Trockadero: Activismo en puntas

¿El movimiento puede convertir a un hombre en mujer? Uno de los aspectos más admirables de Les ballets Trockadero de Monte Carlo, compañía fundada por hombres en Nueva York en 1974, es la interpretación de los movimientos de mujer del ballet, caracterizados por su gracia, ligereza, suavidad, rapidez, flexibilidad y alargamiento.

Estos bailarines logran el estetizado estereotipo femenino de ese estilo, pero al mismo tiempo se le oponen.

Dado que el programa presentado en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris incluyó un fragmento del segundo acto de El lago de los cisnes (1877), el pas de deux Raymonda (1898) y La muerte del cisne (1907), ellos también ejecutan piezas del repertorio imperial ruso propias para la mujer con el alto grado técnico que este arte exige al cuerpo.

Como bailarinas (ellos usan seudónimos de nombres rusos para convertirse en estrellas famosas del ballet), virtuosamente corrieron sobre las zapatillas de puntas, levantaron las piernas con mucha flexibilidad, se equilibraron sobre un pie y giraron consecutivamente. 

De hecho, un elemento que los ha caracterizado es el humor frente a los accidentes y errores balletísticos que, en combinación con aquella pureza técnica, consigue muy divertidos sketches sobre los roles femeninos de las coreografías de Marius Petipa y Michael Fokine y las composiciones de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, Alexander Glazunov y Camille Saint-Saëns.

La profesionalización de la compañía inició entre 1975-1976, después de fundarse, con un entrenamiento como bailarinas-bailarines de alto nivel, y la elaboración de su particular propuesta escénica que se articula por la apropiación del repertorio de la danza clásica desde la corporalidad masculina y la parodia, entre otros elementos.

El estilo del ballet está compuesto por estereotipos de género. La diferencia entre la mujer y el hombre en este arte se ha determinado por el uso de varios elementos coreográficos: movimientos específicos para cada género y el uso de las zapatillas de puntas exclusivo para la mujer. 

Los logros de Trockadero de las formas estética y técnica
de las mujeres de la danza clásica desmontan la exclusividad de las mismas para ese género dentro de este arte. Desbaratan los estereotipos al realizar cualquiera de los roles de género sin limitaciones corporales. Y han dado al género masculino el derecho de realizarlas con el rigor que implican.

Quizá no se había interpelado al ballet, arte de la “perfección”, sobre las limitaciones corporales para los géneros que promueve, hasta que apareció formalmente esta agrupación en 1975. 

Pero no sólo el movimiento sobre las puntas y el humor los esculpe en lo que ellos han deseado ser y bailar. Además, utilizan un maquillaje drag súper sofisticado y la manufactura del vestuario más cercano al fidedigno romántico.

No por nada se realizó el documental Rebels on pointe (2017), de Bobbi Jo Hart, estrenado en México el año pasado en el cine Tonalá de la colonia Roma, que narra el activismo de estos artistas al romper los esquemas en el arte rígido como es el ballet y en el ámbito social al conformarse como compañía de danza estable por más de 40 años. 

Dicha cinta no ha parado de proyectarse, estuvo incluida en la Bienal de Venecia 2019 dentro de su programa de danza.

En esta ciudad, Les ballets Trockadero de Monte Carlo se presentó dentro del ciclo Entre lenchas, vestidas y musculocas del Sistema de Teatros que difunde la diversidad sexual durante junio, el mes del orgullo.