Un pleito legal pone en peligro el escudo de los Pumas

Pumas pierde en la cancha… y en los tribunales. Este equipo de la Primera División del futbol mexicano está en riesgo de jugar con un uniforme totalmente en blanco si no paga los 2 millones de pesos que reclama el paraguayo José María González Araujo. En entrevista, sus abogados advierten: “Estamos hablando de ejecutar el embargo la siguiente semana, en dos semanas o cuando inicie el torneo (…) estamos hablando del logotipo, nombre, identidad y hasta la taquilla”.

En un episodio más de la batalla legal que sostiene con José María González Araujo, representante de jugadores, el Club Universidad Nacional deberá pagarle 2 millones de pesos o, de lo contrario, los abogados del paraguayo solicitarán a un juez una orden de embargo de la marca e imagen de los Pumas, lo que privaría al equipo universitario de su identidad.

Después de un litigio que las partes han sostenido durante cinco años, la magistrada ponente de la Tercera Sala en Materia Civil de la Ciudad de México, Mónica Venegas Hernández, resolvió el pasado 3 de abril que el club debe darle a González Araujo el monto tal como lo ordenó el juez 64 de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Óscar Nava López, el 19 de junio de 2018.

La cifra mencionada es una penalización a los Pumas por incumplir con un pago de 3.2 millones de pesos correspondientes a un adeudo (de 277 mil dólares, que aumentaron a 346 mil, por los intereses de 6% anual) que data de 2011, cuando González Araujo expidió cuatro facturas a nombre del Club Universidad Nacional A.C., por servicios de “promoción”, es decir, las relaciones comerciales en las que hay intermediación de transferencia y venta de jugadores, pago de premios por buen ­desempeño y bono por resultados.

Después de una disputa de cuatro años en los tribunales, los abogados de González Araujo celebraron un convenio judicial el 4 de julio de 2017 con el club, dentro del juicio ordinario mercantil 545/2014 ante el juez 64. El equipo acordó pagar 6.6 millones de pesos (346 mil dólares) en dos partes, cada una de 3 millones 231 mil pesos, en fechas programadas el 14 de julio de 2017 y el 15 de febrero de 2018. 

El primer depósito se hizo sin contratiempos. No obstante, el segundo se efectuó con 33 días de retraso (el 20 de marzo de 2018) lo cual motivó a los abogados del paraguayo a promover un incidente de ejecución de convenio, es decir, solicitó al juez Nava López que ordenara al Club Universidad el pago de la penalización que aceptó en el convenio. Así ocurrió.

Inconforme con la resolución del juez –dictada el 19 de junio de 2018–, el Club Universidad interpuso un recurso de apelación que la Tercera Sala de lo Civil de la Ciudad de México resolvió el 4 de septiembre del mismo año: revocó la sentencia del juez Nava y determinó que la pena convencional sería de 1 millón de pesos, pues interpretó que como sólo incumplió la fecha del segundo pago los Pumas tendrían que pagar la mitad de la penalización. 

Los argumentos que expuso el apoderado legal del Club Universidad Nacional, Manuel Alcocer Castelazo, fueron que las partes acordaron una penalización por el incumplimiento absoluto, no por la demora de un pago, y que la cantidad por la penalización es desproporcionada, pues por una demora de 33 días se les está cobrando 62% mensual del pago total, hecho que cae en un acto de usura.

Los defensores de González Araujo, a su vez, se inconformaron por esta decisión y promovieron un juicio de amparo que quedó radicado ante el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Civil (número 1026/2018). Ese juez federal resolvió el 6 de noviembre darle la protección legal al paraguayo. Los efectos del amparo son: que la Tercera Sala, a la cual Mónica Venegas está adscrita, emita una nueva resolución sin hacer ninguna interpretación sobre la pena convencional.

“La determinación de la sala responsable en estudio resulta incorrecta pues no podría llevar a cabo una interpretación de citado convenio; en primer lugar, al haber sido ratificado y aprobado por la autoridad responsable, elevado a la categoría de cosa juzgada; en segundo término, al haberse establecido de manera expresa y clara en el citado convenio el pago de una pena convencional ante el incumplimiento del primero o segundo pago estipulado en el mismo; y por último, porque las partes con base en las cláusula establecidas se obligaron de esa manera y en términos que quisieron obligarse.

“De tal forma que no resultaba aplicable lo establecido en el artículo 1844 del Código Civil Federal, ya que éste estipula que si la obligación fue cumplida en parte, la pena se modificará en la misma proporción; pero como se vio, las partes en el juicio de origen pactaron de manera clara que si la enjuiciada no realizaba el primero o segundo pago tendría que pagar como pena convencional 2 millones de pesos (…) en el presente caso no tenía el alcance para que llevara a cabo una interpretación del convenio pues, como ya se vio, el análisis de éste encuentra su límite en la institución de la cosa juzgada”, se lee en el documento del cual Proceso tiene copia. 

