Diagnóstico demoledor La 4T parece más un Estado neoliberal mal hecho: Di Costanzo

Exdiputado, exfuncionario y antiguo aliado de Andrés Manuel López Obrador, Mario Di Costanzo es severo al enjuiciar al gobierno de la 4T: el crecimiento de 4% es inalcanzable, le falta un plan… peor aún, está debilitando al Estado. Lamenta que el mandatario no instrumente una reforma fiscal más justa, como la que pregonaba en 2006, cuando se erigió como presidente legítimo.

El secretario de Hacienda del “gobierno legsítimo de México” que Andrés Manuel López Obrador creó en 2006, Mario Di Costanzo, no ve un perfil de izquierda en la actual administración, reprueba la conducción del país por la austeridad extrema que ya afecta la seguridad social y alerta sobre un mayor deterioro de la economía.

“Esto se parece más a un Estado neoliberal mal hecho y sin recursos”, afirma Di Costanzo sobre las decisiones de López Obrador, de quien fue principal consejero económico antes y después de la elección de 2006, sobre todo en el diseño de la política de austeridad y la reactivación de la economía.

Economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, exdiputado federal del Partido del Trabajo y uno de los expertos que acreditaron los abusos y privilegios de la banca a través del Fobaproa, advierte que si el primer trimestre del año fue malo en materia económica, con una caída de 0.2% del PIB y una inflación de 4.4% en abril –la más alta del año–, el segundo será “un verano terrible”.

“Estamos en riesgo de caer en estanflación, es decir, no crecer con inflación. La inflación está repuntando y la actividad económica se está deteniendo”, advierte al analizar las cifras oficiales actuales; y tampoco es optimista para el próximo año: 

“Ya se emitieron los precriterios de política económica para 2020 y eso está peor. El crecimiento proyectado por Hacienda está en un rango de 1.4 y 2.4. ¡El 4% es inalcanzable! Poniéndonos muy benévolos será de 2%, la tasa que hemos venido teniendo por años.” 

“Ojalá rectifique”

Lo que más le preocupa, dice Di Costanzo, es que los ingresos públicos se incrementan el próximo año en sólo 200 mil millones de pesos, lo que significa una recaudación inercial, y el gasto programable se eleva únicamente en 120 mil millones de pesos. 

“Eso no le da para sus programas prioritarios”, afirma Di Costanzo sobre los proyectos de López Obrador, como la refinería en Tabasco, el nuevo aeropuerto en el Estado de México y el Tren Maya.

–¿Se perfila un fracaso, como vaticina la oposición? 

–De seguir así yo no le llamaría fracaso, porque si avanza en el combate a la corrupción es hacer muchísimo. Pero económicamente se perfila un escenario muy adverso: una economía más chiquita y un deterioro en el nivel de vida de la gente, no en la de hasta abajo, sino en la gente que genera movimiento económico. Eso sí preocupa.

–¿Debe rectificar?

–Puede reconsiderar algunas cosas y generar rumbo. Le falta un plan. ¡No tenemos plan de nada!

–¿Y el Plan Nacional de Desarrollo? 

–Parecen ocurrencias. Eso ha causado mucho problema y desconcierto de los propios inversionistas, porque no hay una ruta trazada clara. Es lo que está castigando a Pemex, la falta de un plan.

En entrevista con Proceso el jueves 23, Di Costanzo alude a la carta de renuncia que Germán Martínez Cázares envió al Consejo Técnico del IMSS sobre la orientación neoliberal de los severos recortes de la Secretaría de Hacienda, con lo que coincide: “Me parece que lo que dice Germán en su carta es un reflejo de toda la administración pública, y es un reflejo de que estos recortes no se han hecho de manera quirúrgica, sino de manera burda”. 

Ante la caída de la recaudación y de la actividad económica, más que recurrir a los recortes en gasto, que están afectando por ejemplo la atención a la población en materia de salud, López Obrador debe recuperar ahora, y no hasta dentro de tres años, una de las banderas que abandonó: la reforma fiscal que haga que paguen más los que más tienen.

“Dice que no va a tocar el tema fiscal en tres años. No los va a aguantar, no va a haber gobierno de aquí a tres años, porque ya no alcanzó la disminución del gasto, ya no tiene de dónde cortar más que arterias o músculos. La grasa ya la quitó, en el mejor de los casos, suponiendo que todo estuvo bien.” 

–Sobre todo si era un planteamiento de él y una exigencia de la sociedad para que paguen más los que más tienen.

