En disco, Marisa Canales, Jaime Márquez y Alexis Aranda

Una conjunción realmente interesante y grata se da en la nueva producción discográfica doble de la empresa mexicana Urtex Digital Classics, que ya se ha apuntado éxitos, como el haber grabado a Javier Camarena. En este caso reúne a cuatro talentos mexicanos individuales reconocidos y a una orquesta igualmente mexicana, la Camerata de Coahuila.

Los solistas son la flautista Marisa Canales, graduada Cum Laude en la prestigiada Universidad de las Artes de Filadelfia, EU, y para la cual han escrito obras nada menos que, entre otros, Lalo Schifrin y Arturo Márquez; el guitarrista Jaime Márquez, igualmente de larga trayectoria, que en los últimos años ha sabido combinar su actividad artística con el desem­peño burocrático, ya que, entre otros cargos, fue director de El Lunario y subdirector de la Ópera de Bellas Artes.

El tercero es el director Ramón Shade, director-fundador de la Camerata de Coahuila en 1994, todavía al frente. El cuarto es el pianista y compositor Alexis Aranda, quien provee el material para los dos discos que constituyen este nuevo producto altamente recomendable.

El primer disco contiene dos conciertos, el titulado Acqua, Concierto para flauta y orquesta, y el Concierto para flauta, guitarra y orquesta. Obvia­mente en aquel participa la maestra Canales, en el segundo se aúna Jaime Márquez, y en ambos casos la orquesta es la Camerata coahuilense, siempre bajo la dirección de Shade.

Acqua… está inspirado en el zodiaco y, consecuentemente, en los signos que se agrupan bajo el elemento agua. Estos son: Cáncer, Escorpión y Piscis, correspondiendo a cada movimiento, y así nombrados, pero no presentados en ese orden, sino empezando por Escorpión. La dotación requerida además de la orquesta de cuerdas, es la de alientos, tanto maderas como metales, la flauta en primer lugar, celesta, arpa, piano y percusiones.

El Concierto para flauta, guitarra y orquesta fue encomendado a Alexis Aranda por los propios Canales y Márquez, y el resultado es una obra en los movimientos Preludio, Nocturno y Concerto grosso, que desde sus nombres nos indican lo interesante de la pieza, ya que, yendo de atrás para adelante, éste nos remite al barroco y a grandes compositores, como Bach,nos habla de contrapuntos y confrontaciones entre solistas y orquesta; mientras que los otros dos inducen a pensar en el romanticismo lúdico.

El segundo disco contiene el Primer concierto para piano y orquesta que escribió el maestro Aranda a petición expresa de Enrique Diemecke para la Orquesta Sinfónica Nacional. Su estreno ocurrió en 2004, cuando el compositor contaba con 30 años, y la pianista fue nada menos que la recientemente desaparecida y siempre bien recordada Eva María Zuk. El concierto consta de los tres típicos movimientos, rápido, lento, rápido (en este caso, Toccata, Lento y Presto enérgico), teniendo al propio compositor como solista al piano en esta grabación.

Grabación realmente interesante, sí, que además de su belleza musical reúne a una serie de talentos nacionales en una producción igualmente mexicana, ya que Urtext, pese a su nombre, es una compañía nacional. l