Piñera, el peor enemigo de su política exterior

Sebastián Piñera, presidente chileno que se ha colocado a la cabeza de las iniciativas más recalcitrantes de la derecha continental, ha asumido personalmente la conducción de la política exterior de su país, haciendo a un lado a su canciller. Pero sus resultados no han sido del todo exitosos: falló en su intento de ponerle candados a la CIDH, sacó a su país de acuerdos migratorios y medioambientales, y su peor pifia fue haber llevado a sus hijos a una gira por China con el fin de abrirles paso en sus ambiciones empresariales, en un caso de nepotismo que puso a la opinión pública en su contra.

Santiago.- El presidente Sebastián Piñera sigue empeñado en llevar las relaciones internacionales de Chile a las posiciones más conservadoras. Creó en marzo un foro –el Prosur– para congregar a los gobiernos sudamericanos de derecha y encabezó, con Colombia y Estados Unidos, iniciativas para derrocar al régimen venezolano. Ahora pretende destruir al Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH). 

La embestida comenzó el pasado 11 de abril con la entrega de una carta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) firmada por representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay y Chile.

En esa carta se cuestiona “el actual funcionamiento del sistema regional de protección de derechos humanos”, específicamente el supuesto desconocimiento que tendría la CIDH del “principio de subsidiariedad”, el que –según los signatarios de la misiva– “exige que tanto los Estados como los órganos del sistema asuman sus propias responsabilidades en la promoción y protección de derechos en la región, sin invadir las esferas de competencia de cada uno”. Los firmantes enfatizaron la necesidad que se reconozca a los Estados un “margen de apreciación” respecto de las formas para asegurar el respeto a los derechos humanos. 

La declaración era de carácter reservado, pero éste se rompió el 23 de abril cuando los ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia de Chile emitieron un comunicado conjunto en el que informan de su existencia y donde dan a conocer parcialmente su contenido (aún no se difunde la versión completa). 

Hubo rechazo inmediato, tanto en Chile como en el resto de los países implicados. Por lo mismo, sus gobiernos no tardaron en filtrar a los medios que Piñera fue quien promovió la declaración. Como informó el diario argentino La Nación el 24 de abril: citando “fuentes oficiales” no precisadas, notificó que la razón del apoyo del presidente Mauricio Macri a la declaración respondió a un “pedido expreso” de Piñera. 

El director de la División de las Américas de la ONG Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, abonó a esa tesis el 25 de abril en entrevista telefónica con Radio Cooperativa de Santiago, en la que dijo que él supo de la citada declaración antes de que fuera enviada a la CIDH y que, por lo mismo, tomó contacto con algunos de los gobiernos firmantes: “Todos me señalaron que quien impulsaba esta iniciativa era el gobierno de Sebastián Piñera”.

Preocupado ante el tono de la declaración, escribió cartas al presidente chileno y a su par colombiano, Iván Duque –dadas a conocer el 24 de abril por el diario El Tiempo, de Bogotá–, en las que les hizo ver que la declaración implicaba “una intromisión indebida en los asuntos de la CIDH y de la Corte Interamericana”.

En carta fechada el 6 de abril, Vivanco le recordó a Piñera que “los instrumentos de protección, como el sistema interamericano, son el último recurso con el cual cuentan los ciudadanos para hacer valer sus derechos y encontrar amparo frente al abuso de poder” y que cualquier esfuerzo por limitar sus atribuciones “debilita per se la vigencia de los derechos fundamentales en la región”.

Pese a que la CIDH minimizó la declaración al señalar –en nota del 23 de abril– que “valora la postura constructiva de los Estados firmantes de la carta”, en Chile se generaron reacciones adversas.

El Parlamento

Para “analizar los efectos de la carta” enviada a la CIDH, 54 diputados de diversas bancadas de oposición convocaron a una sesión especial, que se realizó este martes 14 en el Congreso Nacional, en Valparaíso. La diputada comunista Carmen Hertz aseguró que el esfuerzo del gobierno constituye un “manotazo a los derechos humanos”. 