–¡Sí, de él! ¡Yo no entiendo por qué no ha dado ese paso! Fue tan sorprendente como el tema de no bajar las comisiones bancarias. Son dos cosas que me han sorprendido mucho. ¿Dónde quedó el proyecto de nación de 2006? Ahí estaba muy clarito.

Admite que podría no ser una reforma fiscal radical, sino moderada, con un régimen de transición, pero se debe hacer. “Lo que no puede ser es que ahora el SAT (Servicio de Administración Tributaria) le quiera cobrar a lo chino a los repartidores de comida. ¿Y a las grandes empresas? ¡A esas no las va a tocar!”.

Aunque afirma que a López Obrador lo “están engañando” sus colaboradores, admite que al final la decisión es de él y que ojalá retome sus propias banderas: “El Andrés que yo conocí, el presidente legítimo, tomaba las decisiones como él percibía las cosas, pero también con la información que tú le dabas y la forma en cómo se la dabas. Yo albergo todavía la esperanza de que le estén explicando mal las cosas y rectifique”.

El otro AMLO 

Di Costanzo fue, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, luego de que, dice, fue marginado por López Obrador y su equipo.

Siendo diputado del PT entre 2009 y 2012, trabó relación con Luis Videgaray, presidente de la Comisión de Presupuesto y mano derecha de Peña, quien lo invitó al gobierno cuando, afirma, no encontró trabajo ni con Miguel Ángel Mancera. 

“Un día Videgaray me pidió que le ayudara y le dije que en lo que ayudara a construir. Me pidió una propuesta de reducción de gasto, le mandé lo que había propuesto como diputado, que era mucho de lo propuesto por Andrés Manuel; de Mexicana le dije que tenía que volver a volar, y de la reforma energética le dije que no reformaran la Constitución, que dejaran madurar la reforma de Felipe Calderón. Me dijo: ‘Los inversionistas necesitan certidumbre’.”

–¿Lo capturó Videgaray desde la Cámara de Diputados? 

–No. Los dos hicimos buena mancuerna, porque los dos éramos oposición. Videgaray y yo reprobamos la segunda cuenta pública de Calderón. Actuamos como oposición, pero sí teníamos discusiones fuertes.

Identificado con la izquierda, Di Costanzo dice que cuando ganó López Obrador se acercaban a él banqueros para preguntarle lo que se avecinaba con el nuevo gobierno. “Les decía que Andrés tiene cuatro pilares fundamentales: va a combatir la corrupción, que nadie puede estar en desacuerdo; va a ajustar el gasto superfluo del gobierno, siempre lo ha dicho; va a poner a producir a Pemex; y va a hacer una reforma fiscal para que las grandes empresas paguen impuestos, y algo hará contra los monopolios”.

Uno los banqueros con los que platicó antes y después de la campaña fue con el director de HSBC, Nuño Matos, quien se interesó por la reactivación de Pemex, “y él decía: ‘Está bien lo que dices, pero ¿con qué dinero?’. Y quién iba a pensar que HSBC iba a refinanciar a Pemex”.

A Di Costanzo le parece correcto el combate a la corrupción que ha habido con López Obrador desde el principio, pero comenzó a observar una “mala señal” cuando empezó un agresivo ajuste al gasto público, con la baja de salarios y los recortes en las estructuras medias del gobierno, y luego que en seis meses iba a haber otro ajuste de gente. 

“Yo me espanté y dije: ‘Van a parar al gobierno’”, evoca el asesor del PRD en la Cámara de Diputados en la LVII Legislatura. Sus temores se concretaron: “En términos quirúrgicos, no se está quitando grasa, sino cortando músculo y arterias que van a afectar la operación del gobierno, sobre todo en empresas que tienen que ver con atención a la gente”.

Y se alarmó más cuando vio el presupuesto para 2019, con un cambio de composición de gasto: “Hubo más gasto corriente, que a lo mejor es para los programas asistenciales, pero el de inversión no se incrementó, cosa que para mí contradecía los programas económicos de López Obrador en los que yo había participado en 2006 y 2012”.

Pero además de eso observó que en el presupuesto venían ingresos sobrestimados, con la plataforma de exportación de petróleo muy elevada, cuando venía decayendo la producción de Pemex, y que el ISR y el IVA representaban 50% de recaudación no petrolera.

