Se complica la sucesión en la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, actualmente en manos de Porfirio Muñoz Ledo. Aunque un acuerdo político de 2018 establece la rotación en el cargo y en el segundo año le correspondería al PAN, algunos diputados de la fracción mayoritaria, como Dolores Padierna, opinan que es mejor no soltar ese puesto a fin de allanar el camino al programa legislativo de la 4T. En esta transición es clave el coordinador de Morena, Mario Delgado, quien enfrenta el reto de mantener el control de la Cámara y de llegar a la presidencia de su partido.
“Ceder la presidencia de la Mesa Directiva sería una inocentada”, opina la vicepresidenta de ese organismo en la Cámara de Diputados, la morenista Dolores Padierna, quien sostiene que se trata de evitarle obstáculos al paquete legislativo de la 4T, que aún no concluye.
Del otro lado de su oficina, su compañero y también vicepresidente Marcos Adame, junto con otros cinco panistas, se alista para contender en su partido para obtener la candidatura a sustituir a Porfirio Muñoz Ledo en la presidencia del máximo órgano camaral.
Las tensiones entre Morena y PAN por el poder arrancaron los últimos días de julio. El segundo alega que por ley le corresponde encabezar el segundo año legislativo y evoca un acuerdo político del 5 de septiembre de 2018, donde se dijo que la presidencia sería rotativa.
Mario Delgado, cabeza de 258 diputados morenistas y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo, que agrupa a representantes de los ocho partidos), sostiene que “se va a respetar la ley”. Pero los tiempos de esta pugna se le juntaron con los de la elección para la presidencia nacional de Morena, a la que él aspira.
La 4T necesita mantener la mesa directiva para sacar adelante un complicado presupuesto de egresos 2020, la ley de austeridad (que fijará los grandes criterios de dicho presupuesto), las leyes secundarias en materia educativa, el fuero, la consulta popular y la revocación de mandato.
“Priorizando la 4T es que necesitamos que Martí Batres y Porfirio Muñoz Ledo continúen al menos otro año más para terminar, porque no nos han dejado terminar”, alega en entrevista Dolores Padierna.
Otra aspirante panista, la diputada Laura Rojas, dice confiar en que Delgado respete el acuerdo político y la ley Orgánica del Congreso. Ésta dice en su artículo 17, párrafo séptimo, que para el segundo y tercer año la presidencia recaerá “en orden decreciente, en un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados que no la hayan ejercido”.
Para Rojas “está súper claro por qué le corresponde al PAN: somos la segunda fuerza”. Sin embargo, Dolores Padierna insiste:
“Basta con que la mesa no turne una iniciativa, con que no se agende en el orden del día; basta con que el presidente esconda un dictamen, con que no se envíe una notificación, como que se pasó el horario… hay muchas trampas a las que están acostumbrados para obstruir a la izquierda. No corramos ese riesgo.”
Incluso dice: “Yo creo que, aunque haya un costo político, es totalmente justificado”.
Pero Delgado, que está en medio de las negociaciones, debe mantener a su bancada tranquila dada su participación en las dos elecciones, la camaral y la partidista.
Dice contar ya con 180 firmas de los 258 diputados para encabezar la dirigencia nacional de Morena; por eso defiende lo que dice la ley, pero repara en que no es por acuerdo político que se llega a la presidencia, sino por votos, y no pocos, sino por mayoría calificada.
Hoy la única fuerza que tiene esa mayoría es la alianza de Juntos Haremos Historia (Morena, PES, PT) con el PVEM y partidos independientes que suman 335 sufragios.
Modificar la ley
La presidencia de la Mesa Directiva y la Jucopo son las posiciones más peleadas en San Lázaro. Desde 2006 se modificó la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados y se repartieron los órganos de gobierno entre las tres principales fuerzas de entonces: PAN, PRI y PRD.
Sin embargo, se dejó en claro que el pleno tendría que elegir a la mesa por dos terceras partes, es decir, por mayoría calificada. De la mano de la ley, los coordinadores de dichos partidos firmaban un acuerdo para hacer rotativa la mesa y así cada uno convencía a sus legisladores para logar los sufragios necesarios.
