La intención del Reino Unido de separarse de la Unión Europea, el Brexit, se topó con un obstáculo en Escocia. En las elecciones parlamentarias europeas del pasado mayo, el gobernante Partido Nacional Escocés obtuvo un triunfo histórico –con una humillante derrota de sus rivales laboristas–, lo que detonó un fenómeno subyacente en aquella nación: el afán de lograr la independencia de Londres, que ya se manifiesta en las calles con marchas multitudinarias.
Edimburgo.- La bandera azul y blanca de Escocia, también conocida como la Cruz de San Andrés, flameaba la semana pasada en miles de viviendas de este país, como símbolo cada vez más visible de un creciente sentimiento independentista entre los escoceses.
Escocia le volvió a decir rotundamente “no” al Brexit en las elecciones parlamentarias europeas del pasado mayo, con un resultado que deja al descubierto un nuevo fragor independentista en el país para una eventual separación del Reino Unido.
En los comicios europeos, el gobernante Partido Nacional Escocés (SNP), de Nicola Sturgeon, obtuvo 37.7% de los votos, un incremento sustancial comparado con las previas elecciones parlamentarias de la Unión Europea, en 2014, cuando ganó 29% de los votos.
La agrupación nacionalista superó con creces al Partido Laborista, que sufrió una humillante derrota al quedar en quinto lugar, con sólo 9.3% de los votos, en lo que fue uno de los peores resultados de ese partido en la historia del país.
Los resultados le permiten ahora al SNP tener tres europarlamentarios, además de darle ímpetu a la campaña independentista.
Así lo dio a entender la propia Sturgeon, quien minutos después de conocerse oficialmente la contundente victoria de su agrupación, el 26 de mayo, advirtió tanto a los conservadores como a los laboristas que los resultados demoledores del SNP “abren nuevamente la opción de un segundo referéndum independentista”.
La jefa del SNP, de 48 años, explicó que el gran triunfo de su formación “debe enviar una señal muy clara” a los partidos tradicionales británicos en Westminster, acerca de que Escocia “rechazó nuevamente y de forma enfática el Brexit”.
En total, 62% de los escoceses votaron por agrupaciones políticas que están a favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, incluidos los Liberales Democráticos y el Partido Verde.
“Escocia le dijo ‘no’ al Brexit en (el referéndum de) 2016. Este resultado deja en claro que lo decimos en serio”, agregó Sturgeon.
La jefa del SNP fue incluso más lejos y aclaró que su gobierno dará a conocer próximamente un proyecto de ley para convocar a un segundo referéndum independentista, posiblemente para mayo de 2021, en caso de que se haga efectivo el Brexit.
Sturgeon se mostró además decepcionada por la falta de apoyo del líder laborista Jeremy Corbyn, para formar una coalición de partidos contra el Brexit y evitar que el reemplazante de la saliente primera ministra, Theresa May, abogue por un “Brexit duro”.
May renunció a su cargo, dando inicio a una campaña interna dentro del Partido Conservador para elegir a un nuevo líder y próximo jefe de gobierno.
“Si todo lo que tiene para ofrecer Westminster es más caos y confusión, potencialmente bajo un primer ministro extremista a favor de un Brexit duro, entonces más y más personas llegarán a la conclusión de que el mejor futuro para Escocia será convertirse en un país independiente”, agregó.
Por su parte, Ian Blackford, el líder de la bancada del SNP en la Cámara de los Comunes en Londres, indicó que el precio que pondrá su agrupación para sumarse a una coalición contra el Brexit será la promesa de un segundo referéndum por la independencia de Escocia.
Blackford explicó que el triunfo del SNP en las elecciones parlamentarias europeas dejó en claro que la agrupación tiene derecho a utilizar el mandato que obtuvo en las elecciones para el Parlamento Europeo, en 2016, para convocar a un nuevo referéndum.
“Le advierto a Westminster que deberá respetar la soberanía de los habitantes de Escocia”, sentenció el parlamentario.
Intentos previos
El 18 de septiembre de 2014, en una consulta popular, Escocia rechazó independizarse del Reino Unido. El “no” obtuvo 55.3% de los votos, mientras que el “sí”, 44.7%. La participación de voto en esos comicios, 84.6%, fue la más alta en la historia electoral del Reino Unido desde la introducción del sufragio universal.
Sin embargo, todo indica que ahora la opinión de los escoceses está cambiando… y muy rápidamente.
El pasado 4 de mayo al menos 40 mil personas marcharon por el centro de Glasgow para exigir la independencia de Escocia. Con el lema de “¡Independencia ya!” y “¡Queremos ser independientes!”, los manifestantes pidieron separarse del Reino Unido, tras el fiasco del Brexit.
La protesta, que llevó por lema “Todos bajo una única bandera”, fue una de las más multitudinarias en la campaña independentista y dejó en claro que cada vez más escoceses están frustrados por el impasse político reinante en Londres.
La campaña tiene planeada una serie de manifestaciones, protestas y marchas durante todo el verano, que culminarán con un acto multitudinario previsto para el 5 de octubre en esta capital.
Lo cierto es que el último sondeo de opinión vinculado al independentismo en Escocia reveló que cada vez más escoceses quieren separarse del Reino Unido.
De acuerdo con la encuesta elaborada por la consultora YouGov y publicada el pasado 27 de abril, el número de votantes a favor de la independencia trepó a 49%, su nivel más alto desde febrero de 2015. El sondeo indicó, sin embargo, que 51% opina lo contrario.
La encuesta previa de YouGov sobre el mismo tema, elaborada en junio de 2018, había dado 45% al “sí” a la independencia, frente a 55% por el “no”. El cambio se habría dado por el rechazo de los escoceses al Brexit y su afán de que Escocia siga perteneciendo a la Unión Europea.
Tras ser consultados acerca de si quieren un segundo referéndum por la independencia de Escocia, 48% se mostró en contra de una consulta de ese tipo dentro de los próximos cinco años, comparado con 42% que está a favor.
El sondeo también indicó que en caso de unas elecciones parlamentarias en Escocia, el SNP de Sturgeon arrasaría con al menos 46% de los votos, mientras que los conservadores se quedarían con 22%, y los laboristas, con 16%.
Respecto a los índices de popularidad de Sturgeon, la jefa del SNP obtuvo 47% al preguntarse a los escoceses si creen que ella está haciendo una buena labor.
Por su parte, la líder del Partido Conservador Escocés, Ruth Davidson, logró 42%, mientras que el jefe de los laboristas en Escocia, Richard Leonard, obtuvo sólo 10% de aprobación.
A escala nacional, 77% de los escoceses consideran que tanto la primera ministra May como el jefe de los laboristas, Corbyn, están haciendo un “pésimo” trabajo, mientras que sólo 18% cree que ambos hacen una buena labor.
El fragor independentista está creciendo semana a semana en Escocia, impulsado por una mayor frustración de los escoceses ante el Brexit y la eficaz capacidad de Sturgeon de convocar a la población para pedir por un cambio radical en la relación histórica de su país con el resto del Reino Unido.