“No se van a salvar”

El Club Universidad, inconforme con esta resolución del Juzgado Tercero de Distrito, interpuso un recurso de revisión que se radicó en el Décimo Tercer Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito (número 408/2019), que el 13 de marzo pasado confirmó la sentencia del juicio de amparo.

El 27 de marzo pasado la magistrada ponente Mónica Venegas tuvo que anular su propia resolución del 4 de septiembre –en la que Pumas sólo tenía que pagar 1 millón de pesos– y dictó una nueva resolución que a la letra dice: “Han sido infundados los agravios hechos valer por Manuel Alcocer Castelazo, en consecuencia se confirma la sentencia del 19 de junio de 2018 del juez 64 de lo Civil en los autos del juicio ordinario mercantil 545/2014, seguido por González Araujo José María contra el Club Universidad Nacional A.C.”. 

El mencionado convenio llegó tres años después de que el exrepresentante –del jugador paraguayo Darío Verón– comenzó un litigio contra los Pumas para reclamar el pago de cuatro facturas que expidió a nombre del Club Universidad Nacional en febrero de 2011, que suman 277 mil 459 dólares. En todo este tiempo se acumularon otros 99 mil 885 dólares de intereses a razón de 6% anual. 

En el convenio, los abogados de González Araujo determinaron condonarle el pago de 31 mil dólares por lo que los 277 mil más 68 mil 885 de intereses suman 346 mil 344 dólares, es decir, 6.6 millones de pesos. 

El litigio se ha extendido tanto, al grado de que el adeudo aumentó para los Pumas, porque la defensa del equipo ha insistido en que a González Araujo sólo le correspondía el pago de 11.5% de ese monto –es decir, 31 mil 931 dólares– que fue cubierto en cuatro exhibiciones vía transferencias electrónicas realizadas con Intercam Casa de Bolsa S. A. de C. V., el 8 de junio de 2011 (Proceso 2090).

Desde 2015, el club reconoció la relación comercial con González Araujo para la contratación de jugadores y también que se obligó a pagar las facturas 266 (55 mil 85 dólares), 269 (56 mil 500 dólares), 270 (113 mil dólares) y 271 (52 mil 874 dólares), pero no pudo demostrar que saldó el adeudo.

En su defensa, Pumas ha alegado que expidió esas facturas con el fin de justificar un pago por buen desempeño y bono por resultados del torneo Apertura 2010 que se les daría a los jugadores paraguayos Darío Verón y Dante López, pero que el representante sólo recibiría 11.5%, lo cual quedó acreditado en el contrato de Verón.

Los abogados de González Araujo, Rogelio Ruiz Irigoyen y Gerardo Reyes Aguilar, aseguran que el Club Universidad ya promovió otro juicio de amparo para evitar el cumplimiento que ordenó la magistrada, pero señalan que se trata de una práctica dilatoria para seguir alargando el pago de los 2 millones de pesos, el cual “no podrán eludir”.

Reyes Aguilar explica que pese a la nueva solicitud de amparo de parte del equipo “podemos solicitar la ejecución del embargo al Juzgado de Primera Instancia. Estamos obligados a combatir todos los recursos que promuevan, pero hoy podemos tener la certeza de que la condena de los 2 millones de pesos está firme. Ya no hay nada que hacer. No hay un medio legal por el cual puedan pelear una reducción o, en su caso, anular esa pena convencional. Lo que están haciendo es tiempo. No se van a salvar del pago”.

El abogado adelanta: “Estamos hablando de ejecutar el embargo la siguiente semana, en dos semanas o cuando inicie el torneo. Estamos buscando la causal de improcedencia de su amparo y creemos que máximo en dos meses se los pueden sobreseer”.

Ruiz Irigoyen añade que apenas hace un par de semanas Manuel Alcocer Castelazo y José Covarrubias –otro abogado que colabora con Pumas– estuvieron en su oficina para negociar una reducción del pago de la pena convencional, a lo cual se rehusó González Araujo.

Para tratar de negociar la rebaja del pago, los representantes del club ofrecieron dar a cambio el domicilio de Darío Verón en Paraguay para que puedan notificarlo y exigirle el pago de 100 mil dólares que le quedó a deber a su exrepresentante, cuya denuncia ya obra en el Juzgado Octavo Civil de la Ciudad de México que está por expedir unos exhortos que la Secretaría de Relaciones Exteriores deberá enviar al país sudamericano. 

“José María no sólo se negó a hacerles una rebaja; quiere que les cobremos intereses por esos 2 millones de pesos. Está molesto. ¡Cómo vas a hacer descuento por un adeudo que tiene 10 años, cinco años de juicio y Pumas promueve y promueve amparos para no pagar! Nos ofrecieron la información para localizar a Verón después de que durante meses tratamos de notificar al jugador en los entrenamientos de Pumas y no nos dejaron ni pasar. Ahora ofrecen la ayuda para localizarlo cuando ya lo tenemos ubicado”, cuenta Ruiz Irigoyen. 