Hoy el poder ya no está dividido en tres fuerzas. Morena y sus aliados tienen esa mayoría calificada sin necesidad del PAN, PRI ni PRD.
Padierna reitera que Morena debe mantener la mesa “para que no sufra obstáculos el paquete legislativo de la 4T, a la cual tenemos derecho y por la cual votó la gente, sólo que la derecha no quiere ver esa realidad, sigue instalada en el Pacto por México, pero éste fue derrotado en las urnas y también la alianza PAN-PRD”.
Morena tiene el derecho de impulsar leyes, dice: “Si no tuviéramos mayoría, ni siquiera simple, pues tendríamos que estar cabildeando para que pasaran las leyes de la transición, pero si la ciudadanía nos dio la mayoría no tenemos por qué estar batallando”.
Sobre el costo político “justificado” que esto implica, señala:
“Aunque el PAN ya haya solicitado la mesa, aunque ya está en la puerta y hasta han hecho anuncios de quiénes van a contender en su fracción, yo creo que se tiene que provocar un régimen de excepción, de no llegar al voto ese día (29 de agosto), un día antes de establecerse la cámara, para que no se pueda elegir al presidente y así entrar a un régimen de transición.”
La diputada plantea dos escenarios: propondrá la reelección de Porfirio Muñoz Ledo o el régimen de transición.
La ley actual prevé que, si un día antes de la instalación de la cámara no hay presidente electo, el actual (Muñoz Ledo) se debe quedar cinco días a fin de que se llegue a un acuerdo.
Padierna se está preparando para esos cinco días. Detalla que registrará este lunes 5, en la Comisión Permanente, una iniciativa de ley a fin de que el día de la sesión (miércoles 7) la comisión la turne a la cámara. Una vez instalada ésta el 30 de agosto, se podría votar dicha iniciativa entre el 1 y el 5 de septiembre, para elegir con base en ella al nuevo presidente de la mesa el día 6.
La propuesta de Padierna modifica el artículo 17, párrafo siete. Según éste, para el segundo y tercer año la presidencia recaerá, en orden decreciente, en los dos grupos mayoritarios que no la hayan ejercido. Pero la mencionada iniciativa añade: “…salvo en el caso de que el presidente de la Mesa Directiva pertenezca al Grupo Parlamentario que por sí mismo cuente con la mayoría absoluta en la Cámara”.
Ese partido es Morena.
Entrevistado al respecto, el coordinador de los diputados morenistas, Mario Delgado, recuerda que la ley permite que haya cinco días de gracia para llegar a un acuerdo sobre quién será el nuevo presidente, en caso de no alcanzarse antes de la instalación de la mesa.
Reconoce que en ese lapso se puede modificar la ley y mantener la presidencia por esa vía, pero aclara: “Yo personalmente digo que se vería mal”.
Estos días, dice, “he hecho consultas y valoraciones con diversas personas, y la conclusión es que lo que nos puede hacer diferentes como Morena es respetar la ley. Por eso a la hora de elegir al nuevo presidente será respetando la ley”.
Sin embargo, en sus declaraciones Delgado nunca hace referencia a lo que establece el artículo 17, párrafo séptimo: que la segunda fuerza presidirá la mesa en el segundo año legislativo, pero luego añade que “si en dicha sesión no se alcanza la mayoría calificada requerida, la mesa continuará en funciones hasta el día 5 del siguiente mes con el fin de que se logren los entendimientos necesarios”.
Es decir, aunque se respete que el PAN proponga el candidato, si éste no logra 334 votos de respaldo, no puede ocupar la presidencia.
En entrevista, Delgado considera que se debe mantener la ley como está, pero luego repara: “Tenemos algo ahí (en la ley) que son las dos terceras partes (los 33 votos); entonces bien podríamos hacer otra cosa nosotros, porque tenemos dos terceras partes nosotros solitos”.