Hertz –cuyo esposo, Carlos Berger, fue asesinado un mes después del golpe de septiembre de 1973– manifestó que “la violación de los derechos fundamentales no es un asunto doméstico” y que la carta a la CIDH es de “una impericia jurídica inaceptable”.

Roberto Ampuero, canciller chileno, se defendió expresando que “la construcción de un sistema regional de protección a los derechos humanos es un proceso político y jurídico en evolución permanente, que se perfecciona de manera constante”.

En la ocasión los diputados aprobaron, por 52 votos contra 43, un proyecto de resolución en el que se “rechaza el intento de algunos gobiernos latinoamericanos” de iniciar “un proceso de demolición del Sistema Interamericano de Derechos Humanos”; además le pidieron a Piñera retirar su apoyo a la declaración contra el SIDH “por constituir un grave retroceso en la cautela de los derechos humanos”.

La coalición oficialista Chile Vamos, por su parte, quiso aprobar un proyecto de acuerdo en el que se pidiera al presidente convocar a los Estados firmantes “a una mesa de diálogo que impulse un proceso de perfeccionamiento y mejora de la operatividad” del SIDH, lo que fue rechazado.

El Foro Permanente de Política Exterior, que reúne principalmente a excancilleres de la centroizquierdista Nueva Mayoría –entre ellos a José Miguel Insulza, exsecretario general de la OEA–, emitió el jueves 2 una declaración en la que advirtió que el ataque al SIDH “intenta disminuir, sin fundamento jurídico alguno, la posibilidad de que la Corte Interamericana y la Comisión cumplan con las funciones para las que han sido creadas”.

“Asqueroso servilismo”

Hugo Gutiérrez, diputado comunista y abogado especializado en derechos humanos, es uno de los parlamentarios que más ha criticado los embates contra el SIDH, como lo hizo ver en la sesión especial del martes 14. 

En entrevista con Proceso, señala que la declaración de los países sudamericanos tiene una razón basal: “Los gobiernos neoconservadores que ahora regentan América Latina en nombre de Estados Unidos, no sólo quieren ser serviles al imperio, sino que también quieren reescribir la historia reciente de América Latina”. 

En este sentido, Gutiérrez señala que una de las misiones principales de esos gobiernos sería “descartar cualquier institución que cautele los derechos y libertades fundamentales”.

Sigue: “Desean que no haya tratado de derechos humanos alguno que los vincule o los obligue internacionalmente, siguiendo la senda de Estados Unidos”, que “ha impuesto su voluntad sobre estos países que crearon el Prosur, particularmente sobre Piñera, que ha demostrado un asqueroso servilismo.

Gutiérrez recuerda que Estados Unidos no ha ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969 –que creó el sistema interamericano respectivo– “ni ninguno de los principales tratados internacionales de derechos humanos”. 

Piñera: el verdadero canciller

La decisión de impulsar una reorganización del SIDH se suma a otras acciones que ponen a Chile como uno de los países más reaccionarios en política exterior a nivel mundial. 

En septiembre de 2018 la administración de Piñera decidió no ratificar el Acuerdo de Escazú, por el cual los Estados firmantes –de América Latina y el Caribe– se comprometen a realizar cambios legales e institucionales para promover la protección del medio ambiente. 

Piñera también sacó a Chile del Pacto Mundial sobre Migración, suscrito por 164 países en la conferencia de la ONU celebrada en Marrakech, Marruecos, el 10 y el 11 de diciembre de 2018. 

“La salida del Pacto Migratorio marcó una seria crisis de liderazgo que afecta al canciller Roberto Ampuero (…) pues quedó totalmente fuera de juego en la decisión, al punto en que hoy muchos dicen bajo cuerda que el canciller es el propio presidente Piñera, quien escucha mucho más a su joven asesor en materia internacional, Benjamín Salas Kantor, que a Ampuero”. 

“Hoy la Cancillería está completamente anulada. No tiene peso. Ampuero no es más que un ejecutor de decisiones que toma Piñera”, señala en entrevista el analista internacional y exembajador Boris Yopo. 

Nepotismo

Lo que terminó por poner contra las cuerdas la política exterior de Piñera se origina en un despropósito cometido en su reciente visita oficial a China, del 24 al 28 de abril pasados.

