En Canadá revelan el tamaño del monstruo

MONTREAL.– En agosto de 2014, Kelly Jones, un entrenador de hockey infantil en Ottawa, recibió una pena de ocho años de cárcel por haber agredido sexualmente a 11 niños durante décadas. 

En diciembre de 2017, Bertrand Charest, un reconocido instructor de la federación canadiense de esquí alpino, fue condenado a 12 años de prisión por abusos sexuales cometidos entre 1991 y 1998; sus víctimas fueron nueve esquiadoras menores de edad.

La prensa canadiense informó sobre estos juicios en su momento. Sin embargo, el tema de las agresiones sexuales en el deporte ha vuelto a los titulares por las recientes cifras que revelan su magnitud. 

De acuerdo con una investigación que dio a conocer el domingo 10 la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), 340 entrenadores fueron acusados de algún delito sexual contra menores de edad (agresión, explotación, posesión de pornografía infantil y acoso) entre 1998 y 2018. Sin embargo, 222 de estas acusaciones terminaron en algún tipo de condena por haber afectado a 603 víctimas. Aún hay 34 procesos abiertos.

La cadena pública de radio y televisión detalló que en los primeros 10 años que cubrió la investigación se registraron 118 acusaciones y se dictaron 88 condenas. En la segunda década, los casos se duplicaron: 238 entrenadores fueron denunciados y 145 declarados culpables. 

Expertos consultados por la CBC advirtieron que, si bien estos números preocupan enormemente, el problema es de proporciones más amplias, ya que muchas víctimas no denuncian.

El hockey y el futbol, los dos deportes más practicados por los niños canadienses, aparecen en los primeros puestos de la lista (86 y 40 personas acusadas, respectivamente) con más casos. Sin embargo, también hay denuncias en natación, artes marciales, basquetbol, boxeo, gimnasia, beisbol, atletismo, patinaje artístico y esquí; nueve de las 222 condenas fueron para entrenadoras.

La CBC reportó que contactaron a 35 organizaciones deportivas nacionales para saber si cuentan con un registro de entrenadores acusados o condenados por algún crimen sexual. Revelaron que de las 25 organizaciones que respondieron, sólo tres tienen un mecanismo de este tipo. 

Problema sistémico 

Un día después de que se difundió la investigación, Kirsty Duncan, ministra federal de ciencia y deporte, publicó un comunicado en el que expresó que “esta situación es trágica y totalmente inaceptable”.  

La funcionaria ordenó que todos los organismos deportivos nacionales que reciben dinero público deberán acatar las medidas que anunció en junio último. 

Entre las acciones está que cualquier incidente debe ser inmediatamente reportado, que las organizaciones deportivas refuercen sus políticas de supervisión y que sus integrantes deben tener una formación. Todas las acciones contra las agresiones sexuales deberán estar vigentes antes de abril de 2020.

Tras la difusión de los resultados de la investigación, la CBChabló con Sandra Kirby, profesora de sociología en la Universidad de Winnipeg y exatleta olímpica. Señaló que las cifras reflejan poca efectividad de parte de las federaciones deportivas. “Hay quienes aún no comprenden la magnitud del problema. Tenemos el deber de ofrecer a todos los deportistas un marco de seguridad”.

 La Asociación Canadiense de Entrenadores también reaccionó a la investigación y propuso algunas medidas que deberán atender las organizaciones deportivas, como crear un registro nacional de entrenadores, para verificar si un instructor tiene antecedentes penales por agresión sexual, debido a que algunos cambian de disciplina o de provincia, aprovechando la falta de una base de datos. 

Otra sugerencia es la creación de una entidad independiente que investigue los casos de abuso. Se trata de medidas que, de acuerdo con los expertos, también deben aplicarse en clubes y asociaciones locales. “Hay un problema de autorregulación en el deporte. Por eso se necesita un organismo independiente”, comenta a Proceso Sylvie Parent, profesora de la Universidad Laval y especialista en violencia y abusos sexuales hacia menores en contextos deportivos. 

Señala que, con frecuencia, hay conflictos de interés frente a esta problemática, ya que varias federaciones valoran de sobremanera las victorias de sus deportistas por temas de financiamiento público y publicidad. 

“Es un factor que no es menor. Varias víctimas han contado en sus testimonios que no denunciaron durante un tiempo para no afectar al equipo, para no decepcionar a sus padres y a los federativos. El sueño olímpico o de jugar en una liga profesional es muy grande”, agrega.