad.
Atentamente:
Alberto Huesca Jiménez








