Pocos saben que algunos restos del sismo de 1985 fueron a dar al Lago de Texcoco.
Lo que alguna vez fuera un fructífero albergue de flora y fauna –venido a menos desde hace 500 años, moribundo por la urbanización–, contiene escombros del terremoto como materiales de construcción, objetos, deshechos, basura.
Ese fue el punto de partida para que la artista Adriana Salazar (Bogotá, Colombia, 1980) realizara su investigación doctoral, presente ahora desde el pasado 30 de agosto en la conceptualización Museo Animista del Lago de Texcoco en el MUCA-Roma (Museo Universitario de Ciencias y Artes), trabajo que se complementa con una serie de pláticas en torno al pasado, presente y futuro del lago.
La muestra –que forma parte del proyecto “Todo lo vivo, todo lo muerto: el Lago de Texcoco”–, estará expuesta hasta enero de 2019. Se conforma por 476 piezas, entre fotografías que dan cuenta del lecho del lago, el suelo y sus transformaciones, restos de fauna, flora, objetos y distintos materiales que se encontraron en el lugar y, en la parte superior, audiovisuales tomados desde el lago.
Se lee en el texto de presentación:
“Siendo animista (actualizando y potenciando esta palabra otrora peyorativa), este museo busca poner en acción múltiples hibridaciones, intersecciones y borraduras entre lo vivo y lo inanimado, entre naturaleza y cultura, situadas en el contexto del actual lago de Texcoco.”
Licenciada en Artes Plásticas por la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, maestra en filosofía por la Universidad Javeriana de la misma capital, y doctora en Artes y Diseño por la UNAM –residente en México desde hace cinco años–, explica:
“Cuando empiezo a indagar sobre el lago es justo cuando empieza a transformarse el terreno a causa del proyecto del aeropuerto, fue casi una coincidencia. El terreo es zona federal, es un territorio cerrado, el acceso no es fácil, así que poder encontrar y tener todas estas cosas me pareció importante, porque conforme avanzaban las obras para el aeropuerto, estas ruinas iban desapareciendo, por ejemplo, los escombros del sismo de 1985 quedaron debajo del tezontle que se usó para compactar la zona.”
El MUCA-Roma también es sede de un ciclo de charlas con especialistas mismas que se pueden ver en la página (https://www.mucaroma.unam.mx/). Dice Salazar:
“Sí, de alguna manera es un proyecto crítico respecto al aeropuerto, porque expone un aspecto de la problemática, y justo por eso, por sólo exponer un aspecto, es que buscamos generar diálogo, soy la que da la cara, pero hay un equipo que me ha apoyado en esto.”
La asesoría de investigación corrió a cargo de Iván Mejía, Elia Espinosa y Alberto López-Cuenca; la exploración de terrenos, por parte de Adriana Kozub; la consultoría fue de Ernesto Carrillo y Ariadna Ramonetti; la videografía de suelos, de Esther Rivas; diseño gráfico de Chantal Garduño y Maxime Dossin y Nobara Hayakawa (quien también hizo el desarrollo web); asesoría editorial de Carlos Benavides, y edición de imágenes de Yorely Valer.
La curaduría es de Cecilia Delgado y la coordinación de producción museográfica de Selene Castillo y Magali López.
Finaliza la artista:
“Ver el Museo Animista del Lago de Texcoco es como conocer de la vida y la muerte. El lago está muerto, pero el proyecto de rehabilitación es importante, puede revivirlo, y tomará trabajo, esfuerzo, años, pero ahí está, no sé… ojalá suceda.”








