Ambientalistas: Complicado, pero esperanzador

Tras la encuesta ciudadana en la cual ganó el “No al aeropuerto”, las miradas están puestas en un futuro rescate del Lago de Texcoco.

En especial, la de ambientalistas y distintas organizaciones civiles, que veían inviable y calificaban de “ecocidio” el aeropuerto en la Cuenca del Valle de México, como Pueblos Unidos contra el Nuevo Aeropuerto, que en conjunto con el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra lanzaron la campaña “Yo prefiero el Lago” en redes sociales.

Ahora, luego de la declaración pública por parte del presidente electo Andrés Manuel López Obrador el pasado 30 de octubre, observan un panorama “complicado, pero esperanzador”.

Lo anterior de acuerdo a Fernando Córdova Tapia, doctor en ecología por la UNAM, miembro de la asociación Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), quien tras realizar un dictamen de impacto ambiental en 2015, se convirtió en asesor de organizaciones en el pueblo de Atenco como perito en juicios de amparo contra el nuevo aeropuerto, vocero de la campaña “Yo prefiero el Lago”, y recientemente a la cabeza del dictamen ambiental en las mesas técnicas sobre la obra, por invitación de Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones y Transportes. Dijo a Proceso:

“El dictamen ambiental de 2018 es mucho peor de lo que habíamos previsto en 2015, en especial porque nos dimos cuenta de que la mayoría de los impactos ambientales, los más grandes, ocurren fuera del área del polígono delimitado para el aeropuerto. Por ejemplo, nunca se dijo que iban a desecar el lago Dr. Nabor Carrillo, hablaban de 16 minas para extracción de tezontle, cuando ahora hay 180. No me imagino cuánto se requeriría de concluirlo al 100%, o los entubamientos de nueve ríos de oriente.

“El principal problema es la pérdida de Texcoco en términos de la seguridad hídrica, en especial si se plantea una respuesta real a problemas de fondo  en el manejo del agua. Si se busca una imagen satelital de la parte baja de la cuenca, el único lugar no urbanizado es Texcoco, único espacio donde se puede retener agua para potabilizar y poderla utilizar, y ha sido una visión que en estos momentos de crisis hídrica se tiene que hacer y ya.”

Para Córdova Tapia estas razones, entre muchas más, eran suficientes para echar abajo la obra aeroportuaria, pero en especial una, que a decir suyo el propio Consejo Nacional del Agua (Conagua) confundía cuando informaba:

“Hay dos cosas, una es la capacidad de regulación, cuando llueve demasiado esta agua se mezcla con drenaje y sale por el Gran Canal; cuando el Gran Canal va saturado y sigue lloviendo la ciudad se inunda, por eso hay que tener zonas de regulación que se inunden a propósito para desfogar esas lagunas de regulación que usualmente son de aguas negras.

“El otro tiene que ver con el abasto y retención de agua de buena calidad, que es para lo que funciona el lago Nabor Carrillo, ahí el agua depende de dos plantas de tratamiento, y una vez retenida el agua puedes hacer una fase siguiente de tratamiento de agua para potabilizar. Y ahí había otro problema, pues buscan transformar el lago Nabor Carrillo en laguna de regulación.”

Proceso buscó una entrevista con el Consejo Nacional del Agua para conocer el estatus del Programa Ecológico del Lago de Texcoco (PELT), que hasta octubre de 2012 estaba vigente, de acuerdo a una publicación interna de la institución llamada Las vertientes de la Conagua, que en el número 198 da cuenta del PELT con el tema “Parque Ecológico Lago de Texcoco: rescate del último reducto lacustre”. Sin embargo, el área de Comunicación del consejo no hizo mayor referencia sobre él. Incluso reconoció sólo un proyecto hidrológico de aguas residuales que, en efecto, contempla al lago artificial Dr. Nabor Carrillo.

–¿Qué se debiera esperar para Texcoco luego del anuncio de Obrador para detener el aeropuerto? Habló de un parque ecológico –se le pregunta al doctor en ecología.

–Primero hay que esperar la cancelación, no sabemos cuándo la vayan a hacer, no sólo las obras del aeropuerto sino las asociadas al aeropuerto. Una cosa importante es que en la consulta se dijera “Santa Lucía”, pero ojo, ahí también se tiene que hacer un estudio, de otra manera podría pasar lo mismo que en Texcoco, y un estudio que contemple a los pobladores cercanos.

“Se ha dicho que se va a convocar a mesas de expertos para saber qué pasaría con Texcoco. Hay que esperarlas, porque nos preocupa que se tomen decisiones apresuradas. Tienen que ser cuidadosas, con factibilidad ambiental, porque no es un proyecto arquitectónico, es conocer qué va a pasar con los materiales que ya están ahí, si se puede reutilizar el tezontle, y sobre todo, un diálogo con comunidades de la zona, con las comunidades de Atenco, saber cómo se va a resolver la renovación ecológica en términos de lo que se quitó y se puede regular, o bien como regulación ambiental o si sólo de regulación hídrica… En fin, muchos temas a tomar en cuenta.”

El polígono del aeropuerto ocupa 4553 de 12 mil hecáteras que abarca el Lago de Texcoco. De éstas, 903 corresponden al lago artificial Dr. Nabor Carrillo.

Si bien la organización Pueblos Unidos contra el Nuevo Aeropuerto celebró el anuncio de la cancelación del NAICM, dejó en claro a través de su portal (https://todosvsnaicm.org) que la batalla apenas comienza:

“La lucha contra el aeropuerto en Texcoco no ha terminado aún y la lucha por el rescate del lago apenas empieza. Conocemos de sobra sus mañas y no les tenemos la más mínima confianza: ya Peña Nieto anunció que no suspenderá las obras, ya los empresarios se preparan para la batalla legal contra la cancelación. La victoria plena todavía falta por materializarse, y no quitaremos el dedo del renglón hasta que saquen todas sus máquinas y toda su basura, hasta que caiga su barda perimetral y recuperemos la hermosa vista de nuestro campo.

“Por esas razones, exigimos la cancelación legal e inmediata de las obras relacionadas con el proyecto, dentro y fuera del polígono.”

Acorde a organizaciones como Yo prefiero el Lago, el rescate no sólo se refiere a la recuperación de las 12 mil hectáreas de terreno, sino del rescate económico agrario, más la protección de 250 especies de aves.

Después del anuncio de la cancelación del aeropuerto, disminuyó la labor de trabajadores de 307 empresas, si bien no han parado en su totalidad. Es Sergio Samaniego el responsable del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en la base aérea de Santa Lucía.