“Yo esperaba algún tipo de modificación fiscal que le generara al gobierno los ingresos para paliar los programas sociales. Se puede discutir si se deben tener esos programas o no, pero hay que financiarlos; vi que con ajustes y reducciones de gasto no iba a dar.” 

Y en febrero, dice, viene “el primer frentazo” en el informe de finanzas públicas: los ingresos eran menores a los estimados y, por tanto, el gasto se comprime en esa cantidad.

Pero, además, el subejercicio o el ahorro estaba en el área social: “¡Esto no puede ser! Que tu función de desarrollo social, justicia y seguridad traiga subejercicios, y en cambio traía un sobrejercicio grandísimo en energía”.

Juzga: “Yo hubiera esperado ver eso en el gobierno más neoliberal que te imagines, en el de Peña, en el de Calderón, porque los vi sus presupuestos; pero no en el de Andrés. El componente más importante del gasto que se reduce es la inversión, cuando estás viendo que la economía del mundo se está deteniendo”.

Di Costanzo recuerda que, cuando la crisis económica de 2008-2009, López Obrador y él lanzaron un programa de protección a la economía familiar muy diferente al de Calderón.

“Lo que se proponía era incrementar la inversión y reducir el gasto corriente, no reducir el gasto del gobierno. Eso no está pasando hoy”, subraya, y advierte que tampoco se han activado los recursos de los programas sociales.

“No se logró, como comentaban el presidente y su equipo económico, que las personas que estaban recibiendo los apoyos iban a gastar e iban a mover la economía. No se está dando. Los números, todos los indicadores de actividad económica son a la baja.”

“Engañan” a López Obrador

Para Di Costanzo, quien intentó infructuosamente tratar de colaborar con López Obrador, hay funcionarios de la Secretaría de Hacienda que “están engañando” al presidente, sobre todo en los recortes del sector salud, como en el IMSS, que ponen en riesgo la vida de las personas.

“¿Cuántos muertos por cada peso que se les quite? ¿Se dieron cuenta de a quién le pegaron con el recorte? A lo mejor le dijeron al presidente que sí se podía, pero no a qué costo ni a quién le estaban quitando. Por eso digo que le mienten.”

–¿Quién le miente? ¿Carlos Urzúa, secretario de Hacienda?

–Le mienten en Hacienda, no sé si sea directamente Urzúa. Tenemos una subsecretaria de Egresos que debería tener las cifras y no la he escuchado explicar nada de todo el ajuste. Y de ingresos no hay, porque fue la subsecretaría que eliminaron. No hay estrategia recaudatoria de Andrés. ¿A poco nada más es no condonar?

A nombre de los diputados de izquierda, Di Costanzo presentó una iniciativa para eliminar privilegios fiscales de grandes empresas y la consolidación fiscal que aún prevalece.

“Doy un dato: Grupo México tiene 33 mil millones de pesos diferidos, en 2018 y en 2017 eran 81 mil millones. ¿Se justifica que desarmes, que desvalijes a la administración pública por no tocar esto? Porque una cosa es reducir el gasto y otra es desvalijar como lo están haciendo”.

Di Costanzo insiste en que López Obrador debe hacer, este mismo año, una reforma fiscal para volver más justo el sistema tributario, como él lo planteó desde 2006. 

“En 2018 lo que pagaron las personas físicas y los asalariados, como contribución a la recaudación total del ISR, es poco más de 50%. Las empresas pusieron el otro 50%. ¡Cómo puede ser eso! ¡Las empresas generan tres veces más riqueza que un asalariado! ¡Ahí se ve la inequidad del sistema tributario!”

–¿Es lo que debe resolverse? 

–Exacto, es lo que debe resolverse y que fue una bandera de él, una bandera de su proyecto económico. Porque ahorita no recurres a ellos y a cambio estás sacrificando un gobierno que podría tener sus vicios, pero tenía sus partes buenas.

Recuerda que, en su momento, los panistas Diego Fernández de Cevallos y Fauzi Hamdan querían que pagaran impuestos los franeleros y ahora López Obrador quiere cobrarles a los repartidores de alimentos.

Para Di Costanzo es una paradoja que mientras la izquierda requiere un Estado fuerte, López Obrador lo esté debilitando –“o solamente que el Estado sea él, como dijo que ‘la campaña soy yo’”–, con políticas neoliberales.

“Él hablaba de un neoliberalismo pervertido, en donde el Estado entraba a proteger a los grandotes. Y yo no he visto que el Estado deje de proteger a los grandotes.”