Los mejores negocios, en el palco VIP del Bernabéu

MADRID.- Es sabido que en esta capital se cierran infinidad de acuerdos multimillonarios para que empresas locales obtengan contratos de obras y servicios para España u otras partes del mundo, en especial América Latina; pero el palco principal y los 200 alternos con que cuenta el estadio Santiago Bernabéu, la casa del equipo de futbol Real Madrid, son el verdadero epicentro del apretón de manos que culmina muchos de esos tratos y el máximo símbolo de las relaciones del poder.

El fallecido Jesús Gil, expresidente del club Atlético de Madrid, solía decir que había que estar en el palco VIP porque “cumple en democracia la función de las cacerías de Franco durante la dictadura”.

“Representa el espíritu negociante y orgulloso de la España contemporánea. No hace falta más que mirar el palco del estadio Bernabéu para comprender el argumento del gran teatro de nuestro mundo. El régimen franquista sacó mucho partido a los cotos privados de caza (…) En la España contemporánea, los palcos de los grandes equipos de futbol son los nuevos escenarios del apretón de manos. Como el Real Madrid es el equipo más grande, su palco ha sido el más sabroso”, destacaba el escritor Luis García Montero en la revista Tinta Libre en junio de 2014.

“Es el lugar de encuentro de políticos, empresarios, sindicalistas y realeza, (es) una maqueta a escala de la España plural y diversa. ¿Negocios? Bueno, sólo en los descansos”, ironizaba Juan Carlos Escudier en su columna Sin enmienda, en el periódico digital El Confidencial.

Escudier es el periodista que más ha investigado a quien ejerce el poder en el palco principal: Florentino Pérez, presidente del club y también de la principal constructora española, el Grupo Actividad de Construcción y Servicios (ACS).

El gran poder

Hoy la fortuna de este empresario se cotiza en unos mil 600 millones de euros. Y no es hijo de ricos, es el prototipo del clasemediero exitoso. Previamente tuvo su paso por la política y es ejemplo de las puertas giratorias: entre 1976 y 1983 formó parte de Unión de Centro Democrático, el partido de Adolfo Suárez, el presidente que encabezó la transición española. En el ayuntamiento de Madrid, donde fue concejal, también fungió como delegado de Saneamiento y Medio Ambiente, entre otros cargos.

Tuvo otra aventura en la política al lado del abogado catalán Miquel Roca i Junyent, uno de los “padres de la Constitución” española. Ambos impulsaron el Partido Reformista Democrático, que resultó un fiasco pero de donde quedó una gran amistad, que llevó a Pérez, años después, a integrar a su amigo al consejo de ACS. 

Ingeniero de caminos por la Universidad Politécnica de Madrid, Pérez se convirtió en 1993 en el presidente y consejero delegado de ACS, que cuatro años después se transformó en Grupo ACS, luego de una serie de fusiones de distintas sociedades. La operación más importante de su gestión se dio en 2003 con la adquisición del Grupo Dragados, que catapultó a su constructora como la número uno del país y tercera en Europa; también la adquisición de una participación que le dio el control de la compañía alemana Hochtief, en 2007, y en 2018 la compra de Abertis, uniendo esfuerzos con el grupo italiano Atlantia.

En el Consejo de Accionistas comparte asiento con familias ricas desde hace generaciones, como los Urquijo, Miquel Fluxà Roselló o los herederos del Banco March, cuyo patriarca –Juan March– fue el financiero que apoyó económicamente el golpe de estado de 1936 que derivó en la dictadura de Francisco Franco, como documentó el historiador Ángel Viñas.

Otros accionistas del grupo cercanos a Florentino Pérez son Alberto Alcocer y Alberto Cortina, dos primos conocidos como “los Albertos”. Durante años Alcocer fue compañero de cacería de Juan Carlos I en las fincas del inversionista. Estos dos empresarios poseen alrededor de 10% de Grupo ACS a través de la sociedad Alcor Holding.

Pérez posee 12.5% de ACS, lo que lo hace el accionista principal. En la actualidad la compañía cotiza en la Bolsa de Madrid, IBEX-35, y tiene presencia en España, Australia, Estados Unidos, Canadá y Alemania.

