“La responsabilidad la tienes en el momento en que estás al frente” de una administración, dice Miguel Ángel Mancera, exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, en referencia a la acusación que le lanzó su sucesora Claudia Sheinbaum: que no dejó un protocolo para enfrentar las altas concentraciones de contaminación por partículas PM2.5.
Recuerda que, durante el último periodo de su administración, la entonces secretaria de Medio Ambiente, Tanya Müller, mantuvo reuniones con representantes de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) en la que funcionarios federales se comprometieron a elaborar dicho protocolo y homologar las medidas entre el Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Morelos.
Entrevistado por Proceso en su oficina del Senado, Mancera supone que Sheinbaum “no tenía la información completa” sobre esos acuerdos de la CAMe.
Aduce: esto se sumó a que dicha dependencia, adscrita a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) permaneció sin titular durante más de tres meses y medio.
Entre el 4 de febrero y el 17 de mayo pasados, la CAMe quedó descabezada debido a la renuncia de su titular, Martín Gutiérrez Lacayo. Tras la emergencia ambiental, la titular de la Semarnat, Josefa González-Blanco, se reunió con el presidente Andrés Manuel López Obrador y anunció la designación en ese cargo del químico Víctor Hugo Páramo.
Dos días antes de la designación de Páramo, Sheinbaum lanzó un video en sus redes sociales donde acusó a su antecesor de no dejar un “protocolo especial” para contingencias por acumulación de partículas PM2.5 –producidas por incendios y quemas– y de ozono que se agudizó por la ausencia de vientos y lluvias.
Sheinbaum señaló en su mensaje que tuvo que emitir “medidas especiales”, como recomendar a la ciudadanía evitar ejercicios al aire libre, restringir aún más la circulación de vehículos y, posteriormente, suspender clases.
“La administración anterior no nos dejó un protocolo especial para las contingencias. Sin embargo, tomamos la decisión el día sábado (11 de mayo) de emitir recomendaciones especiales para la salud de los habitantes”, dijo en referencia a la presencia de una nube tóxica.
Para Mancera la responsabilidad sobre el protocolo se debió comunicar desde las reuniones de transición celebradas entre julio y diciembre de 2018: “Lo que le informaron a la doctora respecto al protocolo, la (versión) que sé, según me ha dicho mi secretaria del Medio Ambiente, es que lo iba a elaborar la CAMe y que así quedó en las minutas”, precisa.
Sin embargo, ni Mancera ni Müller poseen copias de esos acuerdos y minutas.
Contaminación compartida
Las condiciones climatológicas que presentó la Ciudad de México por la acumulación de contaminantes, micropartículas PM2.5 y ozono fueron previstas por la CAMe en el Programa de gestión federal para mejorar la calidad del aire de la Megalópolis. Proaire de la Megalópolis 2017-2030.
En ese documento la dependencia federal advirtió que del 1 de enero al 25 de agosto de 2016 la Comisión Nacional Forestal registró 8 mil 559 incendios en el país, de los cuales 42.36% se concentró en el área conocida como la Megalópolis: Estado de México, Ciudad de México, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo.
Según el informe, la quema de pastos y los incendios forestales son los principales causantes de las micropartículas: “Los contaminantes emitidos en las quemas agrícolas, como hidrocarburos aromáticos policíclicos ‘HAP’ y PM2.5, pueden causar cáncer y enfermedades agudas de las vías respiratorias, tos, flemas y asma”, apunta.
Desde el pasado 11 de mayo, capitalinos advirtieron en redes sociales que sobre varias alcaldías de la capital se apostó una nube de humo y un fuerte olor a hierba quemada. Cuatro días después, el martes 14, la jefa de Gobierno declaró la contingencia ambiental y anunció medidas extraordinarias para enfrentarla.
Mancera considera que para evitar las altas concentraciones de PM2.5 y ozono, presentes en la capital del país durante la semana pasada, Sheinbaum debió coordinarse con los gobiernos de los estados vecinos, que también padecen los efectos de los incendios, pero la CAMe se encontraba sin titular y con poca capacidad de respuesta.
“La zona metropolitana es la que tiene los mayores precursores de PM2.5. Entonces, ¿qué hizo la CAMe? La CAMe nunca quiso perjudicar al Estado de México. Nunca dijo: esto lo voy a tomar y voy a hacer los estudios y un protocolo para PM2.5”, comenta.
–¿Y la responsabilidad de homologar el protocolo a quién le tocaba? –se le pregunta al actual senador.
–Eso es de la CAMe –responde tajante.
–¿Y eso cuándo debió suceder?
–En las últimas reuniones que tuvimos los acuerdos fueron esos: que iban a homologar y que la exigencia se iba a hacer a través de normas federales. Tú pregúntale a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes –respecto a concentraciones de ozono– qué pasa con la verificación de los tráileres. Ese siempre fue nuestro pleito: la verificación de las placas federales. Tú vas a los lugares de verificación federal y es una oficina, son de papel.
Tardía respuesta
Para el exjefe de gobierno de la Ciudad de México, la respuesta en la implementación de las medidas extraordinarias “fue tardía”. La reacción política ante el problema de contaminantes, también. “Hay mucho qué hacer en materia ambiental y esta administración es nueva”, señala.
–Dice un economista que la labor del gobierno es también el manejo de expectativas. ¿Usted cómo vio la actuación de la doctora Claudia Sheinbaum? –se le pregunta
–Pues sí fue tardía.
Recuerda que en el inicio de su gobierno, en diciembre de 2012, los protocolos para declarar una contingencia ambiental se decretaban en 180 puntos del Índice Metropolitano de Calidad del Aire (Imeca) y 200 para la Fase 1. Años después la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) bajaron esos criterios: hoy con 150 Imecas ya se declara una contingencia.
“Nosotros recibimos la ciudad con una precontingencia de 180-185 y entregamos la ciudad con contingencia en 150 Imecas”, dice.
–El doctor Mario Molina, científico mexicano que recibió el Premio Nobel de Química por sus estudios en materia ambiental, dice que el programa Hoy No Circula no sirve de mucho para aliviar una contingencia como ésta. ¿Usted qué piensa?
–Te voy a decir una cosa: que en este momento te digan a ti que no circules es un golpe político muy fuerte. Cualquiera lo quisiera evitar.