No obstante, dice, “lo que sí va a pasar es que, evidentemente, yo puedo hacer algún tipo de acuerdo político para respetar lo que dice la ley, pero si a quien se proponga no tiene la sensibilidad y piensa que pueden pasar a cualquiera (el PAN), pues se van a equivocar. ¡Imagínate, ponen a uno ahí, que este muy identificado, que nos está golpeando, pues no hay manera!”
–¿Si es alguien que ha estado golpeando a Morena, no se lograrían las dos terceras partes entonces?
–No.
Delgado plantea este escenario con respeto a la ley. Padierna se va a la segura y prefiere modificar la norma legislativa.
El PAN tiene seis candidatos: el vicepresidente de la mesa, Marco Antonio Adame –el único de los aspirantes que tiene trato suave con las otras fracciones–; el yucateco Lixa Abimerhi, que ganó por mayoría; José Elías, que se ha confrontado con Morena en comisiones y en el pleno; el queretano Marcos Aguilar, de representación proporcional y férreo adversario de la izquierda; así como las exsenadoras Adriana Dávila y Laura Rojas, ambas preparadas y quienes suben a tribuna con argumentos sólidos.
Presidencia rotativa
Laura Rojas, diputada de representación proporcional por la Ciudad de México, enfatiza en entrevista que su partido cuenta con 78 diputados, lo que les allana el camino para ocupar la presidencia de la mesa directiva.
Recuerda que el 5 de septiembre de 2018 todas las fuerzas parlamentarias firmaron un acuerdo en donde se comprometen a respetar la ley: “Acordar cumplir la ley parecería ilógico, pero eso refuerza o clarifica que sí se va a cumplir la ley”.
Y admite: “Evidentemente esto es una votación en el pleno y lo que siempre se busca es que se proponga a una persona que tenga trayectoria, capacidad, respeto, capacidad de diálogo con las otras fracciones, para que puedan tener el voto de todos los diputados”.
E insiste en que “Mario Delgado ha dicho que va a respetar el acuerdo y la ley. Nosotros reconocemos la voluntad política; en ese entendido, en el PAN estamos en proceso para decidir a quién vamos a proponer para la mesa. En la plenaria, la última semana de agosto, se decide”.
Igual que Delgado, Rojas rechaza que de la interpretación de la ley se pueda considerar la reelección de Porfirio Muñoz Ledo, situación con la que no coincide Padierna.
–¿En caso de quedarse en la mesa, obstruirían el trabajo de Morena? –se le plantea a Rojas.
–No, para nada. No hay un ánimo de obstrucción. La Mesa Directiva no está para eso. Hay que entender su función y es para mantener la unidad, y eso incluye a todos los diputados. Es representar un poder del Estado. Sí, el presidente de mesa no deja su grupo ni su filiación partidista, pero en el momento que es votado y elegido su función no es ni promover ni bloquear agendas políticas o partidistas. Eso el PAN lo tiene claro.
La última semana de julio, el PAN puso en la agenda mediática la elección de la mesa diciendo que por ley les corresponde presidirla.
Y si se atiende el acuerdo de septiembre de 2018, cada decisión que se adopte se basará en “los principios de ética, pluralidad, legalidad y política”. En el acta de ese día se anexó el comunicado 0019, donde se establece claramente:
“Se acordó que, en estricto cumplimiento de la Ley Orgánica, la Presidencia de la Mesa Directiva sea rotativa conforme a lo establecido en la Ley Orgánica en su artículo 17, y de acuerdo al orden decreciente de los grupos parlamentarios.”
Aunque se cumpla la ley, si la mayoría de Morena no acepta al PAN, éste no logrará los votos necesarios ni tendrá la presidencia. En medio del convencimiento que impulse Delgado entre sus compañeros de partido se juega también el apoyo que pueda alcanzar para hacerse de la presidencia nacional de Morena.
La tercera opción para relevar a Muñoz Ledo podría ser el PRI, asunto que algunos diputados han discutido. l