En 2014 el Observatorio de Responsabilidad Corporativa presentó su informe elaborado con base en la información de las empresas del IBEX-35, donde concluía que 33 de las 35 compañías que ahí cotizan tenían filiales en paraísos fiscales, siendo ACS el “campeón en sociedades offshore en plena crisis”, con 171 sociedades, muy lejos de las 82 del Banco Santander.

Un mundo blanco

En el año 2000 ganó holgadamente la elección para ocupar la presidencia del Real Madrid. Y para enfrentar la delicada situación financiera del club echó mano de poder y relaciones para conseguir el favor del ayuntamiento y la comunidad de Madrid, en manos del Partido Popular, en una polémica recalificación de los terrenos que ocupaba la Ciudad Deportiva del equipo, para su venta, zona donde los compradores transformaron la fisonomía de la ciudad con la construcción de cuatro megatorres que coronan el norte del Paseo de la Castellana.

En lo deportivo suele recurrir a la abultada chequera o a préstamos para fichar a estrellas del balompié. En el primero de los dos periodos al frente del club fichó a “los Galácticos”: Zinedine Zidane, Ronaldo, David Beckham y Luís Figo.

En su segunda gestión invirtió 264 millones de euros para fichar a sus nuevos jugadores –sólo por Cristiano Ronaldo pagó 96 millones–, cuando España estaba sumida en una crisis económica. No todo fue euforia, como lo pretendía presentar el club, porque el entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en entrevista con una televisora, dijo que “todas esas cifras me parecen excesivas”.

En su ranking de empresas deportivas, Forbes considera al Real Madrid “el club más valioso del mundo”, con una valoración de 3 mil 440 millones de dólares, con ingresos anuales por 675 millones de dólares y beneficios que suman 172 millones.

Para este empresario tripular una de las mayores marcas del futbol en el mundo le permite con frecuencia demostrar el poder que ello le otorga. Por ejemplo, era habitual ver a Pérez compartir butaca con Juan Carlos I; ahora lo hace con el actual monarca, Felipe VI, y sus hijas.

El Confidencial publicó por primera ocasión en 2014, con motivo de un clásico Real Madrid-Barcelona, lo que llama “quién es quién en el palco del Bernabéu”, donde identificaba en fotografías al expresidente José María Aznar, un asiduo a esos encuentros; a varios ministros del gobierno de Mariano Rajoy, otro frecuente; al vicepresidente de la patronal, Arturo Fernández; directivos de los principales periódicos y televisoras; jueces e incluso a Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia.

Otros habituales a los asientos VIP son miembros del Poder Judicial, como el actual fiscal del Tribunal Supremo, José Zaragoza, o los exministros de Justicia Mariano Fernández Bermejo y Rafael Catalá, del PSOE y PP, respectivamente.

En una entrevista en el programa Salvados, de la televisora La Sexta, Pérez negó que en el palco se hagan negocios. “Eso es un tópico”, dijo. Y agregó: “En el palco se habla de futbol” y “transmitimos valores”.

Sentado en una butaca del palco y con una sonrisa de sorna, añadía sobre el poder que ejerce: “Yo soy poderoso en la medida en que soy el presidente del Real Madrid, de lo contrario no sería conocido. Dirijo la institución deportiva más grande del mundo”.

Ese poder también le ha traído cuestionamientos de la grada, como las mantas que exigían “las manos de ACS fuera del Madrid”, cuando surgió la sospecha de vínculos de los negocios de su compañía a expensas del club (Proceso 1981).

Las críticas surgieron en 2014 a raíz de que el gobierno de Enrique Peña Nieto adjudicara a una filial de ACS un proyecto para la construcción de cuatro plantas de tratamiento de aguas y la modernización de cinco plantas hidrodesulfuradoras de diésel a cambio de 432 millones de euros (unos 7 mil 800 millones de pesos).

El contrato con Pemex se cerró, llamativamente, dos semanas después de que el club merengue fichara al mexicano Javier Chicharito Hernández. Similar situación se dio cuando obtuvo el contrato para construir y explotar la autopista Conexión Pacífico y la coincidente contratación del futbolista colombiano James Rodríguez.

Pero en México, Grupo ACS, al igual que FCC y Acciona, son las compañías españolas afectadas por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Por cierto, FCC Construcciones –compañía en la que Carlos Slim es accionista mayoritario– es la que ganó la adjudicación para la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, por 475 millones de euros.

