“Pensadores contemporáneos”

La televisión universitaria parece encontrarse en un impasse. Con el cambio de director, sucedido hace apenas unos días, tiene a la emisora en la necesidad de repetir y repetir. Ahora la encabeza el biólogo Iván Trujillo.

Aún no hay proyectos nuevos, lo cual es comprensible, pero tampoco se inician temporadas de los anteriores. Reiterar emisiones con fecha de caducidad no parece lo más conveniente. Eso pasa inevitablemente cuando las series hablan de eventos que están sucediendo o acontecieron en el tiempo en que se grabaron.

Así, por ejemplo, suenan bastante desfasados los comentarios sobre el régimen de Peña Nieto en el programa El Chamuco. De manera parecida algunas críticas en La hora elástica. También en todos aquellos que se refieren a “este gobierno”, cuando se trata del anterior.

Hay sin embargo series que continúan produciendo novedades, por ejemplo Diálogos por la democracia, todos los de la barra del Observatorio Cotidiano. Necesariamente Inventario, lo más cercano a un noticiario sobre la UNAM.

De entre las repeticiones se salvan aquellos dedicados a tratar asuntos en profundidad; es el caso de Pensadores contemporáneos, en el cual se entrevista a intelectuales que llegan a nuestro país para ofrecer una conferencia, dar a conocer un libro suyo, participar en coloquios y congresos. Todas las áreas del saber se encuentran representadas. 

Distingue a la emisión el hecho de que no hay un conductor único; cada entrevistador suele o ser especialista en el tema o haber leído la obra del autor. Con tal método el encuentro ante las cámaras se convierte en conversación, incluso en diálogo, en el cual no siempre están de acuerdo las dos partes.

La pieza, por la vastedad del conocimiento vertida en ella, merece ser conservada en los archivos. El volver a programarla no es chocante pues se da la oportunidad al espectador de entender mejor, mantener en la memoria y quizá adentrarse en los temas y los libros ahí mencionados. Los 50 minutos de duración permiten al invitado explayarse, hacer pausas para exponer mejor una idea, responder de manera amplia los cuestionamientos. Tiene además la virtud de poder escuchar a los entrevistados hablar en su idioma materno gracias a que la posproducción incluye subtítulos si se requieren. Tanto por el formato como por los personajes convidados, Pensadores contemporáneos debiera seguir.

Cada día llegan a la UNAM académicos de gran talla internacional, también hay quienes los igualan en la Máxima Casa de Estudios. Ponerlos frente a frente resulta en una verdadera extensión de la cultura y el conocimiento. Los recursos requeridos son mínimos y los resultados óptimos.

Esperemos que el impasse no dure mucho y que sigamos disfrutando de una televisión en donde primen la inteligencia, el humor informado, el entretenimiento de calidad por sobre la pobreza, la frivolidad y la ignorancia de los canales privados