Los sabios ociosos siguen discutiendo si nuestro minino doméstico tiene siete o nueve vidas (tal vez ahora gracias al sobrecalentamiento planetario se reducirán a cinco o tres). Mientras tanto Fierabrás y Micifuz se las ingenian para defender su lugar y jerarquía en el reino animal y dentro de las ciudades del hombre, su amo o, mejor dicho, custodio efímero.
Da gusto cuando un doctor universitario se las ingenia, él también, para que sus investigaciones desemboquen en el producto lateral de un libro para niños y para los papás de los niños. Es el caso de la doctora Carmen Elena Armijo, quien nos ameniza este tiempo de especies en extinción con el librito Nueve cuentos de gatos (UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, perteneciente al programa de divulgación “Xoc Na”).
Nos informa en su conciso prólogo: el británico Odo de Chériton pergeñó en el siglo XIII uno de tantos fabularios basados en caracterizar virtudes y defectos humanos (sobre todo éstos: hay más literatura en portarse mal que bien) en animales tipificados con la pereza, gula, traición y demás proclividades. Chériton escribió en latín, por supuesto; un siglo después, cuando las provincias italianas se preparaban a sorprender con su gran Renacimiento, un monje español, de mentalidad y entorno totalmente medievales tradujo en castellano viejo el volumen. Armijo es la especialista por excelencia del Fabulae o Libro de gatos de Chériton; lo ha estudiado, anotado y editado.
Ahora ha tenido la feliz idea de extraer todos los cuentos de mininos, “son historias –nos informa– que no se habían escuchado ni leído en español desde hace más de setecientos años”. Están tan frescos como una mañana de abril antes de la contaminación del planeta por culpa de nuestra modernidad (el estiércol y lodo de la Edad Media olían más feo pero eran menos letales).
Es así que uno piensa que, si nos sacudimos prejuicios, la lectura de los zoológicos pedagógicos de Iriarte y Samaniego es un refrescante placer; hasta llegar al dilema moral de “Los motivos del lobo” del gran Rubén Darío y la vuelta de tuerca que a la fábula han concedido los agudísimos Augusto Monterroso y Guillermo Cabrera Infante. Leamos y hagamos leer a cuanto niño se nos cruce los Nueve cuentos de gatos de Chériton.
No falta el felino que, en el monasterio, se disfraza de monje tonsurado para zamparse su ratón. Los roedores llevan la peor parte (se la merecen por feos y rastreros frente al garbo y dignidad felinos); también podemos leer una confrontación de astucias entre la zorra y el gato, y una llamada de atención para todos aquellos que preparan banquetes multitudinarios: el león invitó al gran festín en su honor (seguramente se le había confirmado por unanimidad de votos como el Número Uno de su zoológica nación), y la mayoría de los comensales salieron disgustados pues a todos les habían servido el platillo favorito de su hermano menor, el felino doméstico (en la Edad Media no había croquetas industriales): ratas y ratones con opípara generosidad, en salmuera, a la tártara, rostizados, cocinados en su jugo, etc.
Moraleja: si vas a gastar lo que no tienes en un banquete, otro de tus problemas es el de los menús discriminados (para omnívoros, diabéticos, vegetarianos, koscher, obesos en régimen, etcétera).
A propósito de moralejas; nos dice la estudiosa que el Maestro Odo, buen conocedor de felinos, sólo insertó leccioncita en uno de ellos y a los otros ocho los dejó al libre entendimiento del respetable; ella creyó necesario rellenar el hueco y redactó las suyas, fieles a la letra del texto. Lo que nos abre la puerta para que, como ágiles felinos, nos escurramos por la tangente y que cada niño le explique a su papá o tío o abuelita cuál es la lección. Ejemplifico: en el tan criticado banquete porque el rey tomó como modelo a su pariente, podemos decir, si asumimos su perspectiva y no la de los gorrones y criticones: Resígnate, difícilmente comprenderán los demás tus placeres o los de tu especie; cuando invites, sé selectivo.
Gracias doctora Carmen Elena por los bellos cuentos, no así por sus moralejas.








