París.- “¿Sabes lo que hice? ¡Maté a varias personas!”, suelta Cherif Chekatt al taxista que lo transporta por las calles del centro histórico de Estrasburgo. El asesino ve un rosario musulmán colgado en el espejo retrovisor.
“Lo hice por nuestros hermanos muertos en Siria”, comenta al conductor.
El diálogo dura tres minutos. El taxi se detiene. Chekatt abre la puerta. Se dispone a salir del vehículo. Recibe el impacto de varias balas. Tres policías lo han reconocido y le disparan sin dilación. Son cerca de las 20:00 horas del jueves 13.
Apenas 48 horas antes Chekatt había disparado en el mercado navideño de Estrasburgo, en el este de Francia. El saldo: cuatro muertos y 12 heridos, cuatro de los cuales se encuentran en estado crítico.
Muy poco tiempo duraron las dudas acerca del carácter terrorista de esta balacera. La mañana del martes 11, la policía llevó a cabo un registro en el domicilio de Chekatt, pero éste no estaba en su casa. Lo buscaban por un asalto y una tentativa de homicidio ocurridos en agosto. Ahí la policía sólo encontró una granada. El sujeto, de 29 años, estaba fichado por su predisposición a la radicalización islamista y su caso era seguido por los servicios secretos franceses.
El joven había sido detenido al menos 27 veces en Francia, Suiza y Alemania. En este último país fue condenado en 2016 a “dos años y tres meses de prisión por cometer atracos”, informó un portavoz del Ministerio del Interior de la región de Baden-Wurtemberg.
“La amenaza terrorista sigue en el centro de nuestra nación”, advirtió el presidente francés, Emmanuel Macron, después de que Chekatt fue abatido. Su atentado fue reivindicado por el Estado Islámico. Lo consideró uno de sus “soldados”.
El atentado terrorista ocurrió en medio de la tormenta política y social desatada por los Chalecos Amarillos. Varios de ellos llamaron a no manifestarse este sábado 15 por respeto a los muertos y lesionados del tiroteo perpetrado por Chekatt. Debido a la situación de emergencia, los organizadores temían una disminución de los participantes. Pero una vez que el terrorista fue neutralizado, las preocupaciones por la seguridad disminuyeron y la mayoría no dudaba en salir a las calles para seguir con sus demandas.
Grupos parlamentarios y partidos políticos –como Francia Insumisa, de extrema izquierda– apoyan a los Chalecos Amarillos. “No veo por qué deberían frenar (sus protestas) por lo que pasó en Estrasburgo”, declaró el diputado Eric Coquerel a la radio nacional France-info. “Pienso que la mejor respuesta que podemos aportar (…) es que nuestro país no cambie para nada su forma de ser, su democracia y su confrontación social”, declaró.
Al mismo tiempo, una ola de desinformación y de fake news inundó las redes sociales. Un sector de los Chalecos Amarillos –de suyo anticonformistas, antipolíticos y antimedios de comunicación–, lanzó una tesis complotista: la masacre habría sido organizado por el gobierno para desviar la atención o para asustarlos.
“¿No piensan que el ataque de ayer en Estrasburgo es una manipulación? Al menos Macron tendrá una buena excusa para que no nos movilicemos. No entiendo, ¿el tipo viene al mercado de Navidad, mata a varias personas y ningún policía? ¡Es un golpe de Estado!”, escribió, por ejemplo, un tal Cihan en uno de los grupos de Facebook de los Chalecos Amarillos.
Varios de los integrantes del movimiento piden protestar con chalecos amarillos y un gafete negro en homenaje a las víctimas. Después de la balacera, los tres grupos de izquierda –socialistas, comunistas e insumisos– que habían lanzado una moción de censura contra el primer ministro, Edouard Philippe, por la crisis social, pidieron “por respeto a las víctimas” y “por el trabajo del gobierno”, posponer el voto. Finalmente, la moción se llevó a cabo el jueves 13, pero tuvo poca difusión pública debido a la búsqueda y muerte del terrorista.
Se espera que la movilización programada para este sábado 15 sea menos concurrida debido a que el gobierno anunció, entre otras medidas, cancelar el aumento del impuesto a las gasolinas (una de las demandas de los Chalecos Amarillos), así como a la situación de emergencia que aún vive el país tras el ataque terrorista.








