Como un desafortunado “rito tlatoánico” que se repite cada año, el cineasta Víctor Ugalde comparó y resumió el jaloneo por el anuncio del presupuesto de Cultura federal que se dio a conocer en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para 2019, un 6% menor respecto al de este año.
Tras protestas y comunicados, el gremio cultural defendió –hasta el cierre de esta edición– un documento de siete puntos ante el Congreso de la Unión, la secretaria de Cultura Alejandra Frausto, y el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde el mismo sábado 15 de diciembre que se dio a conocer el PPEF, artistas y creadores se dijeron molestos y sorprendidos tras el anuncio, y se quejaron a través de redes sociales y buscaron la unidad mediante el llamado del pintor Antonio Gritón y la agrupación civil El Grito + Fuerte para una protesta en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Con mantas y consignas de “¡Diálogo, diálogo! y “¡Sin cultura no hay nación, ni cuarta transformación!”, la tarde del 18 de diciembre se reunieron poco más de cien involucrados, entre ellos, además de Ugalde:
Los directores escénicos José Luis Cruz y David Psalmon, los actores Daniel Giménez Cacho e Ilse Salas, Martín López Brie, Enrique Arreola, Polo Castellanos, Luz Emilia Aguilar Zinzer y Dobrina Cristeva.
La noche previa a la protesta, la SC defendió en un comunicado el presupuesto asignado, alegando que “hay recursos suficientes para las actividades sustantivas del sector cultural”:
“Con esta propuesta podremos reorientar gastos en asuntos prioritarios e implementar una fuerte política de creación, desarrollo y promoción cultural.”
Y garantizó “apoyo a los creadores, cineastas, artesanos y artistas; así como a bibliotecas, museos y promoción cultural nacional e internacional”.
Según la dependencia, el recorte va a acorde con una evaluación de ahorro, pues se eliminarán la duplicidad de funciones (menos 2.1%), materiales y suministros (menos 9.3%) y servicios generales (menos 5.8%), correspondientes a “rentas onerosas”, contratos de vehículos, gastos superfluos y privilegios de altos funcionarios, aplicándose tanto en órganos desconcentrados como organismos descentralizados.
Ya en la protesta, artistas y creadores rechazaron la aseveración de la secretaria de Cultura, Alejanra Fraustro, de que los recursos asignados son “suficientes”, pues “sólo develó el desconocimiento del tema”, según Ugalde:
“No leyeron bien el anteproyecto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ni al Grecu (Grupo de Reflexión en Economía y Cultura),, ni a los estudiosos de las industrias culturales. Están viendo lo que presentó Hacienda en comparación con lo que presentaron otros gobiernos de esa secretaría en su momento; por ejemplo, hay una caída de casi 20% para Imcine (Instituto Mexicano de Cinematografía), casi 30% para Cineteca Nacional. Lo comparan con el presupuesto ejercido, y ahí vienen partidas especiales para el resto del año que se incrementan bajo ciertas peticiones.”
Durante la manifestación circularon varios pliegos petitorios, y se conformó uno solo que un día después, el miércoles 19, se leyó en una comparecencia frente a Alejandra Frausto en la Cámara de Diputados, a partir de una comitiva conformada por creadores de arte, cine, danza, literatura y teatro, entre ellos: Dobrina Cristeva, Carmen Delgado, José Antonio Cordero, Martín López Brie, Jaime Chabaud, José Sefami, Cuautli Jiménez, Antonio Gritón, Baltimore Beltrán, Ilse Salas, Javier Tovar, Víctor Weinstock y José Alberto Gallardo.
Este último, explicó a la agencia Proceso: “Compartimos la idea de austeridad y de que el dinero debe llegar a las zonas más desprotegidas, pero siguen sin dejar claro sobre los programas que van a incidir; hay muchos proyectos en el recorte presupuestal que quedan desprotegidos, me refiero al ‘subsidio piso’ y etiquetados, que dejará desprotegidos a los proyectos independientes. Y por otro lado, el recorte aniquila al Centro de Capacitación Cinematográfica (que de 2013 a la fecha ha tenido un 40% menos), es una institución que requiere dinero para operar diariamente. Lo mismo sucede con el INBA, está en una situación raquítica y en deuda.”
La noche del jueves 20, si bien no hubo reunión, el gremio dio a conocer un nuevo documento que se entregó la mañana del viernes 21 en San Lázaro, dirigido al Congreso de la Unión, el Presidente de México, la Secretaría de Cultura y la Comisión de Cultura y Cinematografía del congreso el cual se resume en:
Incremento del presupuesto para el Ramo 48, cultura y Cinematografía del .21 % planteado a mínimo el .042% del PEF del año 2019.
Revisión de la actual Ley Federal de Cultura, a fin de retomar el proyecto original de la misma
Proyecto de ley que garantice el “blindaje” del presupuesto asignado a Cultura y Cinematografía como lo recomienda la Unesco, fijado el 1% del Producto Interno Bruto.
Instauración de un cuerpo de diálogo entre la Comisión de cultura y Cinematografía, la SC y representantes de todos los gremios de la comunidad artística y cultural del país.
Transparencia del ejercicio presupuestal a través de un observatorio ciudadano.
Respeto al presupuesto de etiquetados para iniciativas ciudadanas independientes.
Respeto a los derechos laborales de trabajadores de la Secretaría de Cultura.
Sobre este último inciso, los trabajadores del llamado Capítulo 3000 (régimen fiscal del concepto de honorarios que aparecen como “prestadores de servicio” bajo la Ley Federal de Adquisiciones), también solicitaron diálogo a Alejandra Frausto ante la incertidumbre de recortes.
Al cierre de esta nota el dramaturgo Martín López Brie explicó a Proceso que este fin de semana (22 y 23 de diciembre) será crucial para el presupuesto final designado a Cultura el 2019, pues se votará y definirá el de la llamada Guardia Nacional.








