Canal Once y los panistas desmemoriados

Los legisladores del PAN no tienen memoria –o hacen como que se les olvidó– pues durante más de 18 años Canal Once estuvo volcado, tanto en sus noticiarios como en sus programas de opinión, a hacerle propaganda al modelo neoliberal, y por ende a la ideología de corte conservador que profesan.

Pero entonces no hubo una sola señal de molestia por la falta de pluralidad, de equilibrio, ni una palabra de que no estaba bien que en los medios públicos se justificara al régimen y a sus gobernantes todos los días. Silenciaron a la oposición, a los críticos y a los académicos de pensamiento libre.

Ahora se quejan de dos programas (La maroma estelar y John y Sabina), críticos y favorables a la 4T. Les indigna verse sometidos a escrutinio con humor. No toleran el espacio abierto en los medios públicos a quienes desean el cambio del país, pero sobre todo el cambio de discurso, de planteamientos, visiones ideológicas. No soportan siquiera la idea de lo diferente. Y es que no tienen la costumbre, no han pasado por la tolerancia ni el respeto a los demás puesto que hasta ahora no habían perdido el poder que obtuvieron en el 2000. Recordemos varios hechos:

Que Fox devolvió a los medios comerciales 10% del tiempo aire antes gratuito para el Estado.

Que en 2004 abrió la compuerta para que la digitalización favoreciera a los mismos de siempre.

Que Calderón hizo director del Canal Once a su propagandista Fernando Sariñana, quien banalizó la señal al insertar mensajes favorables a la política presidencial en los noticiarios e incluyó programas de entretenimiento similares a los privados.

Que Acción Nacional tampoco se rasgó las vestiduras en el sexenio de Peña Nieto, por la baja de presupuesto a la opción cultural y la abierta aprobación de la mayoría de sus programas de opinión a la figura presidencial.

Ahora tienen bien garantizada la amplificación de su voz simplemente por el desbalance entre lo público y lo privado. Las señales mercantilizadas superan en dos terceras partes a lo social, con todo y las modificaciones a la ley de 2014. En este año las cifras consignan esa desigualdad: 2052 repartidas en 586 públicas y 1466 comerciales. Las públicas son 305, las de uso social 177, social comunitario 81 e indígenas 10, para el caso de la radio, según datos de IFETEL.

En televisión la desproporción es mayor que en la radio: Un total de mil 316 concesiones para 2019. De éstas 415 son públicas, 7 son permisos (aún no cambian su status anterior) y 18 de uso social. El resto, es decir 963, se encuentran del lado de lo comercial.

Frente a la evidencia resalta la mezquindad de un partido que se niega a cambiar. La queja ante el defensor de la audiencia del Canal muestra su ignorancia. Los legisladores no son, en tanto tales, audiencia. Además la figura del defensor sólo tiene potestad moral. Por cuanto al amparo, los comunicadores están protegidos por las leyes de libertad de expresión del país.