El abogado insiste en que el embargo es inevitable y que ya tienen localizados los registros ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial de la marca y del logotipo del club. 

Se le comenta que estos pertenecen a la UNAM y no a la asociación civil llamada club Universidad Nacional, pero asegura que no es así. Dice que “por raquítico que sea” también podrían embargar el dinero que ingrese por taquilla en los partidos del torneo Apertura 2019. 

“La UNAM registró la marca y el logotipo, pero encontramos una cesión al Club Universidad donde dice que esta asociación civil es la propietaria y no la UNAM. También podemos embargar cuentas bancarias”, advierte Gerardo Reyes Aguilar.

González Araujo también demandó en México y ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) a Verón. 

Los abogados del representante, Ruiz Irigoyen y Reyes Aguilar, le están reclamando el mencionado pago de 100 mil dólares, en tanto que el TAS ya liberó un laudo donde ordenó el pago de otros 340 mil dólares.

El final de este litigio, que entre el adeudo y la penalización le costará casi 9 millones de pesos al club que preside Rodrigo Ares de Parga, llega cuando Pumas atraviesa por otra crisis deportiva. El sufrido torneo Clausura 2019 lo terminaron en el lugar 15 de la tabla con sólo 17 puntos producto de cuatro triunfos, cinco empates y ocho derrotas, con 19 goles en favor y 26 en contra. 

Desastre deportivo

Desde que Ares de Parga asumió la presidencia del Patronato del Club Universidad, en mayo de 2016, seis entrenadores han desfilado por el banquillo universitario contando a Miguel González, Michel, quien fue nombrado director técnico el jueves 16.

El español sustituye al argentino Bruno Marioni, quien asumió las riendas del equipo en la fecha 5 del Clausura 2019. El desfile de entrenadores incluye a Guillermo Vázquez Jr., Juan Francisco Palencia, Sergio Egea y David Patiño, quien entregó los mejores resultados al calificar a las semifinales en el Apertura 2018. 

El proyecto de los Pumas descansa en el desarrollo de jugadores y, de acuerdo al secretario administrativo de la UNAM, Leopoldo Silva –en una entrevista con este semanario en abril de 2017–, los descalabros deportivos están calculados en la ecuación (Proceso 2137). 

En la era de Rodrigo Ares de Parga los Pumas calificaron a la liguilla del Apertura 2016 con 27 puntos. Luego tuvieron en el Clausura y Apertura 2017 dos torneos de pesadilla con apenas 18 y 13 unidades, respectivamente. 

Con 24 puntos en el Clausura 2018 calificaron a la liguilla, igual que en el Apertura 2018 (30 puntos), pero cayeron en semifinales ante América: la dramática goliza 6-1 en el estadio Azteca (7-2 en el global). 

Ares de Parga presentó el lunes 6 a Jesús Ramírez como nuevo presidente deportivo con lo cual él se deslinda de las decisiones deportivas e, incluso, dejó en sus manos la continuidad de Bruno Marioni, quien firmó un contrato por tres años y sólo se le pagará lo correspondiente a tres meses. 

“(Ramírez) va a tomar todas las decisiones, evaluará este torneo, evaluará el torneo que tuvimos hace seis meses, tendrá que ver por qué hicimos 30 puntos en un torneo y en otro 17, sacará sus conclusiones. Llevamos unos días trabajando en esto, pero todas las decisiones deportivas a partir de este momento las va a tomar el señor Jesús Ramírez”, aclaró Ares de Parga. 

En conferencia de prensa, el presidente del patronato del club ratificó a Leandro Augusto como director deportivo, a quien regañó airadamente en un palco del estadio Olímpico, el 20 de abril, tras la derrota 2-1 ante Cruz Azul. Sin embargo, anunció la salida de José Luis Arce, vicepresidente de Inteligencia Deportiva.

El portal Medio Tiempo publicó el jueves 16 que en una llamada telefónica la directiva de Pumas despidió a Bruno Marioni. El argentino ganó cuatro de los 12 partidos que dirigió en el Clausura 2019, empató tres y perdió cinco, el último de ellos, la goliza 5-2 ante Santos Laguna en la jornada 17. 

La llegada de Michel no augura un mejor futuro para la escuadra universitaria, si se toma como base su desempeño en los dos últimos clubes que dirigió. 

Con el Málaga de la liga de España en la temporada 2017-2018 tuvo 27.2 de porcentaje de victorias con nueve triunfos, cinco empates y 19 derrotas en 33 encuentros. El equipo lo dejó al borde del descenso.

En la temporada 2015-2016 con el Olympique de Marsella, de la liga francesa, la situación fue un poco mejor: 16 triunfos, 18 empates y 12 derrotas en 46 encuentros, 34.7% de triunfos.