En dicha gira el mandatario se hizo acompañar por sus hijos Sebastián y Cristóbal Piñera Morel. Esto pudo haber pasado inadvertido si no fuera porque un mes antes del viaje los hermanos Piñera, junto al abogado Juan Turner, crearon una empresa dedicada a la “comercialización de todo tipo de soluciones tecnológicas, con sus componentes de software y/o hardware (…) y la prestación de toda clase de servicios, asesorías y asistencia técnica relacionadas”.

Esta información fue revelada por el diario electrónico Interferencia el 26 de abril, a mitad de la gira a China, la que tenía por fin declarado “reimpulsar las relaciones bilaterales”. Pese al revuelo que esto provocó en Chile, los Piñera Morel fueron junto a su padre a una reunión con líderes de una decena de compañías tecnológicas chinas, el 28 de abril en Shenzhen.

El 29 de abril Cristóbal Piñera (psicólogo de 35 años) tuiteó: “A China fui a acompañar a mis padres, cubriendo todos mis gastos y sin costo para el Estado, y sólo participé como oyente en reuniones no oficiales y sin ningún interés comercial. El resto es parte de la pequeñez de la guerrilla política”. 

Como informó el diario El Mostrador el viernes 3, Sebastián (ingeniero comercial de 37 años) participa “activamente” de “comités de inversión de Bancard, que es una de las sociedades en que se funda el patrimonio familiar de los Piñera Morel”. 

En 1997, cuando Cristóbal y Sebastián eran niños, su padre los incorporó a la propiedad de su empresa matriz: Inversiones Bancard Limitada. Desde entonces ellos, sus hermanas Cecilia y Magdalena, su madre Cecilia Morel y el propio Piñera forman una gigantesca e intrincada red de inversiones de alcance global.

Nótese que, según el ranking de la revista Forbes, en 2018 Piñera subió 55 lugares entre los más ricos del mundo, alcanzando el puesto 804. Su fortuna es de 2 mil 800 millones de dólares.

El 29 de abril, diputados del izquierdista Frente Amplio (FA) y de las bancadas comunista y socialista acudieron a la Contraloría General de la República con el fin de exigir el pronunciamiento de ésta en relación con la legalidad del accionar de Piñera en China.

En la ocasión, Pablo Vidal (del FA) expresó: “Nuevamente el presidente Piñera se muestra al país tal como él es y ha sido siempre: incapaz de separar sus negocios e intereses personales del interés público”.

Vidal, que acaba de dejar la Presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, destacó que Piñera dejó fuera de la gira a China al presidente ejecutivo de la estatal minera Codelco, Nelson Pizarro, y al ministro de Ciencia y Tecnología, Andrés Couve, pero sí llevó al dueño de la trasnacional Antofagasta Minerals, Andrónico Luksic, considerado por muchos el hombre más poderoso de Chile. 

A este respecto Vidal señaló que a Piñera le ocupa más “el interés de los más ricos y poderosos” que los intereses de Chile.

La forma en que llevó a cabo la gira a China, sumada a los ataques contra el SIDH, dieron forma a un clima hostil contra Piñera y su gobierno, que se reflejó en las redes sociales y en instancias de debate político.

En este ambiente, el 29 de abril la consultora Cadem –muy cercana al gobierno– dio a conocer su encuesta semanal en la que se establece que Piñera llegó al punto más bajo de aprobación en éste, su segundo periodo (2018-2022). Sólo 35% lo aprueba mientras que 53% lo rechaza. Aunque no hay encuestas independientes que refuten esos porcentajes, a nivel de opinión pública se estima que las cifras son mucho peores. 

Una semana después de finalizada la gira asiática de Piñera –que incluyó un breve paso por Corea del Sur–, éste decidió cancelar un viaje programado a Alemania y a Holanda, que debía comenzar el domingo 12. 

La vocera de gobierno, Cecilia Pérez, aseguró el lunes 6 que Piñera canceló el viaje por “problemas de agenda”. Sin embargo, tanto la prensa chilena como medios internacionales –basándose en fuentes de gobierno– aseguraron que la causa fue el desastre derivado de su mal llevado viaje a China.