De Ignacio Hernández Marín

 

Señor director:

 

Respetuosa e indignadamente, permítame expresarle lo siguiente: la intolerancia oficial nuevamente ataca como ocurrió en la edición 1698 de Proceso, cuando Andrés Manuel López Obrador expresó su “desacuerdo con la actitud de los duendes que existen” en el semanario que usted dirige, jactándose de ser “partidario de la ‘prensa libre’”. Sólo demostró lo contrario.

El lunes 22 de julio exigió que este medio se “porte bien” y deje de ser informativo, analítico, crítico, y, además, que se suba a la turbiedad de la alabanza de la “transformación”, aunque ésta ha demostrado ser más de lo mismo y peor.

Mientras hay crecimiento económico en el exterior, aquí sufrimos lo contrario e incluso varias intentonas reeleccionistas fascistoides bonilleras como ensayo de 2024, tanteo salinista que hoy se imita y revive.

El rancio PRI decía que “en el país ni la hoja del árbol se mueve sin la voluntad del inquilino de Los Pinos” (ahora Palacio Nacional, sede que contradice el llamado a la “austeridad” y el espíritu cardenista). Hay intolerancia y amagos reeleccionistas, pese a la sangre derramada.

Después de años de lucha social –la matanza del 68, la guerrilla de los años 70 y las elecciones de 1988– que buscó un México mejor, el país retrocede un siglo. Vuelve el absolutismo intolerante virreinal presidencial y el culto a la personalidad de los tiempos nefastos del PRI, cuya oligarquía golpeó a Excélsior y a la revista que usted encabeza.

Se reeditan las amenazas del “de arriba” que exige “portarse bien” o que lanza: “Si se pasan, ya saben lo que sucede”. El que desde su mañanero púlpito “editorializa” dijo en la edición 1013 de Proceso que Manuel Bartlett (por transa) “debe ser puesto en su lugar”.

En las ediciones 1038 y 1727 declaró “pobreza” al “tener sólo una casa en Palenque”, “(otra) en Villahermosa” y un “departamento a crédito” (declarando sólo una casa y ocultando la otra; todas “heredadas” a sus “cachorros de la transformación”).

Contradicción y doble moral de López Obrador: en la edición 1042 dijo a Fernández de Cevallos que “no pretenda disipar sospechas con humillantes gestos de caridad”, pero hoy hace de esos “humillantes gestos de caridad” su ilegal pilar en busca de una sospechosa reelección.

Andrés Manuel ha sido acusado de hacer “acuerdos en lo oscurito” con Enrique Peña Nieto. Impunidad por prebendas.

El rezongo presidencial y de la “primera dama” –al más puro estilo de la otrora pareja presidencial Sahagún-Fox– se hizo público tras los titulares de Proceso en sus ediciones 2192 y 2195: “AMLO se aísla: El fantasma del fracaso” y “Perdón a cambio de estabilidad”. La clase política: misma hez, diferente olor.