Los nudos del poder

El economista catalán César Molinas sostiene que “los que hoy se sientan en el palco del Bernabéu” tienen “una misma forma de prosperar por el favor del poder político, gracias al Boletín Oficial del Estado (BOE)”, es decir con dinero público, de todos los contribuyentes.

Es lo que el también matemático denomina “capitalismo castizo”, que son las redes que se producen entre la empresa española, particularmente de Madrid, con el poder político, según lo citó Elnacional.cat en abril de 2017. El mandamás de club blanco y de ACS es el claro ejemplo, por los vínculos que mantiene con dirigentes del PP, del PSOE y con las administraciones públicas de ambos partidos.

Aunque quizá las relaciones más estrechas las ha mantenido con el grupo político y financiero del expresidente Aznar, señala el sociólogo Rubén Juste, que en su libro Ibex35. Una historia herética del poder en España profundiza sobre los nudos que se tejen entre empresarios y el poder.

“Su dependencia” con la “Casa Aznar” viene por tres vías, explica: “Caja Madrid, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, y el gobierno nacional. A la caja madrileña le tiene que agradecer ser su principal mecenas en la política de compras, desde el financiamiento de la compra de Dragados (450 millones de euros) que catapultó a ACS a la cima, o la compra de un paquete accionarial de Iberdrola (mil 100 millones de euros) en 2003, para ampliar la participación en 2006 (2 mil 58 millones) o finalizar la compra de jugadores del Real Madrid, como Cristiano Ronaldo”.

Como contraparte, para sellar la alianza con Caja Madrid, el entonces presidente de la institución, Miguel Blesa, amigo desde el colegio de Aznar, entró en 2003 al consejo de administración de ACS. 

Estos nudos se reflejan en el informe publicado por la Public Works Financing, que concluye que siete de cada 10 concesiones públicas en Europa se dan en España, y en el primer lugar del ranking está ACS-Dragados, con 41 contratos, seguido de Ferrovial.

Por ello, en contrapartida, su nombre y el de casi todos los presidentes y altos ejecutivos del IBEX-35 aparecen en todas las fundaciones; por ejemplo, en su caso ha sido vicepresidente de la Fundación de la Transición, de la Fundación Princesa de Asturias, es patrono del Teatro Real, participó en el poderoso y ya extinto Consejo Empresarial para la Competitividad y en el discreto y cerrado círculo del oficioso foro Puente Aéreo, cónclave que reúne a empresarios de Madrid y Barcelona con las altas autoridades para discutir la situación del país.

Aunque hay algunas de esas operaciones que se frustran y que dejan al descubierto los excesos de ese “capitalismo de amigos”: en octubre de 2013 se anunció la paralización del proyecto Castor, que sería el mayor depósito submarino para las reservas de gas natural de España. La razón para detener la obra fueron los cientos de movimientos sísmicos en la zona provocados por la inyección de gas que realizaba la concesionaria Escal UGS, con participación del Grupo ACS (66.7%) y la canadiense CLP (30%).

La concesión otorgada por el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero incluía una polémica cláusula que garantizaba la devolución de la inversión a la compañía en caso de una eventualidad como ésta. Es decir, la devolución de mil 351 millones de euros en una obra que se hizo sin los debidos estudios de impacto ambiental, según las autoridades del municipio de Alcanar.

Esto provocó varias querellas, como la presentada por una plataforma ciudadana contra Pérez y cinco exministros tanto del PSOE como del PP, por los delitos de estafa, prevaricación, fraude a la administración pública y malversación de caudales públicos. Pero para la juez de la Audiencia Nacional Carme Lamela todo era legal y archivó la queja.

El Tribunal Constitucional declaró nula esa indemnización de mil 351 millones de euros que otorgó a toda prisa el gobierno de Mariano Rajoy –asiduo al palco del Bernabéu–, porque no se dieron las razones de urgencia y necesidad que la Constitución exige al Poder Ejecutivo para legislar por decreto ley dicho pago.

El gobierno de Rajoy publicó un acuerdo en el BOE que entre líneas implicaba socializar el pago de este faraónico proyecto frustrado, y aunque la lucha legal continúa, el daño ya está hecho. La Organización de Consumidores y Usuarios advierte que la indemnización a Pérez impactará en 80 millones de euros anuales la factura de electricidad, hasta 2044.